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5 tradiciones de América Latina, nombradas Patrimonio de la Humanidad

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Foto: Tomada de Internet.


Por RT


Los cantos de trabajo de los Llanos de Colombia y Venezuela, el punto de Cuba, el sombrero 'pintao' de Panamá, la Feria de la Alasita de Bolivia y el sistema tradicional de jueces de agua de Corongo, en Perú, ingresaron a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, que determina la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).


La decisión la tomó este organismo por vía de su Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en reunión que se celebró del 4 al 9 de diciembre en Corea del Sur.


Cuba: el punto


El punto cubano, punto guajiro o simplemente punto, es una expresión poética y musical. Es una tonada acompañada por la voz de una persona que canta composiciones poéticas en décimas, improvisadas o aprendidas. La Unesco reconoce dos variantes del punto: el punto libre, con compás variable; y el punto fijo, en clave o cruzado. Pero existen otras más, como el de parranda y el espirituano, así como la tonada menor, la española o Carvajal y la tonada con estribillo.Para los cubanos, el punto es la vida de las fiestas del campo o, como ellos las denominan, los 'guateques'.


Panamá: sombrero 'pintao'


La Unesco reconoció, en general, los "procedimientos y técnicas artesanales de obtención de fibras vegetales para talcos, pintas y crinejas del sombrero pintao".De acuerdo a la organización, este reconocimiento se debe a que los artesanos panameños obtienen esas fibras vegetales "mediante procedimientos manuales, utilizando cinco clases de plantas y barro".

El sombrero 'pintao', en particular, es una prenda que forma parte de la indumentaria que se usa en todas las regiones de Panamá para fiestas folclóricas.


Panamá celebra el 19 de octubre de cada año el Día Cívico y de Conmemoración del Sombrero Pintao.Ese sombrero no tiene relación alguna con el denominado 'sombrero Panamá', que realmente es de Ecuador.


Colombia y Venezuela: cantos de los Llanos


Esta expresión fue sumada a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad que requiere medidas urgentes de salvaguardia, por ser una tradición que ha perdido fuerza. De acuerdo a la Unesco, con ello se busca "movilizar la cooperación y la asistencia internacionales para que los actores interesados puedan tomar medidas de salvaguardia adecuadas".


El canto de trabajo de los Llanos, que comparten Colombia y Venezuela, es un peculiar ritmo melódico con letras muy variables que se entonan, de manera individual y a capela, durante las faenas de arreo y ordeño de ganado.

A través de estos cantos, cuyo hábito era traspasado de generación en generación, se expresan las vicisitudes de la vida en el Llano, tanto las personales como las comunitarias.


La Unesco señala que, pese a que se han ido perdiendo estas expresiones, hay una serie de actividades en curso para su salvaguardia, como la "aplicación de una estrategia pedagógica basada en la celebración de más de 20 encuentros entre depositarios de este patrimonio cultural y jóvenes de la región; elaboración de proyectos de formación para maestros de escuela; y organización de numerosos festivales de canto".


Bolivia: Feria de Alasita


En relación a Bolivia, la Unesco reconoció los "recorridos rituales en La Paz durante la Feria de la Alasita", que se realizan desde finales de enero hasta principios de febrero.La fiesta, que nació en 1781, rinde homenaje a Ekeko, deidad aimara de la abundancia y la felicidad y protectora de la ciudad.


Quienes participan de esos recorridos buscan y adquieren miniaturas de objetos o figuras relacionadas con cosas que desean, como casas, autos, maletas, títulos y otros más, que luego son bendecidas.


Perú: sistema tradicional de jueces de agua de Corongo


Es una práctica ancestral de administración de justicia en la distribución, uso y mantenimiento del sistema de riego de las tierras agrícolas de la provincia de Corongo, en el departamento de Ancash, a unos 600 kilómetros al norte de Lima.

Cada año se designan los 'jueces de agua', quienes, con conocimientos y saberes ancestrales, dirigen el sistema de riego en el Alto y Bajo Corongo.


"El funcionamiento del sistema está vinculado histórica y socialmente a las tradiciones y expresiones culturales locales, a su espiritualidad y a manifestaciones religiosas propias del sincretismo de la cosmovisión andina", reseña el portal web de la representación de Perú ante la Unesco, que ya había postulado esta tradición en 2015.