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Familia colombiana vive en condiciones infrahumanas ante la indiferencia gubernamental

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Arelys Goncalves


Mientras muchas familias se preparan para celebrar las navidades en un hogar cá lido y decorado, Elena Leguía Pérez deberá olvidarse de esos días festivos en vista de que su apartamento está prácticamente en ruinas. Hace más de 4 años esta colombiana se mudó junto a sus dos hijos a un edificio en Bromley, sin sospechar el problema que eso suponía.


A los 3 meses de estar instalados en el apartamento de Conifer House, en Southend Road, descubrieron una lista oficial del Concejo (Council) de la zona que indicaba que el edificio en el que vivían debió ser derruido cuatro años antes. Leguía Pérez explicó que con las lluvias del otoño y el frío, la humedad en las paredes se ha acentuado y todos los problemas en las diferentes áreas del edificio se han acrecentado.


Describió a Express News que desde el principio han tocado puertas para frenar el deterioro del edificio. "Varias familias del edificio le exigimos a la inmobiliaria que solucionase los problemas que acarreábamos tales como falta de sistema de ventilación o recogida de basuras y un largo etcétera de imperfecciones que hacían nuestra vida un infierno". Luego de esos intentos, una representación del Council fue a la edificación y "en la primera visita corroboró que no estaba en condiciones habitables", recordó.


Pese a que no es un alquiler económico, en vista de que la renta es de 1475 libras mensuales, las habitaciones están en un estado deplorable, según describe y la humedad y los problemas de ventilación han perjudicado la salud de toda la familia.


"Ahora mis hijos están durmiendo en el salón, sin privacidad ni espacio propio, teniendo problemas con los estudios y pasando por un duro bache que nos afecta a todos en casa. Es muy triste el hecho de vivir así y esperamos que nadie más se sienta en nuestra misma situación", expresó.


Indiferencia de la autoridad local


La segunda visita realizada por el Council fue junto al mánager de Home Connect, la inmobiliaria de ese momento. Según relató la inmigrante colombiana, luego de la inspección, ellos realizaron un cambio de argumento, alegando que el edificio estaba en buen estado y habitable. "Nunca nos dieron un informe de sus dos visitas (aunque fuimos al Council varias veces a pedirlo). Todo esto sólo nos hacía sentir desprotegidos y confusos dado que no entendimos por qué visitaron el edificio con el mánager de la inmobiliaria".


Citizen Advice Bureau de Bromley fue otra de las puertas que tocaron pero hasta diciembre de este año no habían logrado una respuesta. "Nunca nos devolvieron la llamada para confirmar la cita y cuando decidimos ir a la organización, dijeron que nos llamarían pero aún seguimos esperando", explicó Elena Leguía.


Áreas de alto peligro


Adicional a los problemas de filtraciones y mal estado de los apartamentos, se suman los riesgos de colapso y amenaza de fallas eléctricas. "Justo debajo de mi piso está el cuarto de contadores de luz que se inunda de agua constantemente, poniéndonos en riesgo a todos dado que ese cuarto estaba siempre abierto y cualquiera de los niños del edificio podía entrar y tocar los cables que estaban al aire libre y electrocutarse". Elena Leguía indicó que además de ella y sus hijos, ocho familias están pasando por la misma situación. Lejos de lograr una solución, la anterior inmobiliaria se quedó con los depósitos de los inquilinos y pasó todos los cargos a otra compañía.


La segunda inmobiliaria realizó un nuevo contrato pero no fue firmado por muchos de los residentes en vista de que las condiciones eran las mismas. Elena fue una de las personas que no aceptó el nuevo contrato. "La gota que colmó el vaso fue cuando en el mes de septiembre de este año, las dos habitaciones de mis hijos se inundaron de agua extendiéndose por el pasillo".


Después de numerosos intentos en tener una respuesta, el Council exigió a la inmobiliaria que solucionase el problema sólo del apartamento de Elena, dejando a los vecinos en abandono. "La única solución que nos ha dado la agencia hasta

ahora ha sido una máquina que absorbe el agua de la moqueta pero no las humedades por lo que las paredes y cimientos siguen pudriéndose por dentro. Ya han pasado 3 meses de esto y no vemos ninguna solución por parte del Council ni de la agencia", detalló Elena en medio de la angustia que le genera los abusos y la falta de sensibilidad de la compañía.


Nuevos problemas: depresión, ansiedad y asma


Cuando Elena llegó a ese apartamento sufría dolores en el brazo por lo que tuvo que pedir la baja médica en el trabajo. "El vivir aquí hizo que esos dolores se extendieran por todo el cuerpo empeorando mi salud. A raíz de ello, me detectaron

una enfermedad llamada fibromialgia que me afecta tanto mental como físicamente".


Debido a las preocupaciones y la desesperación,Elena ha comenzado a sufrir de depresión y ansiedad severa y muchos dolores. "Necesito ayuda psicológica constante. Llegados a ese punto. Mientras tanto, mi hijo de 17 años empezó a sufrir

principios de asma después de más de 13 años sin tener un ataque y mi estado de salud sólo ha ido a peor". La familia Leguía sigue en su lucha para que las autoridades respondan a esta problemática que de no resolverse a tiempo, podría

generar consecuencias mayores.



 Cuando Elena llegó a ese apartamento sufría dolores en el brazo por lo que tuvo que pedir la baja médica en el trabajo. "El vivir aquí hizo que esos dolores se extendieran por todo el cuerpo empeorando mi salud. A raíz de ello, me detectaron una enfermedad llamada fibromialgia que me afecta tanto mental como físicamente".

Imágenes suministradas



 Después de numerosos intentos en tener una respuesta, el Council exigió a la inmobiliaria que solucionase el problema sólo del apartamento de Elena, dejando a los vecinos en abandono. "La única solución que nos ha dado la agencia hasta ahora ha sido una máquina que absorbe el agua de la moqueta pero no las humedades por lo que las paredes y cimientos siguen pudriéndose por dentro.

Imágenes suministradas