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La sociedad digital, un desafío para la tecnología, el mercado y la seguridad

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Foto: Tomada de Internet.


La digitalización desde mediados del siglo XX, ha ido generando cambios profundos en todos los ámbitos de la vida, suscitando variaciones radicales en nuestra sociedad de la misma forma como lo hizo la revolución industrial hace 200 años, este fenómeno está aún en pleno apogeo, las nuevas tecnologías van siendo desarrolladas constantemente, siempre van surgiendo nuevas palabras claves, que van caracterizando los distintos aspectos de la digitalización, tales como, “big data”, “smart cities”, “industria 4.0”, “social media”, “web 2.0”, etc.



En el reciente ciclo de conferencias sobre “Mundo digital”, realizado por el Foro para la Universidad y Sociedad de la Universidad de Berna, se estableció que este proceso de cambio digital en plena marcha, va poniendo en tela de juicio una serie de patrones de conducta y de pensamiento, exigiendo nuevas competencias en una realidad social que va mutando muy deprisa. Se han suscitado cambios radicales en nuestras relaciones sociales, en nuestro ámbito laboral, en nuestra economía, en nuestros valores, en nuestra cultura, en nuestros pensamientos. En dichas jornadas académicas se analizaron no solo los efectos positivos de la digitalización, sino también sus secuelas peligrosas, en este sentido el tema de la digitalización se discute hoy en día, en la política, en los medios, en la economía y en la ciencia, de manera ambivalentemente.


El Dr. Dirk Helbing, profesor de ciencia social computacional de la ETH de Zú rich, afirmó que si bien es cierto, que la digitalización en el mundo, ha traído consigo muchas oportunidades, tales como transparencia, mayor participación, fá cil acceso a los conocimientos y las informaciones, mejor prestación de servicios, entre otros; lo que se traduce en una mejor calidad de vida, democracia, libertad, seguridad y eficiencia; también subrayó los peligros y amenazas que ella genera, facilitando el monopolio de los consorcios globales así como, la total vigilancia de los servicios de inteligencia de diversos Estados. Aseguró que el poder se esconde hoy, tras la tecnología de google, Microsoft, Yahoo, Facebook, Youtube, Amazon y Apple, ingresando furtivamente como un caballo de Troya, en las distintas esferas de la vida humana. Las consecuencias de la digitalización nos afectan a todos nosotros, es por ello que hoy, se ha originado un intenso debate político acerca de la cultura digital, opinando políticos, economistas, filósofos, periodistas, empresarios, etc.




El politólogo alemán Martin Schulz subraya, en el prólogo del ensayo “ Totalitarismo tecnológico” del periodista alemán Frank Schirmacher, el interrogante de en qué medida pueden los Estados hoy en día, en nombre de la seguridad, intervenir en acciones subrepticias de vigilancia de sus ciudadanos o es que acaso el Estado desea proteger prioritariamente un “súper derecho fundamental seguridad”, que ponga en riesgo la seguridad de sus propios ciudadanos, planteando en consecuencia, que el mundo digital requiere de reglas acordes con nuestros valores democráticos, proponiendo la elaboración de una Carta de Derechos Fundamentales Digitales, en donde se establezca claramente, qué está permitido y que está prohibido. Es imprescindible armonizar los requerimientos de la tecnología, del mercado y de la seguridad.


Robert Maier, Gerente de Visual Meta de R. L. nos advierte del monopolio de google en el comercio electrónico y el marketing online, subrayando que la propaganda de google ha creado innumerables ofertas online-shops y google shopping, dominando muchos países y ese dominio se va incrementando desmesuradamente, lo que ha generado que cada vez menos usuarios naveguen por las páginas web de la competencia. Ello ha originado poco a poco una marcada dependencia de los online shops de google, disminuyendo la presión a google para el mejoramiento de sus productos, toda vez que la competencia sana del mercado se va extinguiendo.


Eric Emerso Schmidt, director ejecutivo de google afirma estar convencido que portales como google, Facebook, Amazon y Apple son más poderosos de lo que la mayoría de gente imagina, su poder estriba en la capacidad exponencial de crecer, a excepción de los virus biológicos no existe algo que se expanda con tanta rapidez, eficiencia y agresividad, como las plataformas tecnológicas, confiriéndoles a sus creadores, propietarios y usuarios un nievo poder”. Asimismo subraya “saber dónde estamos, donde hemos estado y que estamos pensando ahora”. Matt Rogers, el fundador de Nest Labs, afirmó alguna vez “ nosotros sabemos cuándo están en casa”. Larry Page, fundador de google, afirmó “que algún día el buscador google será integrado al cerebro”. Estas aseveraciones son aterradoras, aquí ya no se trata de política económica, sino de política social.


Hoy en día, en la medida que enviamos un mail a alguien, que utilice gmail, permite a google por lo menos, la posibilidad de leerlo, cuando alguien graba nuestro número telefónico, nuestro correo postal o nuestro correo electrónico en la lista de contactos de google, puede google inmediatamente saber dónde vivimos y como nos pueden contactar, los resultados del buscador de Google son manipulables, hemos perdido en cierta forma nuestra soberanía, se debe de poner fin al carácter gratuito de este servicio, no se trata de altruismo alguno de parte de google, sino de un nuevo poder monopólico. Cada vez más se evidencia un



creciente monopolio de google, cuyas prácticas atentan contra la legislación sobre la competencia o derecho anti-monopolio. Por ello se exige que la política y las autoridades encargadas de velar por la libre y transparente competencia actúen.


La sociedad de vigilancia, en donde los Estados someten a un control digital permanente a la población, puede dañar severamente a la democracia, tanto en la política como en la economía se aprecia un cambio en la forma del control social, de una forma de control social colectivo se ha virado a una forma de control social individual. Se ha erosionado en cierta forma la autonomía individual, los servicios de inteligencia a veces son fuentes de conflicto y desintegración y carecen de la confianza ciudadana mermando así su legitimidad social, muchas veces existen chantajes contra autoridades gubernamentales, periodistas, intelectuales, políticos opositores, empresarios, etc., implicados en prácticas sexuales indebidas. En la denominada “Guerra contra el terror”, se estableció un gobierno mundial virtual en Washington, implantando una política de seguridad imperial basada en el espionaje y la actuación de grupos de intervención de élite para liquidar terroristas, se llevaba operativos de vigilancia individual y ejecució n individual de sus enemigos, utilizando las tecnologías de la información y los drones. Según Wolfgang Streeck, director emérito del Instituto Max-Planck de Alemania, en estas guerras asimétricas del neoterrorismo, el terrorista debe de ser identificado antes de serlo, así como, en el capitalismo digital se debe de saber que desean consumir los consumidores antes que ellos mismos lo sepan.


Shoshana Zuboff, profesor de la Universidad de Harvard en su libro “En la era de las máquinas inteligentes” nos advierte que en el mundo digital, a través de las tecnologías, se van a aniquilar muchos puestos de trabajo, llevando a la humanidad a un desempleo masivo, la combinación de big data y máquinas inteligentes, van a dominar completamente determinadas ramas de trabajo, en donde las industrias con menos personal, producirán más. El modelo de negocios de las empresas focalizará la reducción de los costos, especialmente de las tarifas salariales. Bill Gates pronosticó hace algunos años que la necesidad de contar con una fuerza laboral calificada se reduciría considerablemente, ello ha generado inseguridad en mucha gente y hoy nos planteamos que rol tendrá el ser humano en este futuro automatizado. Si bien es cierto que el mundo digital es fascinante, es un fenómeno desorientado y confuso, lleno de contradicciones, ambigüedades y paradojas; hoy en día se va evidencia un fascismo digital, pues ¡ quién dispone de los datos, determina nuestro futuro!