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¿Cómo podemos ayudar a una persona que está en una relación violenta?

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Foto: Tomada de Internet.


Quizá esta sea una de las situaciones más difíciles para afrontar, sobre todo porque somos ajenos a la situación, simplemente unos terceros que evidencian malos actos. Estamos rodeados de amigos y familiares que tienen parejas, pero algunas veces notamos cosas extrañas en ellas. No es fácil identificar cuando una de las personas que queremos se encuentra en una relación violenta, sin embargo si las acciones se vuelven repetitivas y no eres el único que se da cuenta, tal vez sea el momento de actuar y ayudar.


La psicóloga Yara Brom en entrevista para VIX, explicó que cada circunstancia es diferente, porque no todos los abusadores son iguales, ni sus parejas reaccionan de la misma manera ante el maltrato. Por ello es importante ser observador y adaptarnos a la situación de nuestro ser querido.


La especialista en coaching y atención al trauma señala que lo primero es ser estratégico. Formular una estrategia para acercarse y convertirs en un sistema de apoyo hará que nuestra asistencia sea más eficiente. Es complicado, pero mantener el equilibrio es esencial. No se debe esperar hasta que la víctima pida ayuda explícita, pero tampoco se trata de confrontarla en un instante devulnerabilidad.


La cuestión está en mantenerse al pendiente de la situación y reconocer el mejor momento para traer a la conversación el estado de su relación actual. Tal vez te pida salir para platicar o quiera verte después de mucho tiempo de descuidar la amistad.Aprender a reconocer esas pequeñas señales de ayuda es básico. No todos los gritos de auxilio son tan evidentes.


Yara Brom indicó que las relaciones violentas son como una droga, y la adicción es tan fuerte que a las mujeres les cuesta romper ese lazo. Añadió que una víctima busca ayuda cuando siente que el agua le llega hasta la nariz. Pero

en cuanto siente que el nivel del agua le llega a la mandíbula y es posible respirar de nuevo,regresan con el abusivo porque sienten que son capaces de soportarlo. Por esta razón es importante ser constante en recordarles que no están solas.


Por mucho que nos encantaría tomar a esa persona afectada entre nuestros brazos y sacarla corriendo de su relación, lo mejor es dejarla tomar sus decisiones. Que la lección sea aprendida por ella misma y no se convierta en una imposición. Si no, la historia se quedaría sin enseñanza alguna.



También es probable que, en un principio, la víctima se niegue a admitir el terrible estado de su situación. No tomarse los reclamos como un ataque personal será de gran utilidad para evitar un conflicto innecesario. Quienes conviven con la violencia desde pequeños no suelen reconocer que esta situación está mal y que deberían huir de ella. Para estas personas el abuso es lo normal y es el tipo de comportamiento que esperan de sus conocidos. Es más, están tan acostumbradas a depender del otro, que las mujeres familiarizadas con un ambiente demasiado violento tienden a sólo salir adelante con la ayuda de un hombre, como explicó la psicóloga.