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Alrededor de 3 millones de personas acceden a tratamientos curativos de la hepatitis C

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Redacción



Un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revelado un creciente impulso de la lucha contra las hepatitis víricas en todo el mundo. Durante los dos últimos años 3 millones de personas recibieron tratamiento contra la hepatitis C, mientras que en 2016 otros 2,8 millones iniciaron un tratamiento de por vida contra la hepatitis B


El director en la OMS del Departamento de VIH/Sida y del Programa Mundial contra la Hepatitis, Dr. Gottfried Hirnschall, señala que en los últimos cinco años, se ha multiplicado casi por cinco el número de países que elaboran planes nacionales para eliminar las hepatitis víricas, unas infecciones que pueden ser mortales. Estos resultados nos permiten confiar en que es posible eliminar la hepatitis y en qué haremos realidad este objetivo.



Según cifras de la OMS, la hepatitis causa más de 1,3 millones de defunciones anuales y afecta a más de 325 millones de personas.



El presidente de la Alianza Mundial contra la Hepatitis, Charles Gore, indica que “no debemos olvidar que, el pasado año, 194 gobiernos se comprometieron a eliminar las hepatitis víricas de aquí a 2030. Es evidente que ese objetivo queda todavía lejos, pero no es un sueño inalcanzable. Es perfectamente realizable, pero debemos actuar de inmediato. En la Cumbre Mundial sobre Hepatitis de 2017 trataremos sobre cómo traducir la estrategia mundial de la OMS en medidas concretas e intentaremos inspirar a los asistentes para que regresen a sus países con la convicción de que pueden conseguirlo”.



Actualmente muchos países están actuando con un firme liderazgo político, facilitando que se reduzcan drásticamente los precios de los medicamentos contra las hepatitis, entre otras vías mediante el uso de medicamentos genéricos que permiten tratar a más personas y de forma más rápida.



En 2016, 1,76 millones de personas accedieron por primera vez a tratamientos contra la hepatitis C, una cifra que representa un aumento significativo con respecto a los 1,1 millones tratados en 2015. Aunque son grandes logros, aun son pasos iniciales, ya que es necesario ampliar estas terapias en todo el mundo si se desea alcanzar el objetivo de tratar al 80% de los afectados de aquí a 2030.



La falta de financiación ha sido siempre uno de los obstáculos más importante, puesto que la mayoría de los países no dispone de los recursos económicos adecuados para financiar los servicios básicos de lucha contra las hepatitis.


Lo ideal es ampliar rápidamente el tratamiento, pero para ellos los países necesitan incluir urgentemente a más personas en las pruebas de detección y diagnóstico de las hepatitis B y C. Se calcula que, en 2015, una de cada 10 personas que padecían hepatitis B y una de cada cinco con hepatitis C desconocían que estaban infectadas. Los países necesitan mejorar sus políticas y programas para aumentar la concienciación y el diagnóstico.



Es necesario que los países presten todos los servicios de prevención de la hepatitis a distintos grupos poblacionales, especialmente a los expuestos a un riesgo más elevado.



Gracias, en gran medida, al aumento de la cobertura de la vacunación contra el virus de la hepatitis B, las tasas de esta infección en los niños menores de cinco años se redujeron desde el 4,7% anterior a la introducción de esta vacuna hasta el 1,3% en 2015.



Pero a pesar de todo esto, todavía no se ha alcanzado un nivel suficiente de prestación de otros servicios preventivos, como la vacunación con una dosis al nacer contra ese virus, la reducción de daños para los consumidores de drogas inyectadas y el control de las infecciones en muchos centros de salud. Por esta razón, las tasas de nuevos infectados se mantienen estables; por ejemplo, cada año se registran 1,75 millones de nuevos casos de hepatitis C.



El llamado de la OMS es a “continuar innovando en muchos aspectos de la lucha contra la hepatitis. Es preciso encontrar una curación funcional de la infección por el virus de la hepatitis B y disponer de métodos de diagnóstico más eficaces que se puedan utilizar en el lugar de atención para detectar la infección por los virus de las hepatitis B y C”.



“No podremos alcanzar las ambiciosas metas de eliminación de la hepatitis sin introducir innovaciones en las intervenciones y los enfoques preventivos y sin aplicarlas con la amplitud necesaria. Los programas de vacunación contra el virus de la hepatitis B han sido muy exitosos en muchos países. Ahora, debemos repetirlos y mantenerlos en todo el mundo como elemento necesario para el logro de la cobertura sanitaria universal”, explicar el Dr. Ren Minghui, subdirector del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la OMS.