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Cultura

María Lafuente presentó su colección Código Rojo 149

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Doñana, la mayor Reserva Ecológica de Europa, los bordados tradicionales de los artesanos de Carbajales de Alba en la localidad española de Zamora y el concepto de sostenibilidad, fueron los puntos de inspiración del desfile al aire libre de la diseñadora asturiana, Premio Nacional a la Moda y la Excelencia Empresarial PRENAMO 2016, como apertura de la Semana de la Moda de Madrid.


Fotografía y texto por: Carlos Manuel Ruiz Suárez



El multicultural barrio de La Latina, en pleno centro de la ciudad, tan castizo y postmoderno a la vez, se convirtió en un gran escaparate urbano, escenario totalmente desenfadado para que la singular diseñadora María Lafuente, presentara su proyecto de moda sostenible como pitazo de apertura de la "Mercedes-Benz Fashion Week Madrid", aprovechando los últimos síntomas del verano.



Así pues, curiosos transeúntes, sorprendidos en su mayoría, y la fauna mediática del diseño y el estilismo madrileño se aparcaron de lado y lado en la calle que conduce a la Plaza del Humilladero para disfrutar de una tarde descrita por Lafuente “como una experiencia que impulsa el respeto y la protección del entorno incluyendo su riqueza cultural”.



Entre los bares y taperías de la zona, una treintena de espigadas modelos dieron vida a los animales y vegetales en peligro de extinción del Parque Nacional Doñana, la mayor reserva ecológica de Europa, punto de inspiración de la modista para presentar la colección primavera-verano 2018 de nombre “Código Rojo 149”, hilo conductor de un trabajo que simplemente quiere transmitir que todo es sostenible aunque se renueve.




El amable postmodernismo de Lafuente, saltó a ritmo de la música funky de un DJ para disimular las trampas del caliente asfalto, un pequeño problema que, lamentablemente, algunas de las modelos no pudieron superar pero que tampoco se convirtió en un problema de mayor envergadura. No obstante, se pudo apreciar sin ningún tipo de prejuicios la estética callejera que la experta en color muy bien reivindicó- como es costumbre- con el uso de materiales reciclables en sus creativas confecciones.



El contraste de colores de la naturaleza como el verde pino y arena, la belleza del lince ibérico y los tonos rosa de los flamencos que hacen vida en la reserva, los supo captar la diseñadora asturiana para ofrecer no sólo un desfile de modelos sino un aperitivo de concientización del concepto de moda ética y sostenible.


Lafuente, ha propuesto el uso de hilos y tejidos orgánicos renovables bajo la aplicación de procesos tecnológicos en los tintados para la elaboración de su ropa, de ahí el choque cromático entre los colores neutros como el blanco y el negro hasta los explosivos naranjas, fucsias y verdes, puntos focales de la exhibición popular donde también predominó el uso de botas y cremalleras con aires sport chic.




Otro de los materiales protagonistas de la colección de Lafuente fueron los neumáticos reciclados, los cuales ella convirtió minuciosamente en lienzos artísticos “de un valor incalculable”, según explicó, debido a su delicado tratamiento.



La producción de la colección ha sido realizada por la Asociación Lal La Buya, que ofrece formación y apoyo a mujeres en riesgo de exclusión social, acompañándolas en el desarrollo de su independencia profesional para que de esta forma puedan ser incorporadas a la industria textil con una marca propia fundamentada en las artes y oficios tradicionales.



Es de hacer notar, que los materiales utilizados por Lafuente, han pasado por una estricta certificación de la Asociación Española para la Sostenibilidad Forestal (PEFC) con la finalidad de promover el uso de materias primas procedentes de bosques gestionados de forma amigableque garanticen su reforestación, una iniciativa difundida por la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME).



El compromiso de María Lafuente con los valores de la naturaleza es incondicional. Sin disimulo la modista expresó en varias ocasiones durante el evento “no soy una princesa, soy una lincesa”, quizás para aprovechar el buen ‘feeling’ que se percibía en el ambiente, una actitud que la ha llevado a replantearse el papel que juega el hacer moda sostenible en el futuro. Por ello, esta creativa defiende la concientización en las escuelas de moda ya que “cada persona tiene que elegir el cómo y lo qué consume dentro de sus posibilidades".