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En el mundo se producen al año cerca de 25 millones de abortos peligrosos

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Redacción

Según un nuevo estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Guttmacher, que ha sido publicado en The Lancet, entre 2010 y 2014 se produjeron en todo el mundo 25 millones de abortos peligrosos (45% de todos los abortos) al año. África, Asia y América Latina, fueron los lugares donde se produjeron la mayoría de abortos (97 %).


“Se precisan más esfuerzos, especialmente en las regiones en desarrollo, para garantizar el acceso a los anticonceptivos y al aborto seguro”, señala la Dra. Bela Ganatra, autora principal del estudio y científica del Departamento de Salud Reproductiva e Investigaciones Conexas de la OMS.


“Cuando las mujeres y las niñas no pueden acceder a servicios eficaces de anticoncepción y aborto seguro, hay graves consecuencias para su propia salud y la de sus familias. Esto no debería pasar. Sin embargo, pese a la evidencia y a los recientes avances en materia de tecnología, siguen produciéndose demasiados abortos peligrosos y demasiadas mujeres continúan sufriendo y muriendo”.


En el estudio se incluye por primera vez subcategorías dentro de la categoría de abortos peligrosos, a saber, abortos “menos seguros” o “nada seguros”. Esta distinción permite una comprensión más matizada de las diferentes circunstancias en que abortan las mujeres que no pueden acceder a abortos seguros practicados por un profesional cualificado.


El riesgo de complicaciones graves o muerte es insignificante, cuando los abortos se realizan de conformidad con las directrices y normas de la OMS. Entre 2010 y 2014, aproximadamente el 55% de todos los abortos se realizaron en condiciones de seguridad, lo que significa que fueron llevados a cabo por profesionales sanitarios cualificados mediante un método recomendado por la OMS que fue apropiado a la duración del embarazo.


Pero cerca de un tercio (31%) de los abortos fueron “menos seguros”, lo que indica que fueron practicados bien por un profesional cualificado que utilizó un método poco seguro o desfasado como el legrado uterino instrumental; o que fue realizado por una persona no cualificada, incluso si esta utilizó un método seguro como el misoprostol, un medicamento que se puede utilizar para muchos fines médicos, incluida la inducción de un aborto.


Por otro lado, aproximadamente el 14% de los casos se trató de abortos “nada seguros” realizados por personas no cualificadas con métodos peligrosos, como la introducción de objetos extraños y el uso de brebajes de hierbas. El número de muertes por complicaciones derivadas de abortos peligrosos fue elevado en las regiones donde la mayoría de los abortos se realizaba en condiciones nada seguras. Las complicaciones derivadas de abortos “nada seguros” pueden incluir el aborto incompleto (que se produce cuando no se retira del útero todo el tejido del embarazo), la hemorragia, lesiones vaginales, cervicales y uterinas, e infecciones.


Las tasas elevadas de abortos peligrosos, se ven asociadas a las leyes restrictivas. En el estudio se analizan los contextos que suelen propiciar que las mujeres recurran a abortos peligrosos, incluidas las leyes y políticas de los países en materia de aborto, el costo financiero de acceder a servicios de aborto seguro, la disponibilidad de servicios de aborto seguro y de profesionales sanitarios cualificados, y las actitudes sociales ante el aborto y la igualdad de género.


En los países donde al aborto está completamente prohibido o se permite solo para salvar la vida de la mujer o preservar su salud física, solo 1 de cada 4 abortos fue seguro; por el contrario, en los países donde el aborto es legal en supuestos más amplios, casi 9 de cada 10 abortos se realizó de manera segura. Por lo tanto es evidente que restringir el acceso al aborto no reduce su número.


En Europa occidental y septentrional y en América del Norte, la mayoría de los abortos que se realizan son seguros. Estas regiones también tienen las tasas de aborto más bajas. La mayoría de los países de estas regiones también cuentan con leyes relativamente permisivas sobre el aborto, altos niveles de uso de anticonceptivos, desarrollo económico e igualdad de género, y servicios sanitarios de alta calidad, factores todos ellos que contribuyen a que los abortos sean más seguros.


“Como muchos otros procedimientos médicos comunes, el aborto es muy seguro cuando se realiza con arreglo a las directrices médicas recomendadas, y esto es importante tenerlo presente”, asegura la Dra. Gilda Sedgh, coautora del estudio y principal investigadora científica del Instituto Guttmacher.


“En los países de altos ingresos de América del Norte y Europa occidental y septentrional, donde el aborto es ampliamente legal y los sistemas sanitarios son sólidos, la incidencia de los abortos peligros es la más baja del mundo”.


En cuanto a las regiones en desarrollo, la proporción de abortos seguros en Asia oriental (incluida China) fue similar a la de las regiones desarrolladas. En Asia centromeridional, sin embargo, menos de 1 de cada 2 abortos fue seguro. Fuera del África meridional, menos de 1 de cada 4 abortos en África fue seguro. De los abortos que no fueron seguros, la mayoría fueron «nada seguros».


En América Latina, solo 1 de cada 4 abortos fue seguro, si bien la mayoría de ellos se consideraron como “menos seguros”, ya que cada vez es más frecuente que las mujeres de la región obtengan y se autoadministren medicamentos como el misoprostol fuera de los sistemas de salud oficiales. Esto ha conllevado que en la región se hayan registrado menos muertes y complicaciones graves derivadas de abortos peligrosos. Sin embargo, este tipo de aborto por autoadministración informal de medicamentos al que las mujeres tienen que recurrir en secreto no cumple las normas de la OMS en materia de aborto seguro.