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La artista peruana Lizi Sánchez expone en Domobaal

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Por: Lorena Benéitez.


El nombre de Fernando Bryce (Perú, 1965) -entre Lima y Berlín- es siempre recurrente junto a otros artistas de diferentes contextos y lugares del mundo para el ejercicio de reflexión sobre la construcción de la historia, la geopolítica, la identidad en Latinoamérica -Perú en particular-, los conflictos bélicos del siglo pasado, la vigencia o genealogía del pensamiento revolucionario. Con una estética de archivo y “análisis mimético” nos aproxima al país de América del Sur, lugar de nacimiento de la protagonista de esta semana.


Hasta mayo de este año, vimos en el Square Mile, cuatro intervenciones diminutas, hechas a mano, con brillantes colores bajo el gris cielo, cortadas en bucles y formando anillos entrelazados con el material que tanto la identifica. De uso cotidiano en festividades hogareñas las sacaba a espacios exteriores y de interiores, pero en grandes superficies comerciales. Eran las “Cadenetas” (2016). Mismas que podemos contemplar en la Tate Britain. Materiales no artísticos ni habituales como Sandra Gamarra (Perú, 1971). La investigación “Reencontrando la espacialidad en el arte público del Perú” (Barcelona, 2011) por Verónica Crousse nos adentraba en las raíces de muchas de las cuestiones que deberíamos de abordar previamente.


Revindicando la calidad del trabajo artesanal en su labor diaria de quien hace más de trece años reside en la capital británica, protagoniza la individual “María, Rosa, Miki y John”. Es Lizi Sánchez (Perú, 1975) una artista limeña observadora, curiosa, perseverante e inconformista que expone su segunda muestra en Domobaal -miércoles a sábados, 12 am a 6 pm-. Galería de arte contemporáneo en el centro de Londres con programa aclamado y pensamiento independiente.



Reminiscencias de un guiño a la producción plástica como “objeto activo” -integrando la idea, el material y la forma- un todo, del brasileño Willys de Castro (1926-1988) en sus abstracciones geométricas. Y la rusa Varvara Stepanova (1894-1958) en el uso de la pintura tradicional a los planteamientos de decorados para espacios públicos. Un diseño de ropa que luego se reproduciría a niveles industriales comercializándose en revistas Zhurnae Levogo Fronta Iskusstv.

Códigos históricos sutilmente cambiados. El acopio de geometrías sencillas, elementales, puras y lineales. Reproduce el color y un tipo de letras de las fuentes tan concretas. Presenta un packaging como consumo de lujo, identidad visual y estilo gráfico. Entre otros, vasos de cafés para el uso urbano, biodegradables y pintados sobre la mesa Tulip (1956) diseñada por Eero Saarinen producen cierto asombro.


Objetos y pinturas expuestas “Rubber”, “María, Rosa, Mick y John”, “Speech Bubble” y “Everyday” producidas en el 2017 para la ubicación concreta de la sala. Uso de papel de aluminio en laminado industrial con acrílico y “envoltura” de la obra de arte. Dimensión entre el juego y la parodia de las formas. Propio del envasado de productos alimenticios y medicinales. Mercado tan protagonista en la obra de arte de las sociedades actuales.



Mencionaremos a Ximena Garrido Lecca (Perú, 1980) tomando como símbolo de la cultura andina, lo chulos -gorros con orejeras- debatía en trabajos anteriores acerca de la significación del patrimonio artístico y cultural. Relacionaba ideas de nuevos usos, participación ciudadana, implicando a la sociedad civil por un turismo sostenible, descentralizado y didáctico a las identidades locales.


Quizás, sería interesante revisar el concepto de “Illusio” por el sociólogo Pierre Bourdieu llamando la atención al sistema de creencias y sacralizaciones sobre la que se apoya la valoración social en el campo de las artes. Hasta el 28 de octubre, Lizi Sánchez y sus ambientes urbanos.



RECUADRO


“MARÍA, ROSA, MICK Y JOHN”

3 JOHN STREET LONDON 2 ES

29 SEPTIEMBRE AL 28 OCTUBRE 2017

www.domobaal.com