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Reino Unido

Marcelo Hidalgo, "un siervo de Dios que lo dio todo"

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Por: Arelys Goncalves


El pasado 6 de septiembre uno de los líderes de la comunidad ecuatoriana en el Reino Unido falleció a causa de un problema cardíaco. Una noticia que ha entristecido a muchos corazones, especialmente a los de sus seres queridos que sufren la tristeza de su ausencia. Sin embargo, el consuelo de quienes conocieron a este ejemplar latinoamericano, es que su legado ha sido tan valioso que difícilmente podrá ser olvidado.



Sus esfuerzos por ayudar a los compatriotas, su interés por mantener unida a la comunidad y su dedicación religiosa lo hizo ganarse el respeto y la admiración de muchos que hoy intentan acostumbrarse a su partida.



Marcelo Hidalgo, junto a Esmeralda Abad, su esposa, lograron promover un movimiento religioso guiado por su amor hacia el Espíritu Santo y siguiendo los principios bíblicos. De allí surgió el esfuerzo de ambos para convertirse en pastores en la iglesia Monte de Sion. Con 17 años en la capital británica, esta pareja de ecuatorianos logró levantar varios proyectos multitudinarios y uno de ellos fue la conocida ExpoEuropa. Esta iniciativa fue organizada, según cuenta Esmeralda, para crear "un canal por medio del cual la comunidad cristiana pudiera extenderse y darse a conocer más a través de los diferentes servicios que ofrecía a la sociedad en general".



A través de esta idea que nació en el 2009 lograron la realización de grandes eventos evangélicos con la participación de artistas reconocidos que pudieron presentarse en Londres. Tal como lo señala Esmeralda: "él tuvo la visión de un pueblo unido y fuerte y siempre se esforzó para establecer lazos de unidad dentro de la comunidad con la finalidad de ser más efectiva en el objetivo de expandir y predicar el evangelio de Jesús".





Un ejemplo de vida



A la par de esta vocación de integración, Marcelo Hidalgo también se preocupó por dar la mano a los necesitados. "mi esposo siguió simplemente un ejemplo de vida. Se dice que nadie nace sabiendo nada, todo lo aprendemos en el camino y esto fue así, él tuvo un gran ejemplo en su padre que siempre miró ayudar al necesitado y ofreció un plato de comida, viviendo aquello que dice: "si tienes dos capas, regala una", comenta.



Otra de sus grandes preocupaciones fueron las nuevas generaciones, ofrecer aprendizajes a los niños y adolescentes para sembrar valores positivos y servirles de orientación. "Él entendió desde muy joven que aquellos que hacen el bien cuentan con un favor especial de Dios, no es que fuera perfecto pero entendía el impacto de la diferencia entre hacer el bien o el mal", explica Esmeralda. Durante su adolescencia, Marcelo Hidalgo estuvo involucrado en el movimiento de Rock en Ecuador y logró congregar a miles de jóvenes en eventos. Tal como recuerda su esposa, en el 2000 decidió canalizar sus energías con su fe religiosa y desde allí se dedicó más al servicio de los otros sin esperar nada a cambio.



Fue un gran amigo, "aquel con el que podía bromear y ser yo misma sin temor a ser juzgada o criticada, siempre tuvo un consejo sabio para mí, fue mi compañero de vida, aquel a quien amé con conciencia y gratitud y fue mi hermano en la fe, a quien admiré por su fidelidad, sacrificio y entrega, un hombre íntegro que siempre sonreía con amor a pesar de las circunstancias", recuerda Esmeralda.



Para ella, su mayor legado ha sido lo que sembró con sus acciones: "creo que mi esposo sembró mucho bien en mi vida y en la de mis hijos y en la de toda una congregación que sé que dará mucho fruto de bien". Hablar de cómo le gustaría que su esposo fuese recordado le trae a la memoria algunas anécdotas junto a él. "Recuerdo que un día él mismo habló de esto y dijo "a mí me han llamado por muchos nombres, ingeniero, evangelista, señor, apóstol, pastor, empresario, jefe, pero de todos estos nombres aquel que sé que soy es "sirviente de Dios", no hay mejor título que ese para mí". Y es así como me gustaría que lo recordaran, como un Siervo de Dios que lo dio todo por servir a quien amaba con su vida".