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Criminología y buen gobierno

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Por: Javier Gamero Kinosita.


En el marco del 144° Aniversario de la Benemérita Guardia Civil del Perú, se realizó una conferencia magistral sobre seguridad ciudadana, ofrecida por el experto en seguridad Javier Gamero Kinosita en la sede del Club de Oficiales de la Guardia Civil - ACENESPAR GC. La presentación del conferenciante estuvo a cargo del Presidente de dicha asociación, el coronel PNP (GC) Néstor Castañeda Pacheco.


Gamero inició su disertación aseverando que en la política criminal contemporánea, la protección de la sociedad se ha tornado en un tema dominante. Dijo que con el tema de la seguridad se pueden ganar hoy en día elecciones políticas, agregando que tanto los medios de comunicación social como los partidos políticos en general, están hipersensibilizados por el tema de la seguridad como en ningún otro. Cada error en la política de prevención y control de la criminalidad será escandalizado públicamente. Advirtió que la supuesta efectividad de las decisiones políticas en este ámbito, se verán en muchos casos, reflejados a priori en el eco de los medios de comunicación. Los debates de los últimos años sobre las reales dimensiones alcanzadas por la criminalidad y las posibilidades de su control, han dado lugar a confusión social y un desconcierto en el plano político.


Luego agregó que en opinión del Dr. Karl-Ludwig Kunz, ex Director del Instituto de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Berna, esta politización de la política criminal y la pérdida de prestigio de los expertos en la materia, la ha llevado al populismo. La última palabra sobre las opiniones de los expertos, los entendidos o versados en la materia la tienen los políticos, que tienen poco entendimiento sobre el tema y por lo general su posición está siempre orientada en función de la resonancia de los medios y de sus cálculos electorales tanto personales como partidarios. Ello ha dado lugar a la pérdida de confianza de la población en los agentes oficiales de la política criminal, especialmente de los órganos de la administración de justicia y de la policía.


Autonomía de la criminología


Actualmente vivimos en una era dominada por la obsesión frente al riesgo, a la incertidumbre, la inseguridad y la ansiedad, impera un miedo generalizado a la criminalidad. Los gobiernos se encuentran impotentes frente a esta obsesión, sin embargo, tratan de mantener su legitimidad focalizando los problemas de la criminalidad sucumbiendo al populismo penal. Ellos hacen frecuentemente un llamado a los expertos en política criminal, pero finalmente desechan sus propuestas, muchas veces por ser electoralmente incompatibles.


Gamero advirtió que los criminólogos deben ser conscientes que los gobiernos utilizan la criminología como un menú. Ellos eligen lo que mejor satisface a sus apetitos políticos. Frecuentemente se puede apreciar que no es la criminología la que orienta a la política, sino la política la que orienta o canaliza el trabajo de la criminología.


En este sentido agregó que la “buena criminología” debe trabajar autónomamente y aproximarse a un ámbito repleto de datos criminológicos relevantes. Su tarea esencial es el abordaje racional del fenómeno criminal. Los gobiernos deben aceptar que los criminólogos también investigan el vasto campo macro-social, macro-económico y macro-cultural, que da lugar al actual populismo penal y que además ellos ponen en tela de juicio el apriorismo punitivo de las respuestas estatales al crimen. Los criminólogos ponen en relieve el saber y quehacer criminológico en el manejo de la cosa pública y sus saberes deben de estar a disposición de los poderes públicos.


La criminología debe ser capaz de direccionar sus resultados, no sólo a los gobiernos, sino también a la opinión pública a fin de establecer el hilo conductor del debate democrático respecto a cómo hacer frente a la ansiedad existencial que genera la criminalidad y a las distintas causas del problema. Esta condición es importante, ya que de esta forma la criminología no quedará en el mero plano de la tecnocracia circunscrita sólo en el ámbito de los expertos científicos sino involucrando también al público. La criminología puede suministrar informaciones esenciales al debate público ayudando a menguar las protestas populistas de corto plazo y contribuir de esta forma con el debate democrático entre ciudadanos responsables y mejor informados. Su compromiso, no sólo debe de ser con la ciencia, la academia, el público, sino con el Estado y con la práctica del buen gobierno.


Responsabilidad de la criminología


Los académicos criminólogos son miembros de una comunidad científica, en consecuencia, se espera de ellos la debida diligencia de como su trabajo será integrado o utilizado en la práctica social. Los científicos deben ser conscientes de su responsabilidad social y ética, esta responsabilidad debe reflejarse en cómo su actividad profesional puede contribuir, ya sea directa o indirectamente, a un mundo más vivible con una mejor calidad de vida.


El actual populismo penal constituye hoy más que nunca, un desafío para la responsabilidad de la criminología. La criminología no es una ciencia matemática o de laboratorio, ella opera en el delicado campo de las relaciones humanas y sociales, donde la gente y las instituciones sociales se confrontan unas a otras, donde gente victimiza a otra gente, donde las libertades y los derechos ciudadanos están en juego, donde las familias están despedazadas y donde algunas personas encuentran la muerte. Todo esto ocurre, dentro del ámbito del ejercicio del poder, incluyendo el riesgo del abuso del poder.


Reflexión final


Al final de su disertación Gamero agregó que la criminología, al margen de su autonomía como ciencia y de su interactuación con otras disciplinas, debe cooperar con los gobiernos, los resultados de sus investigaciones no sólo deben divulgarse en las aulas universitarias sino que deben trascender en el ámbito del debate público, de cómo se debe actuar frente a la criminalidad, a la ansiedad y a la incertidumbre que ella genera en la sociedad, de lo contrario la criminología se tornaría en una ciencia técnica de exclusión social, que permitiría a las autoridades políticas de turno hacer propuestas caprichosas y aplicar medidas irresponsables, obedeciendo a criterios populistas, coyunturales o mediáticos.


Asimismo manifestó que la “buena criminología”, ha de proveer al Estado el “intrumentarium” imprescindible, para diseñar políticas de seguridad adecuadas de prevención y control del crimen, coherentes y modernas, dentro de un marco de estricta racionalidad política, académica, penal y criminológica. La criminología pretende instruir el discurso oficial sobre las necesidades de seguridad y las amenazas que se suscitan en la sociedad de hoy en día a raíz de la criminalidad.


En este sentido añadió que las instancias políticas deben sujetarse a los análisis y las informaciones que les provea la criminología y la política criminal científica. El criminólogo ha de ser el arquitecto, no se encarga de la ejecución, es quién se ocupa de la sustancia y debe decir cómo hacer las cosas, el político es el ingeniero, que ha de ejecutar, lo que la criminología aconseja; el criminólogo actúa en función de la verdad, el político en función de la ideología y los intereses partidarios.


Existe la necesidad de integrar los resultados de la investigación criminológica en la práctica cotidiana. La criminología tiene un compromiso con la democracia, los derechos humanos, la libertad y la seguridad ayudando a resolver los conflictos sociales y humanos. El criminólogo debe de explicar a la sociedad el porqué de las cosas, normalmente el político no se atreve, tiene miedo a cómo reacciona el público. En sociedades modernas, los criminólogos son candidatos de muy alto nivel para desempeñarse en los sectores de Justicia e Interior. Finalmente Gamero suscribió un planteamiento en favor de la criminología gubernamental.