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¿Es el fin para los taxis "Uber" en Londres?

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Arelys Goncalves

La decisión de Transport for London de negar la renovación de la licencia de la aplicación de Uber ha generado una avalancha de reacciones por parte de los 3 millones y medio de usuarios en la capital británica. Luego del anuncio oficial realizado el viernes 22 de septiembre, la empresa publicó una petición en la que solicita el apoyo de sus clientes para lograr la revocación de esta prohibición. Pocas horas más tarde, ya unas 500 mil personas habían firmado la solicitud difundida a través de Change.org con el título Save Your Uber in London. Al cierre de esta edición alrededor de 800 mil se habían unido a esta petición en respaldo al servicio que prestan cerca de 40 mil taxistas en toda la ciudad.


¿Decisión justa?

La decisión emitida por TFL y el alcalde de Londres, Sadiq Khan, establece que la licencia de Uber vence este 30 de septiembre por lo que los miles de conductores, entre ellos, cientos de inmigrantes latinoamericanos, se encuentran a la expectativa de lo que será su futuro laboral. A juicio de la compañía, esta medida busca beneficiar a un pequeño grupo y restringir las opciones de elección para los clientes. "Si esta decisión se mantiene, pondrá a más de 40.000 conductores fuera del mercado de trabajo y privará a millones de londinenses de un transporte conveniente y asequible", justifica el texto de la petición.


Uno de los miles de conductores es Miller Delgado, de origen ecuatoriano, quien presta sus servicios a través de la aplicación. A juicio de Delgado la noticia ha causado mucha preocupación entre el gremio. Indicó que las argumentaciones sobre seguridad son injustas debido a que ellos tienen los mismos seguros que las otras compañías de taxi. Adicionalmente, dijo que si los documentos de los conductores no están en regla, no es posible utilizar la aplicación. "Qué más seguridad puede pedir el pasajero si tiene mi fotografía y los datos de mi carro y sabe que los documentos están en regla porque cada año hay que pasar la revisión mecánica para trabajar allí", detalló.


Delgado reconoció que los taxis tradicionales se han visto afectados por la presencia de Uber, pero aseguró que es parte de la competencia y que deberían mejorar la calidad del servicio y bajar los precios.


De acuerdo con los directivos de la empresa, la prohibición es contraria a la visión abierta del alcalde londinense: "muestra al mundo que Londres está cerrada a las compañías innovadoras, que traen opciones a los consumidores y oportunidades de trabajo a los que las necesitan".


En todo caso, la remoción de la licencia fue emitida en vista de que, según TFL, la empresa no reúne los requisitos para operar como un servicio de alquiler privado. Por su parte, Uber se ha defendido al indicar que la tecnología que ellos emplean ha sido pionera en el sector de seguridad y cuenta con un servicio registrado y rastreado por GPS (Global Positioning System).




¿Hasta cuándo estarán en las calles?

No es la primera vez que la empresa con sede en San Francisco usa el apoyo de sus usuarios para revertir medidas como esta. En el 2015 utilizó la misma estrategia en decisiones regulatorias en Nueva York. Desde el punto de vista legal, luego del pronunciamiento de TFL, Uber tiene la posibilidad de apelar a la decisión que establece como fecha de vencimiento de la licencia el 30 de septiembre.


En todo caso, los conductores de Uber podrán seguir prestando sus servicios hasta el final del proceso de apelaciones que ya está adelantando la empresa. Este lunes, el director ejecutivo, Dara Khosrowshahi, pidió disculpas por los errores cometidos y aseguró que pelearán la decisión en nombre de millones de londinenses que se sirven de sus taxistas. "Queremos hacer las cosas bien", declaró.


Pérdidas a la vista

Tras la medida, los usuarios de los servicios de transporte privado han pedido que los tradicionales taxis ajusten sus tarifas para poder competir con las otras compañías. Para muchos clientes, la prohibición de la aplicación significaría un golpe directo al bolsillo, en vista de que las otras opciones son más costosas. Por su parte, los propietarios de restaurantes y bares también han expresado su preocupación en vista de que con la ausencia de los "Uber", bajarán las ventas. Se estima que los ingresos en este sector podrían caer en un 10 por ciento.