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La nueva inspiración de María Cuji: Impulsar el talento ecuatoriano

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Texto y fotos Arelys Goncalves

Radicada en Londres desde hace varios años, la diseñadora ecuatoriana, María Cuji, se ha convertido en una de las figuras de la moda latinoamericana de mayor renombre en el Reino Unido. Con su esfuerzo y dedicación, ha logrado en cada uno de sus trabajos, una marcada influencia de sus raíces, sin escapar a su talento creativo e innovador. 

Precisamente ese espíritu emprendedor es lo que quiere contagiar a las nuevas generaciones, no solo desde la capital británica, sino con proyectos adelantados en su país natal y con miras a extenderlos hacia otras parte de la región.


Desde los salones de la Universidad Central Saint Martins, una de las instituciones líderes a nivel mundial en arte y diseño, Cuji desarrolla una faceta diferente como tutora, una inquietud que le ha permitido ampliar su visión académica y profesional y le ha abierto la posibilidad de trabajar en planes para incentivar la calidad de quienes aspiran incursionar campo de la moda.


De la mano de la reconocida diseñadora británica, Berni Yates, ha logrado participar en diversas actividades de formación para impulsar la innovación creativa entre los jóvenes de menores recursos en Londres. De igual manera, el sueño de Cuji es implementar talleres de preparación para artesanos y estudiantes de este sector en Ecuador y así impulsar la inspiración y el talento que, tal como destaca, abunda en América Latina


Apoyo al talento sin recursos

La diseñadora y profesora Berni Yates, con 30 años de trabajo dentro de la universidad, ha sido clave en la realización de los sueños de María Cuji de apoyar e incentivar a quienes tienen talento pero no cuentan con recursos. Yates tiene más de 10 años en un programa con apoyo gubernamental, desarrollado en la Central Saint Martins y otras instituciones y que se ocupa precisamente de ese target y ofrece apoyo a jóvenes desde los 16 años aproximadamente, interesados en el mundo de la innovación.


"Es un proyecto muy interesante", explica Yates, "que ayuda a jóvenes económicamente en desventaja como inmigrantes, refugiados, entre otros y lo que hacemos es no solo trabajar con ellos sino con sus familiares y las comunidades". A través de este programa, se ofrece la oportunidad a quienes no pueden financiar la universidad de mostrar su talento y su potencial.


Luego de trabajar juntas, ambas pusieron en práctica sus ideas, experiencia y entusiasmo y en el 2016 realizaron un viaje a Ecuador para reunirse con artesanos, diseñadores y estudiantes. Con el apoyo de organizaciones como el Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares (CIDAP) ofrecieron un taller en la Universidad del Azuay, en 

Cuenca, así como conversatorios sobre tendencias del diseño contemporáneo y reuniones con artesanos, lo que les permitió constatar las inquietudes y la realidad del mundo del diseño a nivel local.


Financiamiento, la clave para seguir adelante

A su regreso a Londres, el balance para estas dos expertas en diseño fue que era indispensable dar continuidad a este tipo de encuentros. "Fue una experiencia difícil porque puedes ver las frustración de los diseñadores y también lo mucho que ellos pueden hacer para apoyar esta idea de innovar en lo creativo. Pero al mismo tiempo es muy emocionante y la idea de involucrar a esos futuros artesanos a nuestros programas es increíblemente emocionante. Sabemos que esto no va a ser posible de la noche a la mañana, pero tenemos que lograr los recursos para sostener este plan", argumentó Yates.


A su juicio, la diferencia de los artistas de Ecuador es que no tienen la visión global que existe en Londres y es precisamente ese aspecto el que ellas quieren ofrecer. Por su parte, María Cuji insistió en que su aspiración es que este encuentro no se quede en una visita exploratoria. Una opinión compartida por Yates. "Nosotras queremos crear buenos programas y al mismo tiempo permitir que las comunidades trabajen bien por lo que tenemos que encontrar la manera de hacer que esto funcione para todos y conseguir los recursos. Encontraremos la manera, estoy muy apasionada por este proyecto porque puedo ver las habilidades que ellos tienen", explicó Yates.


Las dos se han dedicado a tocar puertas en el Reino Unido, con las embajadas y el British Council, entre otros, para conseguir apoyo y esperan lograr una respuesta favorable. Para la diseñadora ecuatoriana uno de sus mayores sueños es traer a estudiantes desde Latinoamérica para que conozcan lo que se está realizando en el país.



Durante este mes de agosto y septiembre, Cuji vuelve a Ecuador para ofrecer nuevos talleres y cursos en escuelas secundarias. "Lo que más trabajamos es cómo encontrar la inspiración desde nuestro país. Nosotros tratamos de escondernos, si tengo algo de indígena trato de quitar eso, lo que he sido, lo que fueron mis abuelos. Pero lo que quiero es que celebremos lo que somos, no hace falta esconderlo", destacó. Para Cuji, falta mucho por aprender en los países latinoamericanos. "En mi país no hay el respeto por el artesano y aquí si lo hay y lo que tratamos es que artesano y diseñador aprendan a trabajar juntos y que el diseñador también pueda aprender lo que hace el artesano".


"Hay que soñar"

Cuji recuerda sus primeros años en el Reino Unido en donde tuvo que trabajar duro para mantenerse. "Mi historia es como la de muchos otros que vinieron a limpiar, eso no lo escondo, lo celebro porque soy una emprendedora. Si yo como ecuatoriana pude, todos pueden, hay que soñar".


Siempre apasionada por la moda y el diseño, ha dedicado gran parte de su vida a aprender. Egresada de la London College of Fashion, Cuji se ha caracterizado en el mercado por el diseño de sus sombreros de paja toquilla.

Para ella, la preparación y el crecimiento no tiene límite por lo que ahora realiza una nueva carrera en la Central Saint 

Martins en el área de textiles. Considera una suerte trabajar con la diseñadora británica a la que considera una gran motivadora. "Nunca he visto a una persona que tenga tanta inspiración y que sepa conectarse con la gente. Lo que hace es un gran trabajo".


Mirando un poco al pasado, se siente satisfecha por lograr alcanzar sus sueños y tener la oportunidad de seguir trabajando en lo que le gusta y brindar una mano a otros diseñadores. "Todos podemos y tenemos que dejar de ser envidiosos, si vemos a alguien crecer hay que apoyarlo. Esa es una de las cosas que me da mucha pena, que no nos apoyamos tanto como deberíamos. Reconozco que hay muchos latinos que me han respaldado pero tenemos que seguir haciéndolo. Hay que unirnos, llenarnos de motivación, eso es muy importante. Podemos ser diferentes", concluyó.