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Huber Ballesteros estuvo en Londres y dejó un mensaje de esperanza

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Sus más cercanos amigos y conocedores dan cuenta de que Huber Ballesteros es de origen humilde, su única misión ha sido la de organizar a los trabajadores en pro de la lucha popular.


Por Ulysses Maldonado

Es uno de los líderes más fuertes y con mayor conocimiento de la problemática en la agricultura y otros sectores obreros en Colombia, se ha convertido en una piedra en el zapato para los políticos y algunos empresarios enfrentándose en los escritorios a los ministros y delegados del gobierno con el fin de “tumbar” las medidas que han afectado a los sectores de trabajadores y campesinos en los últimos años. Es uno de los colombianos que sueña con tener un país diferente.

El dirigente sindical es miembro del comité ejecutivo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), vicepresidente de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (Fensuagro), vocero de la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA), y dirigente de la Junta Patriótica Nacional del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.

Es una persona que siempre ha estado en la vida pública y que, gracias a su destacada labor en las más recientes elecciones de la CUT, fue elegido con una muy alta votación para integrar el comité ejecutivo.

Uno de los allegados de Ballesteros dijo del dirigente agrario que: “Hubert lo único que hace es recorrer Colombia apoyando a los campesinos y trabajadores para que luchen por sus derechos”.

Ballesteros fue miembro del comité central del Partido Comunista y actualmente cuenta con amparo de la Unidad Nacional de Protección por amenazas en su contra.


Huber de Jesús Ballesteros Gómez, vicepresidente del comité ejecutivo de Fensuagro, del ejecutivo nacional de la CUT estuvo de periplo por algunos países europeos en pasadas semanas y vino a Londres antes de su paso por Madrid y con pocas horas para atender algunos compromisos con instituciones y organismos que acompañan y apoyan el proceso de paz en Colombia, abrió un espacio en su apretada agenda para hablar con Express News.


¿Cómo ve el Proceso de paz y la implementación de los acuerdos?

Se puede ver desde dos ópticas. La primera como una gran oportunidad y esperanza para superar el largo conflicto armado, social y político con cinco décadas de confrontación que ahondaron las desigualdades en lo económico, social y político.



La segunda, con mucha preocupación porque hay un sector de ultraderecha que está dispuesto a hacer fracasar lo acordado para que el alcance de lo que se firmó no modifique sustancialmente su “estatus quo” en Colombia y para que los privilegios se mantengan y llegar simplemente a una paz como siempre se ha querido y es que se reduzca a una reinserción de los combatientes y a una dejación de las armas.


¿La situación de líderes asesinados. Cuál es su opinión?

140 líderes sociales y sindicales fueron asesinados entre Febrero de 2016 y Junio de 2017. Es una cifra alarmante porque se mantiene la constante de la violación a los Derechos Humanos en nuestro país, asunto que creíamos iba a mejorar precisamente por haberse firmado el acuerdo de paz, por la dejación de armas de la insurgencia, por su concentración en los territorios especiales y porque creímos que entonces que el terrorismo de Estado iba a disminuir ya que la excusa con la que se persigue, se encarcela, se asesina y se señala a los líderes sociales es su supuesta pertenencia a la insurgencia.


Pero hoy están concentrados, dejaron las armas, están en proceso de convertirse en partido político, y el Estado con sus mecanismos de terrorismo aún no para de violar los Derechos Humanos de quienes exigen la implementación de los acuerdos, el cambio en las políticas económicas y sociales que vienen perjudicando a los trabajadores en el país.


Estas son algunas de las razones de esas distintas protestas ciudadanas que encuentran dos motivos invariables: por una parte, la incapacidad del Estado para garantizar los derechos fundamentales de la población, y por otra parte, los incumplimientos de acuerdos hechos en el pasado con los mismos sectores que hoy protestan. Hechos que develan la realidad de un país desigual y excluyente en alto grado, donde las élites y el Estado oscilan entre la represión, el cuentagotas y el engaño.


¿La situación de Feliciano Valencia, el líder Indígena es similar?

Me dio alegría por el compañero Feliciano y que haya salido de su situación, porque tanto lo que ocurrió con él como conmigo es simplemente una persecución del Estado hacia las personas que tenemos responsabilidad en determinados momentos por delegación de las comunidades para estar en el frente de las movilizaciones y paros que hay que realizar frecuentemente en el país para que el gobierno escuche a la gente, cumpla los acuerdos que firma y reconozca los derechos de los campesinos y de los indígenas.


Me alegra que se haya aclarado su situación y que la corte haya declarado que es ilegal el procedimiento, puesto que por constitución, la jurisdicción indígena permite que los miembros en sus territorios ejerzan su propia ley y justicia.


¿Ha tenido respaldo de los sindicatos europeos?

Quiero agradecer todo el trabajo de solidaridad del movimiento nacional de sindicatos del Reino Unido, que visibilizó mi situación y el tratamiento que recibí como opositor político.


Esto ayudó muchísimo para que finalmente recuperara la libertad y, no solamente se viene trabajando en este aspecto, sino en la denuncia de la violación de los Derechos Humanos en Colombia. Han sido clave en el acompañamiento de los acuerdos de La Habana en la que varias delegaciones sindicales y de parlamentarios de Inglaterra, Irlanda y el Parlamento Europeo estuvieron presentes en distintas ocasiones apoyando los diálogos.


En el caso de los Irlandeses, compartiendo la experiencia de la negociación que tuvieron conocida cono el acuerdo de Viernes santo. Todo esto ha servido mucho y creo que las experiencias son importantes y ellos siguen manteniendo su respaldo en las Naciones Unidas, en las comisiones de verificación del cumplimiento de los acuerdos.


Pero las cosas pueden cambiar de tono. El Acuerdo Final para la terminación del conflicto con las FARC establece garantías adicionales para la protesta social y para la oposición política.


Y por su parte, el literal c del punto 2 del acuerdo de diálogos entre el gobierno y el movimiento ELN alude a las garantías para la manifestación pública y al tratamiento de los sindicados o condenados por actos en desarrollo de la movilización social.


Todavía más importante: la solución política del conflicto armado evitará en lo sucesivo las fáciles asociaciones entre protesta social y acciones guerrilleras o terroristas que hacen los funcionarios del gobierno y los medios masivos de comunicación.


Las razones de esas distintas protestas ciudadanas se encuentran dos motivos invariables: por una parte, la incapacidad del Estado para garantizar los derechos fundamentales de la población, y por otra parte los incumplimientos de acuerdos hechos en el pasado con los mismos sectores que hoy protestan.


En países como Finlandia, Holanda o Noruega la protesta ciudadana, se ve como una forma de la libertad de expresión, que junto con la libertad de prensa, constituye un derecho fundamental y cuenta con plenas garantías constitucionales, pero además es un valor cultural cultivado y estimulado por la familia, la escuela y las organizaciones sociales, en el interés de establecer límites y control a la gestión pública y de garantizar los derechos democráticos.


Huber Ballesteros concluye esta corta entrevista diciendo: “Traigo un mensaje de esperanza, no es fácil la implementación de los acuerdos, pero hay una gran mirada del mundo que apoya la implementación de los acuerdos y esperamos que las razones que generaron la migración hacia otros países terminen y quienes así lo deseen puedan retornar a nuestro país, puedan ir y encontrar un país distinto, un país en paz, un país con desarrollo social y con equidad”.