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Seguridad ciudadana y derechos humanos

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Javier Gamero Kinosita

En el marco de la conferencia magistral “El nuevo discurso de seguridad pública en el siglo XXI”, llevado a cabo recientemente en la Escuela de Posgrado de la Dirección de Educación y Doctrina de la Policía Nacional del Perú (PNP) en la ciudad de Lima, Perú, el criminólogo Javier Gamero Kinosita reveló, que hace unos años se realizó en Trondheim, Noruega, el Congreso Mundial de la International Police Association (IPA), bajo el título “Seguridad, un derecho humano”, dando lugar a que este enunciado o lema de dicho cónclave internacional, esgrimiera, una nueva extensión dogmática en la doctrina jurídica. En este contexto, el Dr. Karl-Ludwig Kunz, Presidente del Foro de Berna para las Ciencias Criminales de la Universidad de Berna en Suiza, postula la tesis, que la seguridad es un derecho humano fundamental. En efecto, la seguridad ciudadana, según el profesor Kunz, es fruto del “Siglo de las Luces” o la era de la Ilustración o Iluminismo y la revolución ciudadana, la seguridad ya había sido concebida tan igual que la libertad, como un derecho humano fundamental en la Bill of Rights de Virginia del año 1776 y en la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y los Ciudadanos de 1879, que se inspiró en esta primera declaración americana. Hoy en día, esta concepción de seguridad de la Ilustración se ha extendido doctrinariamente, a partir del asentimiento de la obligación de protección del Estado, hacia un derecho subjetivo de protección que le asiste a cada individuo. Ello implica un nuevo entendimiento, que no sólo se circunscribe a un mero derecho de defensa frente al Estado, sino también, como un derecho de protección de terceros a la prestación de seguridad estatal.


En este contexto Javier Gamero refirió que el reconocimiento de una obligación del Estado en el ámbito de seguridad es el reverso de la medalla de la prohibición de la justicia a mano propia, vale decir la justicia popular o la justicia consuetudinaria. En otras palabras, existe el principio de un derecho del individuo a protección por parte de la policía. La seguridad en el Estado de derecho moderno se concibe no solamente como un asunto colectivo de mantenimiento de orden, sino como un derecho humano fundamental para la libertad de los individuos. El Estado de derecho moderno brinda seguridad para garantizar la libertad individual, esta prestación de seguridad por parte del Estado debe generar confianza en la población, que la autonomía ciudadana será respetada y protegida. Benjamin Franklin afirmaba que el individuo que está dispuesto a perder parte de su libertad, en aras de obtener seguridad, terminará perdiendo ambas”.


La seguridad versus los derechos humanos en la sociedad post 11/09

Sin embargo, el conferenciante afirmó que la sociedad post 11/09 que nos ha planteado el terrorismo global o hiperterrorismo, hace difícil hoy en día, armonizar la política criminal y los derechos humanos, presentándonos paradojas, ambigüedades y desafíos. Esta política criminal humana y liberal ha sido paulatinamente remplazada por una política neoliberal mucho más drástica y efectiva a costa de los derechos humanos. Ello pone a prueba la orientación futura de la política de los gobiernos en materia de prevención y control de la criminalidad con respecto a la cultura de los derechos humanos.


Gamero señaló que hoy se advierten flagrantes vulneraciones a los derechos humanos en el marco de esta nueva política criminal, tales como las restricciones del derecho de libertad de religión y de culto, la libertad de asociación, la libertad de pensamiento, la libertad individual, la libertad de libre circulación o desplazamiento, el derecho a la privacidad, el derecho de propiedad. Con suma preocupación, constatamos medidas de vigilancia telefónica, y electrónica permanente, sin autorización judicial, se habla ya del surgimiento de la seguridad de vigilancia, que implica altos costos tales como la pérdida de la privacidad y la erosión de la autonomía individual, las nuevas tecnologías se han vuelto más sofisticadas e intrusivas. Se advierten detenciones arbitrarias, allanamientos policiales, decomisos, incautaciones, acceso a información bancaria y financiera, bloque de cuentas, bancos de datos de ADN. Se aprecia con preocupación, en ciertos países, un debilitamiento del Poder Legislativo en favor del Poder Ejecutivo, instrumentalización del Poder Judicial, implementación de superministerios de seguridad interna, sobredimensionamiento del Poder de Policía, creación de tribunales militares especiales para personas civiles sospechosas de terrorismo, condiciones penitenciarias deplorables, etc.


Los derechos humanos como elemento central de la seguridad ciudadana

La seguridad ciudadana según el conferenciante constituye un marco central para el desarrollo de los derechos humanos ya que ella está orientada a la protección de las personas e inspirada en la constitución y las leyes. Debe desterrarse el viejo concepto de orden público y seguridad nacional que circunscribe la función policial en función del Estado, del mantenimiento y control de la tranquilidad pública sin importar si el orden protegido es violento o injusto, el concepto moderno de seguridad ciudadana está en función del individuo, no se limita exclusivamente a la lucha contra la delincuencia sino va más allá y crea un ambiente propicio para la paz social y el desarrollo.


La concepción democrática de la policía y los derechos humanos

La policía es una de las instituciones básicas del Estado de derecho moderno, claves para la defensa de los derechos humanos. A raíz del 9/11 se aprecia con mayor frecuencia que los militares siguen aún dictando las políticas del sector interior en determinados países, asumiendo labores que corresponden a la policía obstaculizando de esta manera los procesos de reforma democrática. Es necesario distinguir básicamente los términos de “defensa” y de “seguridad”. La defensa se circunscribe en el ámbito militar, los militares se centran en el combate, la seguridad externa, las fuerzas letales y se rigen por las leyes del conflicto armado. En cambio, la policía centra su accionar en el ámbito de la ley.


Gamero afirmó finalmente que en los Estados democráticos la policía no tiene enemigos internos a quién combatir, sino ciudadanos a quién proteger. En aras de la lucha contra el terrorismo global muchos regímenes dictatoriales o de tendencia autoritaria, han revestido a sus policías de viejas concepciones militaristas, constituyendo una herramienta de poder como órganos de inteligencia y espionaje al servicio del gobierno, convirtiéndose en fuente de conflicto y de desintegración social. Es por ello, que la doctrina policial debe estar hoy en día, inspirada en la filosofía profunda de la democracia y los derechos humanos y dotada de una identidad civilista, puede tener una estructura militar pero su acción es ante todo un servicio de carácter y naturaleza civil. Asimismo agregó que, Anna Getos, de la Universidad de Zagreb, sostiene al respecto que las medidas antiterroristas tienen un impacto negativo hoy en día en los derechos humanos y que Jean-Claude Paye, nos advierte que la democracia está hoy en grave peligro.