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Cultura

La sociedad de riesgo en la nueva gerencia pública de producción de seguridad

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Por Javier Gamero Kinosita

En el marco de la conferencia magistral “La nueva gerencia pública de producción de seguridad en el siglo XXI” dictada en Lima, en la Escuela Superior de Guerra Aérea (ESFAP) de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), el experto peruano en temas de seguridad, Javier Gamero Kinosita, miembro de la Comisión Profesional Internacional de la International Police Association (IPA), abordó el tema de la sociedad de riesgo en el nuevo discurso de seguridad pública de la sociedad contemporánea. En dicho evento académico, el criminólogo Gamero aseveró, que la denominada “sociedad de riesgo” es una de las tesis conceptuales más relevantes del discurso de la política de seguridad pública y la política criminal de finales del siglo XX y comienzos del XXI, introducida el año de 1997 por el Dr. Ulrich Beck, sociólogo de la Universidad de Münich, Alemania; describiendo hoy en día, un mundo posmoderno atestado por doquier de riesgos globales, tales como el crimen organizado internacional, el terrorismo global o hiper-terrorismo, las guerras asimétricas, las guerras híbridas, las variaciones climáticas y el preocupante recalentamiento del planeta, los accidentes atómicos y las nuevas amenazas nucleares, la crisis financiera mundial o la pandemias en distintas regiones del planeta, entre otros, los que han generado miedos e inseguridad.


Este sentimiento de inseguridad frente a estas nuevas amenazas globales que tangencia a toda la humanidad, han diluido la gran promesa de seguridad hecha por el Estado-nación, desbordando por completo sus capacidades. Los gobiernos no pueden controlar hoy en día las cinco guerras de la globalización, el tráfico de drogas, armas, ideas, personas y dinero. Estos mercados ilegales están dominados por redes ágiles, multinacionales con muchos recursos, empresas privadas de seguridad potenciados por la globalización. El nacionalismo del Estado-nación como respuesta es una utopía. Sin lugar a dudas que hoy es más riesgoso que en el pasado. El Dr. Hierfried Münkler de la Universidad de Humbolt en Berlín, Alemania postula en este sentido la tesis de la globalidad del riesgo. Asimismo advierte que la línea divisoria entre defensa y seguridad se torna cada vez más tenue, más ambigua y hace alusión a la invisibilidad del combatiente en las nuevas formas de violencia colectiva.


El Dr. Karl Ludwig Kunz, Director del Instituto de Derecho Penal y Criminología de la Universidad de Berna en Suiza, subraya que el optimismo del dominio o manejo absoluto de las amenazas sociales que reinó en la sociedad moderna se ha esfumado por completo en la sociedad posmoderna. Hoy en día los problemas sociales son concebidos como sombras o reflejos normales del progreso que no son susceptibles de ser eliminados, sólo es posible reducirlos tanto en intensidad como en magnitud. Estos riesgos devienen de los triunfos de la modernización y son producidos por el mismo desarrollo tecnológico y social. El manejo de estos riesgos es una mera utopía, ese es el precio, en opinión del Dr. Beck, que debe de pagar la sociedad posmoderna de este siglo por el progreso tecnológico. Tenemos que coexistir con ellos.


El Dr. Kunz hace hincapié de la distinción entre “riesgo” y “peligro”. El riesgo requiere de una percepción de posibilidad de pérdida y sus consecuencias desventajosas a la hora de tomar decisiones propias. Esta inseguridad social difusa y general va crear determinados escenarios de riesgos y amenazas concretas en la percepción de la ciudadanía. El riesgo nos exige tener conciencia del mismo y demanda también un monitoreo del mismo. Ante la inevitabilidad de los riesgos, no se puede caer en la resignación o en la política de “laissez faire, laissez passer” (dejar hacer, dejar pasar) sino todo lo contrario, actuar de manera inteligente y sistemática. Ello requiere un análisis de riesgo a fin de desarrollar estrategias preventivas de minimización del riesgo y así evitar los temibles daños que pueda ocasionar. Es imprescindible una gerencia social y estatal del riesgo en el plano preventivo que se anticipe al futuro, que lo diagnostique, lo mida cualitativa y cuantitativamente. A ello se le denomina la “calculabilidad” del riesgo. Ello implica en cierta forma una colonización del futuro. Los servicios de inteligencia juegan un rol capital en este cometido.


La nueva política criminal recurre a esta lógica del seguro o principio del seguro contra la criminalidad. Ella desarrolla una gerencia o monitoreo del riesgo anexando los servicios adquisitivos de empresas privadas de seguridad en el esfuerzo de minimización de los mismos y satisfacer las necesidades de seguridad de la población. En esta tesis conceptual de la sociedad de riesgo la criminalidad es concebida como un riesgo. De la misma manera que se perciben los daños personales o materiales que pueden acarrear la probabilidad objetiva de los accidentes de tránsito se percibe a la criminalidad. La sociedad asume la existencia de riesgos criminales. Estos riesgos criminales deben ser gerenciados por el Estado y la sociedad misma, asumiendo ambos los costos para neutralizarlos. Hoy se habla de una sociedad más participativa, en donde el “homo prudens” es la imagen del buen ciudadano, vale decir el ciudadano precavido y responsable, que toma sus previsiones en materia de seguridad, instalando videocámaras, cercos eléctricos, contratando personal de seguridad, etc. La seguridad se rige hoy por el poder adquisitivo. En el siglo XXI, en el marco de la nueva racionalidad neoliberal, tanto la libertad como la seguridad, se han convertido en bienes fabricables y consumibles en el mercado. Donde antes reinaba la soberanía, hoy reina el mercado. El Estado en el ámbito de la seguridad, ha cedido una parte de su soberanía al sector privado y la sociedad civil.


El Dr. Kunz agrega que la criminalidad en la modernidad era considerada de manera retrospectiva e individual, en la posmodernidad esta percepción de la criminalidad se ha tornado prospectiva y grupal. Mientras que tradicionalmente el control de la criminalidad estaba orientado a la demanda, buscando reducir la conducta criminal y través de criminales potenciales, la nueva política criminal está orientada a la oferta, en la cual ella considera reducir la oferta de la oportunidad criminal.


Este cambio conceptual en el control gerencial de la criminalidad que anteriormente se orientó a los autores del crimen y hoy se orienta a los riesgos, ha sido denominado por los criminólogos Malcolm Feeley y Jonathan Simon como la “justicia matemática del seguro”. Esta justicia se ocupa de las técnicas de identificación, clasificación y control de los riesgos en relación con el grado de peligrosidad según la lógica del seguro. De esta manera los espacios sociales serán catalogados según los indicadores de peligrosidad en la escala de “zonas de alto riesgo” en su punto más alto hasta las “zonas de bajo riesgo”en su punto más bajo. Los criminales o potenciales criminales serán de igual forma catalogados en “delincuentes de alto riesgo” hasta “delincuentes de bajo riesgo”. El análisis del riesgo coordinará las medidas que han de tomarse para neutralizar esos posibles daños.


Viga maestra esencial de la nueva política criminal es la determinación preventiva de los riesgos de la criminalidad y la minimización de los peligros. En vez de motivar a individuos, que viven al margen de la ley o a potenciales criminales a no cometer hechos reñidos con la ley y la moral pública, la política criminal posmoderna intenta ocupar espacios y dominar la situación influyendo tecnológicamente los riesgos de criminalidad. La “sociedad de riesgo” implica un nuevo paradigma en la política criminal en la sociedad posmoderna del siglo XXI.