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Miscelánea

Imagine la Paz, la forma de decirlo todo

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Por Ulysses Maldonado

“Mi experiencia al ser fotografiada y entrevistada, ha sido para mí, la oportunidad de salir de la invisibilidad, después de tantos años de frustraciones como víctima del conflicto colombiano, ha sido como volver a denunciar, a decir nuestra verdad y a exigir justicia, ha sido una manera de vivir, y de mantener vivos a aquellos que ya no están con nosotros. Pero esto ha sido posible gracias a nuestra fotógrafa que ha logrado retratar nuestra alma al desnudo de una forma que dice todo de nosotras, sus fotografías hablan por nosotras, ha logrado por medio de la imagen hacer que nuestro ego suba, que nos sintamos importantes y protagonistas de este proceso de postconflicto que está viviendo nuestro país”. 

Elizabeth.


Una de las principales labores para alcanzar la paz en Colombia es abordar la temática de las mujeres de manera adecuada e integral y adoptar enfoques diferenciales que se ajusten a las necesidades de cada uno de los grupos de mujeres que ha sufrido intensamente a causa del conflicto.


Pese a la violencia cometida contra las mujeres y el sufrimiento que conlleva, estas colombianas han demostrado que no solo son víctimas, sino también agentes de cambio y activistas que luchan por la justicia y por unas reformas profundas y un cambio en la manera de verlas después de ser víctimas de un conflicto que les ha dejado profundas huellas en sus vidas.



En un país en donde las mujeres son a menudo ignoradas, explotadas y no muy valoradas, hay algunas que como “el ave fénix”, levantan el vuelo y se transforman en líderes de sí mismas para continuar en su esfuerzo titánico de ser ellas mismas, y no por ello dejan de ser constantemente atacadas por hablar sobre estos temas.


Estas lideresas no han dejado de trabajar; al contrario, lo hacen más intensamente para ser visibles desde la experiencia diferenciada de sus casos de vida y han enfatizado la necesidad de abordar las causas estructurales de la violencia y la discriminación frente a las mujeres.


Parte de ese trabajo se dio en la exhibición de fotografía, Imagen Peace, donde la fotógrafa francesa con corazón y alma colombiana, Ingrid Guyon, es quien captura con su lente la imagen de mujeres que han pasado por experiencias de vida similares en el duro proceso de conflicto, en un trabajo que ha tomado un año y medio con la comisión y 14 años con la comunidad colombiana, y en el que cada mujer escribió los textos que querían compartir, dónde querían sus fotos y decidieron cuáles exponer.


Son los rostros los que hablan de una experiencia pasada y al mismo tiempo de una nueva vida en donde ellas son parte de esa, la historia olvidada de un país que difícilmente hace memoria.


La paz que se imaginan es posible si ellas entran en la historia que siempre las tuvo marginadas y olvidadas. Y de eso habla la exposición de fotografía, con algo de poesía producida por ellas mismas y por supuesto la música y la danza espontánea al compás de los ritmos de “la piragua de Guillermo Cubillos” interpretada por el coro latinoamericano que también está integrado por mujeres en su mayoría y quienes animaron este evento.


Hubo también un monologo de teatro con la actriz colombiana, Alejandra Borrero, interpretando la experiencia de Ana Victoria, la primera mujer Colombiana y Latina que ha sido consagrada como pastora de la Iglesia Anglicana.



Alejandra en pocas palabras nos dice que se siente “muy impresionada de lo que está pasando, impresionada de ver la comisión, de ver a las chicas. De entender que en nuestro país tienen que empezar a suceder cosas diferentes y eso se está viendo hasta por fuera”.


“Así que yo que estoy trabajando por la paz, estoy trabajando en Colombia tan duro con estos temas, pues estoy muy feliz de poder conocerlas; estoy trabajando justamente con víctimas de la violencia en Colombia y bueno, las mujeres ya son parte de mi alma y de mi trabajo”.


Es la historia de Mónica, Angélica, María, Helga, Sofía, Elizabeth, Alba, Marta, Amparo, Nelly y muchas más, quienes desde la resistencia y la persistencia le han logrado quitar espacio a la guerra.


Las mujeres representan casi la mitad del total de las víctimas del conflicto armado en Colombia, en el que los patrones de violencia que han vivido pueden ser diferentes a los de los hombres, y su participación se hace imprescindible para que se conozcan sus experiencias, sus vivencias, sus sugerencias y valiosos aportes que puedan influir en la implementación de una política pública que las incluya en todos los aspectos que a ellas concierne.


El país, la sociedad, las comunidades presionadas por estos grupos de mujeres activas y entusiastas que han decidido perdonar y perdonarse a sí mismas en sus experiencias, está comenzando a escucharlas después de que ellas empezaron a escucharse a sí mismas y a sus voces, las mismas voces de las mujeres que por mucho tiempo han sido ignoradas, y que ya empiezan a reconocerse para luego ser reconocidas, no sólo como víctimas sino también como agentes de algo nuevo que como en una de las interpretaciones del coro latinoamericano en el evento, con el tema de Mercedes Sosa…. “Cambia todo y todo cambia”.