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Miscelánea

Un recorrido por la mente de un terrorista yihadista

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Javier Gamero Kinosita

Abordar el tema del terrorismo yihadista en la conferencia magistral “La violencia yihadista, una amenaza a la sociedad secular de Occidente” ofrecida recientemente en la ciudad de Lima, en la Escuela de Inteligencia Naval de la Dirección de Inteligencia de la Marina de Guerra del Perú, por el criminólogo peruano Javier Gamero Kinosita, miembro del Foro de Berna para las Ciencias Criminales de la Universidad de Berna, conllevó a la interrogante, de por qué hoy en día, en su mayoría jóvenes, están dispuestos a consagrar su vida por un fin ideológico, comprometiéndo la vida de personas inocentes. Para responder a esta interpelación, el conferenciante requirió de la asistencia de la psicología criminal, apelando a las hipótesis del psicoanalista alemán Wolfgang Schmidbauer, quién en su obra “Una aproximación a la psicología del terror”, ha identificado rasgos constantes comunes en la conducta de los denominados soldados del califato. Entre ellos hizo alusión a:


La venganza

La venganza desagravia las agresiones. Ella se genera de la frustración de las necesidades o exigencias narcisistas de una persona que exige reconocimiento, respeto y atención. La forma más antigua de venganza es el duelo, que era una lucha formal para saldar ofensas y defender el honor. La capacidad de satisfacción, reparación o resarcimiento a través del duelo diferenció a los nobles y cultivados de los proletarios que acudían a palizas desordenadas. Las soluciones políticas, jurídicas o disciplinadas de los conflictos son engorrosos y no satisfacen a cabalidad, se evidencia el monopolio de la violencia del Estado, frecuentemente se percibe a la policía y los órganos de la administración de justicia como incapaces o corruptos. Existen dos tipos de venganza, lavenganza caliente, que es inmediata y repentina y la venganza fría, que es planeada. El terrorista actúa en función a la segunda.


La grandiosidad

La gran fantasía es considerada por los expertos como un fenómeno natural que se suscita al comienzo del desarrollo humano, en donde el niño de pecho es el ente dominante en la indiferenciada unidad madre-niño. La gran fantasía ayuda al niño a superar sus temores y a creer en la protección que sus padres le pueden brindar. Bajo esta protección, ellos idealizan su vida y el entorno social. Idealizar significa experimentar lo grandioso, lo perfecto. En la medida que un niño se identifica por sus idealizados padres, adquiere seguridad., esta seguridad lo ayudará a dominar la realidad.pero esta idealización debe ser benévola y concomitante con la existencia y la realidad misma. Osama bin Laden luchó en la Guerra Afgana contra la invasión soviética en complicidad con los EEUU y los árabes sauditas. Era la Guerra Santa de todos los musulmánes contra una invasión secular, un enemigo de su religión. El triunfo de la yihad sobre la potencia del Este, estimuló su grandiosidad.


La fascinación de lo apocalíptico

Hoy en día desde la perspectiva musulmana el mundo está de cabeza. Dios por intermedio de su profeta Mahoma, les dió un mensaje de fe, prometiéndoles una vida acomodada. Casi cerca de 1000 años esta promesa divina ha sido cumplida y el imperio de los califas árabes y los sultánes osmánicos han pertenecido a uno de los más poderosos del mundo. Desde la era moderna la fe de los musulmanes ha sucumbido frente a los vicios de la pecaminosa civilización occidental. Ellos deben hacer todo lo que está a su alcance, inclusíve no eludir a la muerte misma para eliminar al enemigo. El Dr. Schmidbauer sostiene que la gran fuerza de atracción que tiene la visión apocalíptica para el narcisismo humano, está ligado a la grandiosidad. La mayoría de escenarios apocalípticos están en relación a Jerusalén. La «Ciudad Santa» está en poder de una potencia nuclear, es ahí donde de enciende o propaga el apocalípsis. 


Responsabilizan a los judíos por el capitalismo, la globalización y el comunismo.


La psicología de la explosión

En las culturas tribales del norte de Yemen, en donde masculinidad y armamento son idénticos, casi todos los adultos portan kalaschnikows, fusíles o escopetas. En la Edad Media se usaba una espada. El descubrimiento de las armas de fuego y la explosión originó un cambio anímico en los hombres, con ellos pueden arremeter en rápidos segundos contra sus enemigos con una fuerza mucho mayor que la de ellos mismos. El dominio de los materiales explosívos incrementa la fuerza propia y se tornan en instrumentos de destrucción, cuya energía expansiva hace bulla, apesta, brinda satisfacciones sádicas, sentimientos de superioridad y control sobre el entorno. Los hombres ya no dominan más estas explosiones, son adictos a ellas, la nueva técnica se centra en un botón; ella es precisa, rápida, segura.


El fanatismo

El fanatismo es un sentimiento o estado de exaltación muy emportante en la perpetración de un atentado terrorista yihadista. La marcada orientación hacia una idea sobrevalorada restando importancia a otras ideas, hace que el individuo se subordine plenamente a ella. Generalmente están enrolados en pequeños grupos que persiguen la consecución de sus ideales extremos y exagerados.


La purificación de la vida a través de la muerte

Los terroristas antes de perpetrarun suicidio como “bombas humanas” optan por una severa higiene y pulcritud corporal. 


En el planeamiento de un atentado suicida, se estima la limpieza y la perfección como dos componentes importantes. 


Todo debe estar en orden, tanto la vestimenta como la escena externa para el acto terrorista debe ser seleccionado cuidadosamente. Es claro que ellos no podrían cometer un suicidio si padecen de un catarro, ellos deben ir a la muerte completamente sanos. La sangre de los mártires los purifica no sólo a ellos, sino también a todos sus seres queridos de todos los pecados que hayan cometido. El mártir irá directo al paraíso.


El misticismo del sangrado

En el islam la mística de la sangre simboliza el pudor. La sangre que derraman los mártires los purifica a ellos y a todos sus familiares. Los ayatolas, imánes y mullíes aseveran que «sólo la primera gota de sangre de un combatiente yihadista basta para limpiarlo de todos sus pecados y va directo al paraíso donde 72 mujéres vírgenes lo esperan». La disposición de derramar sangre es un muy antiguo ritual de fortalecimiento y al mismo tiempo un símbolo para el aspecto narcisicsta de la sensualidad humana. Quién se corta una vena, está dispuesto a traspasar la frontera existente entre la vida y la muerte


Cobardía, bizarría y arrojo

Ante el atentado perpetrado el 11 de setiembre, el hecho fue calificado como un acto terrorista abyecto víl y cobarde, sin embargo es evidente que los autores suicidas también estaban provistos de cierta valentía y arrojo y ofrendaron su vida; algo que la mayoría de los seres humanos protegen por sobre todas las cosas; por algo que ellos consideraban justo. La compleja fuerza de atracción de un atentado suicida es esa mezcla de esa gloriosa disposición al sacrificio, del resplendor de las mártires y cobardía. Ellos pretenden propagar una cultura de la muerte, este sacrificio singular hace del mártir un héroe. En las sociedades heróicas como Irán, existe un cementerio de mártires, en donde el héroe se torna en el salvador de la sociedad. Egoísmo y altruísmose yuxtaponen en su personalidad.


La búsqueda desasosegada e interminable de los jóvenes

La búsqueda incansable e inacabada de muchos jóvenes ha devenido en una cualidad de los terroristas. En Europa tenemos a los “convertidos”, quienes en virtud a una deteriorada relación con sus padres buscan un nuevo apoyo o fuerza moral en una religión lejana distinta apartándose de sus valores tradicionales y a los “migrantes”, quienes en virtud a una crisis personal en el manejo actual de sus vidas, reactivan nuevamente la fe confesional de sus padres. Muchos jóvenes inmigrantes piensan que a través de un atentado pueden demostrar a sus parientes haber retomado la fe confesional familiar.


Finalmente Gamero Kinosita concluyó que el perfíl psicológico de la personalidad de un terrorista yihadista es sumamente complejo.El terror del suicidio se gesta patológicamente como producto de gestos narcisistas de los jóvenes musulmanes que actúan bajo el erróneo fundamento de que el terrorista es por principio y ante todo un altruista.