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Londres

Jessica Urbano, el símbolo de los desaparecidos en el incendio de Londres

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Arelys Goncalves

El rostro dulce y sonriente de la joven de origen colombiano ha sido una de las imágenes más difundidas en los medios de comunicación, tras la tragedia ocurrida al oeste de Londres. Su familia ha realizado una búsqueda desesperada para dar con su paradero, luego de que el pasado miércoles en la madrugada se quedara atrapada entre las llamas en el piso 20 de Grenfell Tower, donde vivía con su familia. Momentos después de que se iniciara el incendio, Jessica logró conversar telefónicamente con su mamá que en ese momento no estaba en la vivienda, para pedirle que la fuera a rescatar. Pocos minutos después se había cortado la comunicación y no hubo manera de saber más de ella y de los vecinos con quien estaba.


Pese a las esperanzas y a la respuesta masiva de la comunidad londinense que se volcó para ayudar a difundir la imagen de Jessica en las redes sociales y en las calles, no se ha logrado conocer qué pudo haber pasado con la joven. Sus padres, Ramiro Urbano y Adriana Ramírez, no se resignan y han visitado los hospitales donde fueron trasladados los sobrevivientes con la ilusión de encontrarla.



El padre, original de Cali, contó a Express News la angustia y la desesperación por no saber nada de su hija. Urbano, quien se encontraba en el piso 6 al momento del incendio, intentó regresar al edificio luego de percatarse que Jessica estaba en el interior, pero los cuerpos de bomberos se lo impidieron. Hasta el cierre de esta edición, pese a los esfuerzos, no se había logrado tener información oficial sobre la niña.


Se conoció que otro ciudadano colombiano, Óscar Millán, amigo de la familia Urbano, habitaba en el piso 6 y también resultó afectado por el incendio, pero pudo salir del edificio con vida, aunque perdió todas sus pertenencias.


Aumenta a 79 el número de muertos

La policía británica informó que la cifra de víctimas localizadas había ascendido a 79 y que consideraban que los desaparecidos podrían estar entre los cuerpos localizados dentro del edificio. El comandante de la Policía Metropolitana, Stuart Cundy, dijo que ya habían sido identificadas formalmente 5 personas, pero advirtió que el proceso de identificación 

tardaría semanas y, en algunos casos, hasta podría resultar imposible debido a la magnitud y la intensidad del incendio. 


Indicó que el trabajo se destinará al reconocimiento para poder informar a los familiares sobre sus seres queridos. 


Entretanto, en los hospitales están siendo atendidos 17 heridos a consecuencia del incendio, de los cuales 9 se encuentran en estado crítico.


El vocero de la policía informó que el número de fallecidos podría aumentar aunque señaló que no será de manera vertiginosa como en los anteriores anuncios.


Una tragedia incomprensible

La rapidez de la propagación del fuego y la magnitud del incendio impidió de decenas de personas pudieran escapar con vida del edificio. Lo que parece haberse iniciado tras la explosión de un refrigerador en uno de los pisos inferiores, tardó solo unos minutos en expandirse y dejar atrapados a gran parte de los residentes de los cerca de 120 apartamentos del edificio de 24 pisos. Hasta ahora no se habla de una causa definitiva de la tragedia que se desató cerca de la una de la madrugada del miércoles 14 de junio, pero algunos apuntan a las recientes remodelaciones que tuvo la edificación y que culminaron en 2016, así como al revestimiento instalado en la fachada del Grenfell Tower, compuesta en gran proporción por polietileno, un polímero altamente inflamable.



Al parecer, los riesgos no eran desconocidos para las autoridades. El grupo Grenfell Tower Action Group planteó una serie de problemas de seguridad contra incendios en el edificio a lo largo de los años y en noviembre habían señalado que la administración del edificio era "complaciente, negligente e incompetente". El grupo había enfatizado sobre el peligro de los nuevos revestimientos inflamables en el exterior de la torre que habían sido instalados para mejorar la apariencia del edificio. La Grenfell Tower, de 67 metros de altura, albergaba entre 400 y 600 personas, muchas de ellas inmigrantes, refugiados y ancianos.


A raíz del incendio, se produjeron fuertes manifestaciones frente al ayuntamiento de Kensington and Chelsea y en el centro de Londres para condenar las fallas que pudieron ser corregidas e impedir un nivel de tragedia tan severo. Además del revestimiento, confluyeron los problemas en el sistema de alarmas y la falta de rociadores en las áreas del edificio.


La ley inglesa exige que sólo los edificios construidos desde 2007 y de más de 30 metros de altura deben tener rociadores de incendio, pero la regulación no fue aplicada retroactivamente por lo que Grenfell Tower, construido en 1974, estaba fuera de esa normativa.