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El precio del fracaso: protestantes irlandeses desconciertan la política británica

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Colin Gordon

www.colindgordon.co.uk


¿Ha oído hablar alguna vez de la expresión "La suerte de los irlandeses"? Esta "frase peculiar" (manifiesta WiseGeek.com) a menudo ha sido interpretada en el sentido de que, a pesar de su historia turbulenta, los irlandeses son "inherentemente afortunados" y parece que, cuando malas circunstancias ocurren, pueden aun sacarle provecho. Sin embargo, también ha sido atribuida al gran número de mineros irlandeses que se hicieron ricos al participar en la fiebre del oro y la plata en el oeste americano en la segunda mitad del siglo XIX.



Para el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP), los resultados de la Elección General del Reino Unido el 8 de junio se han convertido en su propia versión de descubrir "una mina de oro". Como el Huffington Post señaló al día siguiente, el DUP "podría estar a punto de asumir un papel fundamental en la política británica". Desde el 9 de junio, la atención internacional se ha centrado en si los diez diputados del DUP sustentarán al gobierno conservador y mantendrán así a Theresa May en el poder como primer ministro.



Aunque Theresa May ha sido vituperada por los medios de comunicación británicos por haber realizado "una campaña desastrosa" y por consiguiente, obtenido mucho menos circunscripciones de lo esperado, aun superaría en número a los partidos de oposición combinados en la Cámara de los Comunes si ella tiene el respaldo de la DUP. Esto probablemente - concluyó el Guardian- se basará en un "acuerdo de confianza y suministro", por el cual el DUP avalaría el principal programa legislativo de los conservadores en lugar de establecer una coalición formal. A pesar de que un gobierno en teoría necesita 326 de sus parlamentarios en la Cámara de los Comunes de 650 escaños para lograr una mayoría básica, en realidad la cantidad requerida es menor: el Presidente de la Cámara y sus tres diputados no votan y los siete diputados norirlandeses de Sinn Fein no asistirán porque, como republicanos, consideran que la institución es "ilegítima" y se niegan a jurar lealtad a la reina. "Esto significa que una mayoría funcional realmente necesita solo 315 diputados" - que sería superada por el total de 318 conservadores y 10 del DUP.



El inconveniente de estos cálculos es que el DUP, por supuesto, querrá recompensas sustanciales, como afirma el reportero parlamentario de la BBC, Mark D'Arcy, "financiación adicional para todos aspectos norirlandeses, concesiones fiscales localizadas, más poderes para el Ejecutivo de la provincia y la continuación de la frontera abierta con la República de Irlanda, un miembro de la Unión Europea", por lo tanto ningún control aduanero o fronterizo – una demanda que “podría provocar la furia de los conservadores que desean un Brexit de línea dura".



El Guardian también ha destacado la "transparencia" entre los dos partidos, particularmente las actitudes del DUP contra el aborto, su escepticismo sobre el calentamiento climático, su desaprobación de los planes conservadores de cambiar el sistema de beneficios sociales para los jubilados y su oposición al matrimonio entre los mismos sexos. Es muy improbable que el DUP haría cualquier pacto con el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, principalmente por "sus pasados vínculos con Sinn Fein y su simpatía con el IRA, Ejército Republicano Irlandés".



Irlanda es también conocida como "La Isla Esmeralda", debido, según"Irish Central.com", a sus “colinas onduladas y sus resplandecientes valles verdes". La población actual de la República - que se independizó de Gran Bretaña en 1922 - se estima en 4.7748.513, de los cuales el 84% son católicos En los seis condados de Irlanda del Norte, que permaneció con el Reino Unido, la cifra es de alrededor de 1,85 millones . En opinión de Pauline Hadaway, escritora con la revista "Spiked", la partición de la isla fue diseñada precisamente para mantener la supremacía de los Protestantes-Unionistas en el norte.



El acuerdo de paz del "Viernes Santo" del 10 de abril de 1998 incluyo una garantía de que el estatus constitucional de Irlanda del Norte no se cambiaría sin el consentimiento de la mayoría de su pueblo. El gran problema ahora para el DUP - que, como su nombre indica, representa a la comunidad unionista- es que la población protestante en la provincia ha caído por debajo del 50% hasta el 48%, mientras que el número de católicos ha aumentado al 45% y continúa creciendo. En la capital de Belfast, los católicos, que tienden a ser más jóvenes, constan del 49% de los residentes, mientras que la ciudadanía "envejecida" protestante ha descendido al 42%.



La nueva líder del Sinn Fein en Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, ha declarado que Brexit será un "desastre" para la provincia y que debería haber un referéndum para unirse a la República "tan pronto como sea posible". Por el momento, informa el Independent, los sondeos de opinión muestran que "una gran mayoría de los residentes del Irlanda del Norte, los católicos así como los protestantes, están a favor de permanecer con Gran Bretaña. No obstante, Peter Shirlow, director del Instituto de Estudios Irlandeses de la Universidad de Liverpool, considera que "si Brexit hace desvanecer el respaldo católico al Reino Unido, un futuro referéndum sobre la unificación irlandesa podría llegar a ser muy imprevisible".



El factor decisivo podría ser lo qué sucede con la frontera entre Irlanda del Norte y la República. Ahora existe, anota el corresponsal de negocios de la BBC, Dominic O'Connell, virtualmente en nombre solamente y atraviesa por granjas, carreteras, setos e incluso casas: "El único indicio visible al cruzar entre los dos países es el cambio en los signos de límite de velocidad de millas por hora a kilómetros". Una reinstalación de una "frontera dura" podría tener "profundas implicaciones para la economía de Irlanda del Norte" y potencialmente socavar el proceso de paz.