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Londres

Londres se une en solidaridad tras devastador incendio al oeste de la ciudad

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Arelys Goncalves

Miles de personas de todas las comunidades londinenses se unieron para brindar apoyo y ayudar a los afectados por el devastador incendio que se produjo este miércoles en la madrugada, al oeste de Londres. Varios puntos de acopio de donaciones fueron instalados en la zona para recibir ropa, bebidas y alimentos que serían distribuidos en los centros en los que de manera improvisada se han recibido a los sobrevivientes del bloque de apartamentos.


La construcción de 24 pisos, ubicada en White City, muy cerca del área de Notting Hill, quedó completamente destruida, luego de que se desatara un incendio en uno de sus pisos inferiores, después de la medianoche. La brigada de bomberos de Londres recibió una llamada alertando sobre el incendio a las 12:54 de la madrugada y minutos después llegaron al lugar para combatir el fuego. 40 unidades de bomberos y unos 200 efectivos de rescate, además de la policía y los servicios de emergencia, acordonaron el lugar para atender a los heridos y llevar a cabo las operaciones de rescate.


Según testigos, los sistemas de alarma no se activaron en el edificio y las personas que pudieron escapar de las llamas lograron hacerlo al oír los gritos y pedidos de auxilio de sus vecinos. Al cierre de esta edición, las fuentes policiales confirmaron la muerte de 12 personas y 79 heridos. Sin embargo, en vista de la intensidad y la magnitud de la catástrofe, las cifras podrían incrementarse considerablemente.


Niña colombiana entre los desaparecidos

En la lista de desparecidos se reportó una niña de 12 años, Jessica Urbano, de origen colombiano, quien en las primeras horas del incendio reportó que estaba atrapada en el piso 20 del edificio. Luego de una llamada cerca de las 2 de la mañana, sus padres, Ramiro y Adriana, habían perdido el contacto con ella. Los familiares de Jessica guardan la esperanza de que pueda estar entre los hospitalizados debido a que algunos testigos indicaron que la vieron ingresar a una ambulancia. Los familiares de la niña se dirigieron a los diferentes centros de salud pero hasta horas de la tarde de este miércoles no tenían noticias de su hija.



Otras personas han sido reportadas como desaparecidas, especialmente ancianos y niños. Varios residentes intentaron salvar sus vidas al saltar del edificio. Una madre lanzó a su bebé desde el piso 10 y afortunadamente fue atrapado con vida por un hombre que estaba en la calle. Sin embargo, se estima que decenas de personas no contaron con la misma suerte y el desespero de las familias por encontrar a sus seres queridos se ha incrementado.


Una tragedia advertida

Los sobrevivientes del incendio en Grenfell Tower expresaron a los medios de comunicación su frustración y rabia ante las fallas de seguridad y de emergencia en las instalaciones del edificio. La estructura construida en 1974 no había sido evaluada en eventos de catástrofes o incendios desde el 2009. La organización Grenfell Action Group había alertado en noviembre del 2016 que solo un evento catastrófico pondría en evidencia los problemas de seguridad del edificio. Los residentes denunciaron que las alarmas de incendio no funcionaron y que quienes pudieron escapar lo hicieron gracias a otros vecinos que llamaron a sus puertas y por los gritos de desesperación desde los pisos en donde se iniciaron las llamas.


Solidaridad abrumadora

Desde tempranas horas de este miércoles, los centros comunitarios como el Rugby Portobello Trust, el Harrow Club, la St Clement´s Church y el Tabernacle Christian Centre, pusieron a disposición sus espacios para recibir los donativos y pocas horas después estaban llenos de los envíos.


Paul Salgado, de Migrant Organise, y quien siempre ha trabajado muy de cerca con la comunidad latina, dijo a Express News que ante la petición de donativos, la respuesta ha sido abrumadora pese a que gran parte de la comunidad de la zona es de bajos recursos.



“Es un área caracterizada por migrantes y refugiados que no cuentan con altos ingresos. Mezquitas, iglesias católicas y salas evangélicas han abierto sus puertas a las personas afectadas, y miles de residentes locales han traído su propia ropa, juguetes para niños y comida para dar a aquellos que lo han perdido todo”, comentó Salgado. El representante de Migrant Organise relató que además de los insumos, era importante encontrar un lugar para las personas que se quedaron sin sus pertenencias y sin hogar.