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Momento decisivo: ¿Qué viene para Reino Unido?

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La campaña electoral, marcada por tres atentados, ha arrojado cambios en la popularidad de los partidos y los conservadores y el UKIP han sido los menos favorecidos, mientras que los laboristas lograron escalar hasta llegar a una posición mucho más optimista de la que tenían antes de la convocatoria


Los desafíos que enfrentará el nuevo primer ministro


Arelys Goncalves

El llamado a elecciones anticipadas de la primera ministra, Theresa May tomó por sorpresa a más de uno pero tenía para ella un objetivo muy concreto, aumentar el control en el Parlamento para llevar a cabo con tranquilidad las negociaciones de la salida de la Unión Europea, luego de la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa. Después del anuncio del 18 de abril y la aprobación parlamentaria, la fecha del 8 de junio se convirtió en el día para el llamado a las urnas. Sin embargo, desde su fijación, la situación fue cambiando y las encuestas que favorecían a los conservadores al final de la campaña se mostraron menos aplastantes de lo estipulado.


Algunas mediciones de opinión como las realizadas por YouGov a pocos días de la elección, señalaban que la ventaja más próxima a los resultados finales era de 4 puntos entre los dos partidos principales. Ya era un anticipo de lo que podía pasar, un balance un poco distante a la victoria con gran margen que esperaban los conservadores



¿Qué ha cambiado en esta elección?


Además de ser anticipadas y contar con un panorama particular marcado por el tema del Brexit, estas elecciones han contado con factores adicionales de peso como los atentados terroristas en Londres y Manchester y las amenazas en la seguridad. Han salido a la luz pública debilidades de May como ministra del Interior, así como los recortes de los que ella ha sido partidaria en el número de efectivos policiales.



Desde el 2010, por decisión de los conservadores, 20 mil policías salieron de las filas por reducción presupuestaria. Sin embargo, tras el más reciente atentado, que tuvo lugar en London Bridge el pasado 3 de junio, May anunció que con su triunfo incrementaría mayores medidas para combatir el terrorismo. Pese a su determinación, sus adversarios han dudado de su credibilidad precisamente por cuestionar la forma como May y su equipo han actuado con respecto al tema de la seguridad años anteriores.



Otro de los cambios que se notaron en esta votación fue que las clases sociales no fueron tan determinantes en la división de los electores de los dos partidos líderes como en otras ocasiones. Según las encuestas, los conservadores ganaron simpatizantes entre la clase obrera y entre los jubilados. Entretanto, el partido laborista atrajo a un porcentaje importante de la clase media. Los resultados de las mediciones apuntaron más bien a la edad. Los laboristas están respaldados por los jóvenes en una mayor proporción, mientras los conservadores ganan más votos entre los mayores de 60 años.



El Brexit seguirá en pie

Los partidos que lideraron las elecciones garantizaron la continuidad de la salida de la Unión Europea. Eso siempre estuvo presente. Theresa May nunca dejó de destacar la importancia de la unidad del país para llevar adelante el proceso con Bruselas. Sobre su adversario, ella bromeó y calificó de desastre si Corbyn llegaba a ser el encargado de realizar las conversaciones y acuerdos sobre el Brexit. Los laboristas carecían de un plan concreto sobre el proceso aunque su líder dijo que estaba dispuesto a desechar el documento aprobado por el Parlamento para llevar a cabo la separación y realizar uno nuevo, según sus condiciones. En todo caso, ambos líderes se mostraron a favor de ejecutar la salida. En cualquiera de los casos, el Brexit no estuvo en discusión sino cómo llevarlo a cabo.



Con la elección, desde la UE, los ojos están dirigidos a esta parte del mundo y especialmente hacia quien se encargará de asumir el rol de primer ministro e interlocutor con el bloque. De llevarse a cabo todos los pasos tal como está establecido en los lineamientos del tratado, en el 2019 el Reino Unido estará fuera del bloque de forma oficial y según los acuerdos que logre la figura que encabece el nuevo gobierno británico.