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¿Qué viene ahora para Julian Assange?

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Arelys Goncalves

Una buena noticia hizo al australiano Julian Assange salir al balcón de la Embajada de Ecuador y hablarle a la prensa. El pasado viernes, el fundador de Wikileaks se mostró contento por la decisión de la Fiscalía sueca de cerrar la investigación preliminar que se había iniciado en su contra por un supuesto delito de violación en 2010, pero advirtió que la guerra está comenzando, al referirse a la batalla que deberá seguir para lograr su libertad pese a la presión de Estados Unidos.


Pese al alivio que representa, la decisión no garantiza a Assange su libertad y la policía británica ha recordado que el tribunal de Westminster dictó una orden de arresto en el 2012 y están obligados a cumplirla. Lo que quiere decir que si intenta abandonar la sede diplomática, será detenido inmediatamente.


Adicional a esta advertencia, el pronunciamiento de las autoridades suecas no da por clausurado el caso y, según lo ratificó la propia jefe de la Fiscalía, Marianne Ny, la investigación puede ser reabierta antes de que el plazo para llevar adelante la denuncia se cumpla, es decir, hasta el 2020. Assange siempre ha negado haber violado a la mujer que lo denunció y ha insistido en que fue una relación consentida. A su juicio, las acusaciones responden a un complot en su contra para que las autoridades estadounidenses puedan detenerlo.


El director del Movimiento Ecuador y uno de los activistas ecuatorianos constantes en la defensa de los derechos de Assange, Juan Carlos Piedra, dijo a Express News que espera que los magistrados de Westminster reconsideren en caso y permitan que pueda salir de la Embajada. Destacó que la condición del periodista se ha visto afectada por el encierro, pero ha resistido "y lo ha hecho por la verdad, para difundir lo que está pasando especialmente en Estados Unidos". Dijo que recibe la noticia con alegría no solo por lo que significa para Assange, sino por los activistas que han estado trabajando para defender sus derechos.


Seguirá en la Embajada

Pese a que el abogado de Assange, Per E. Samuelsson, se mostró optimista y anunció que su defendido podría dejar la sede diplomática de Ecuador cuando quiera, la libertad del fundador de Wikileaks no está planteada a corto plazo en vista del anuncio realizado por Scotland Yard. El Gobierno británico se ha negado a confirmar si ha recibido una orden de extradición por parte de los Estados Unidos por otros delitos mayores que podrían mantenerlo entre rejas por un largo periodo. Los cargos en su contra se basan en el supuesto robo de información clasificada del Pentágono. En 2010, a través de Wikileaks, Assange y su equipo difundieron imágenes de un helicóptero norteamericano en Irak en una operación en donde fueron asesinados 18 civiles. Posteriormente, en julio y octubre difundieron material confidencial de las guerras de Irak y Afganistán.



Assange ha estado recluido en la Embajada de Ecuador, en la capital británica, desde hace casi cinco años. Su negativa a entregarse a la justicia sueca ha sido por el temor de ser enviado posteriormente a Estados Unidos. En dos ocasiones la defensa ha solicitado la paralización del proceso, peticiones que fueron rechazadas. La primera fue en junio de 2014 y la segunda en febrero del 2016, luego de que el grupo de trabajo de la Organización de las Naciones Unidas concluyera que la detención de Assange era arbitraria.


Un Assange desafiante

En su breve discurso desde el balcón de la Embajada, el australiano de 45 años, se mostró agradecido con quienes lo han apoyado pero aseguró que no olvida no perdona estar lejos de sus hijos y haber pasado siete años de su vida encerrado, sin cargos. "Es una importante victoria para mí, pero el camino está lejos de acabar. La guerra propiamente dicha apenas está comenzando", dijo frente a los medios de comunicación que se apostaron en las inmediaciones de la Embajada de Ecuador el viernes pasado.


Por su parte, el canciller ecuatoriano, Guillaume Long, celebró la decisión aunque asegura que lo ha hecho un poco tarde. Dijo además que espera que el Reino Unido conceda el salvoconducto a Assange para que pueda viajar a Quito. A su juicio, la orden de arresto europea ya no tiene validez por lo que no hay razones para seguirlo coartando de su libertad.


El periodista se encuentra en la sede diplomática ecuatoriana desde el 19 de junio de 2012, luego de un proceso judicial sobre la petición de extradición por parte de las autoridades suecas. Tras el pedido de asilo político concedido por Ecuador, las autoridades británicas se han negado a otorgarle un salvoconducto.


Una vigilancia polémica

Tras cinco años de refugio, la seguridad británica ha tenido que destinar un gran porcentaje para financiar la vigilancia y evitar su fuga. Solo entre junio del 2012 y octubre del 2014 más de 13 millones de libras fueron invertidas en la presencia policial permanente frente a la Embajada. Desde el 2015 la vigilancia se ha realizado de manera encubierta para reducir los costos que esta operación ha generado para el país.