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Rafael "Pollo" Brito: una fusión de talento, música y sentir venezolano

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Arelys Goncalves

El virtuosismo de este artista caraqueño lo ha convertido en una de las referencias más importantes en la música autóctona de su país. Su talento vocal y su destreza en el manejo del cuatro, su fiel instrumento, lo han llevado a más de 20 países y lo han hecho merecedor de un Grammy latino en 2014, premio que comparte con la agrupación C4 trío, en la categoría de mejor grabación, por el disco "De repente". Con seis producciones discográficas dedicadas a los sonidos y autores de su tierra y a figuras latinoamericanas como Tito Rodríguez y Armando Manzanero, Rafael "Pollo" Brito sigue cosechando éxitos por su perseverancia y su constante lucha para dejar en alto el nombre de su país.


A los 11 años, cuando dio sus primeros pasos en la música, tal vez nunca pensó que llegaría a cantar frente a Rubén Blades o recibir la ovación de la audiencia latinoamericana, sin embargo, este talentoso venezolano que vive su día a día con el latir de la música, no deja de trabajar para que la fuerza de los ritmos que representa lleguen cada vez a más oídos en todo el mundo. Su paso por la televisión le dio una gran popularidad como animador pero confiesa que el escenario está hecho a la medida para sus interpretaciones más que para cualquier otro rol, aunque disfruta los desafíos en diferentes campos.


Su sencillez, naturalidad y sentido del humor son otros de los rasgos que caracterizan a este músico y compositor al frente de lo que se ha llamado "el nuevo sonido de la música venezolana", una onda que los londinenses pudieron disfrutar en su presentación en el Bolívar Hall.


¿Cómo descubriste tu pasión por la música?

Mi pasión surgió como siempre, de papá y mamá. A los 11 años me hicieron una audición en la Orquesta Sinfónica, en los Teques, y allí empecé. En la estudiantina San José Obrero aprendí a tocar cuatro, mandolina y guitarra. Después, en la orquesta yo quería tocar clarinete porque es el instrumento más popular pero no había -cosas que pasan en Venezuela- y me preguntaron si quería tocar oboe. Yo no sabía qué era eso pero cuando me dijeron que era el instrumento más importante en la orquesta, acepté. Allí comenzó otra parte de mi carrera como músico clásico.



¿En qué ámbito de la música te destacas?

Mi vida ha sido una mezcla de ensambles de música venezolana, estudiantina, música clásica y gaitas. A los 21 años, cuando nació mi primera hija, trabajaba calculando prestaciones sociales, después me iba a las 5 de la tarde a tocar con la orquesta sinfónica y después a tocar por ahí gaitas o cualquier otra cosa.


Has tenido momentos difíciles y muy gratificantes, ¿cómo evalúas ese recorrido?

Todo valió la pena. Yo creo que esas son cosas de Dios. Recuerdo que en la tragedia que ocurrió en el país en diciembre de 1999, a final de año yo no tenía nada de dinero porque pasó el desastre de la Guaira y no había trabajo, yo no podía cantar en ningún lado y lo que hacía era repartir periódicos para sobrevivir. Antes de eso, en 1998 ya había viajado por 20 países con la música venezolana con cantantes como María Teresa Chacín, Saúl Vera, Paul Desenne y Claudia Calderón, de hecho pasé por aquí, pero en el 2000 no había trabajo y yo tenía que producir dinero para mis hijos. Es duro pero te dignifica. Por eso digo que todo vale la pena, absolutamente todo lo que te pasa en la vida.


¿Cuál es el mensaje que quieres dejar con tu trabajo?

Creo que es importante hablar siempre de la música venezolana. Donde yo toque llevo el cuatro. Si a mí me llama Andrea Bocelli a cantar yo no saldría solo, yo le diría que tengo un instrumento que para mí es importante y tendría que cantar algo venezolano.


Te caracterizas por tu buen humor y tu talento en la animación pero ¿qué te gusta más?

Yo soy como una pizza que tiene demasiadas cosas pero la animación es parte de, la música lo es todo. Esa es mi vida.



Foto tomada de Latingrammy.com

En 2014, junto a la agrupación C4 Trío, Rafael "Pollo" Brito recibió su primer Grammy y fue uno de los artistas invitados de la noche para entretener al público con el tema "Déjala bailar"



¿Qué significó para tu carrera recibir el Grammy latino junto a C4 trío?

Cuando nos dieron la noticia de la nominación fue increíble. Después nos dicen que vamos a tocar y también fue muy emocionante. Recuerdo que cuando salí al escenario, el público era Rubén Blades, Calle 13, Johnny ventura, Juanes, y muchos otros. Fue maravilloso ese momento, el ego en estas cosas nos sirve. Creo que todos los premios funcionan, yo siento que eso es una vía para darte a conocer y mostrar tu trabajo.


¿Cómo te sientes al liderar esta generación de músicos venezolanos?

Es una gran responsabilidad. Cada vez que voy a tocar algo trato de hacerlo bien porque soy una referencia para alguien, siempre lo pienso, me instruyo para poder hablar con propiedad de lo que hago.


¿En qué proyectos trabajas en este momento?

Acabo de terminar un disco doble con temas de Armando Manzanero, hice uno dedicado a la ciudad de Barquisimeto, en el estado Lara y ahí voy. También quiero sacar una colección de música de las regiones del país.


Le has coqueteado al teatro, ¿Cómo ha sido la experiencia?

La primera vez que trabajé en teatro fue con mi esposa, Ana María Simon, en una obra que se llamó "Un cuarto para los dos" y que fue muy difícil porque me tocó hacer 5 personajes. También trabajé en "Diferentes", una obra maravillosa que tuvo mucho éxito. He recibido muy buenos comentarios y me gusta el teatro. Me han llamado para hacer varias obras pero lo hago cuando puedo.


¿Con que canción le darías una serenata a Venezuela?

Una pregunta difícil. Siempre canto una danza zuliana que se llama "Aquel zuliano". En merengue le cantaría "Criollísima" y también le dedicaría una muy reciente en la que participamos varios cantantes: "Mi corazón es Venezuela", que vale la pena escucharla.