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Reino Unido

El último debate electoral se da 7 semanas antes de las votaciones

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Cuando faltan solo 7 semanas para los comicios generales británicos del 8 de junio se acaba de producir el último debate.


Éste, a su vez, no ha sido un propio debate en el cual los candidatos se confrontan sobre diversos temas designados y tienen igual tiempo de exposición. Se ha tratado de la última sesión semanal de preguntas a la primera ministra en este vigente parlamento dada la última semana de abril.


El problema con este tipo de foros es que:

1)Poca gente ve esa sesión parlamentaria dada en la mitad del día de la mitad de la semana laboral.


2)En el formato de esta modalidad hay una hora de preguntas y respuestas donde la primera ministra domina todas las intervenciones y detenta alrededor de la mitad del tiempo, además de ser constantemente apoyada por varios parlamentarios de su propia bancada.


3)Theresa May empieza y cierra las presentaciones, el líder de la oposición solo puede hacer 5 preguntas pero no exponer su plan de gobierno y hay numerosos parlamentarios oficialistas y opositores que formulan preguntas donde Theresa May tiene siempre la última palabra.


4)El líder de la oposición no tiene tiempo para presentar sus propuestas y defenderlas, y menos aún los líderes de los otros partidos que solo pueden hacer una pregunta y, en el caso del Partido Nacionalista de Escocia, su lideresa Nicole Sturgeon no participa pues no es miembro del parlamento británico sino ministra principal de Escocia.


Theresa May ha dejado claro que ella no va a volver a debatir con nadie y siempre repite el mantra que solo ella garantiza estabilidad mientras que votar por el resto es ir hacia una coalición del caos.


Lo que veremos va a ser una suerte de plebiscito en el cual la mandataria pide a la población que le dé una mayoría aún más absoluta y plenos poderes para que durante un quinquenio imponga su programa, mientras se niega a la población a tener el derecho a ver como los distintos partidos exponen, sustentan y defienden sus respectivos programas de gobierno.


¿Cuánto podrá rebrotar el liberalismo?

El partido liberal demócrata acaba de anunciar que ya ha superado el número de 100,000 miembros. Todas las encuestas, a su vez, coinciden en que éste ya se coloca como la tercera opción en estas elecciones generales británicas.


Estos comicios le han caído al pelo al liberalismo pues éste piensa ser la fuerza que porcentualmente más crezca en número de parlamentarios. El total de miembros a ser electo el 8 de junio es de 650 integrantes de la cámara de los comunes.


Los conservadores detentan una leve mayoría absoluta de 330 puestos (de solo 5 puestos más por encima del 50% de la cámara de los comunes) y a lo que pudiesen aspirar es a crecer en un 10% o 20% más. Un 30% más sería algo descomunal y poco usual en la historia tory.


Los laboristas para gobernar requerirían crecer en casi un 50% su actual bancada de 232 parlamentarios.


El Partido Nacionalista de Escocia (SNP) tuvo menos de la mitad de los votos en el país del norte pero acumuló 56 de las 59 bancas asignadas a Escocia (es decir logró el 95% de las curules escocesas con la mitad de dicho porcentaje en las urnas). El SNP solo podría ganar 3 bancas más, pero lo más probable es que tenga que defender varias de las que tenga y que su nueva bancada sea menor.


El liberalismo, en cambio, aspira a multiplicar su actual bancada en 100%, 200% o más.


Tal optimismo parte de un inicial pesimismo. Los liberales fueron el partido más castigado en las elecciones generales pasadas. En el 2015 pasaron de tener 57 parlamentarios a quedarse con solo 8. Perdieron el 87% de su bancada, incluyendo puestos claves como el que tenía su antiguo presidente Simon Hughes o todos sus bastiones en el sudoeste de Inglaterra. Su entonces líder Nick Clegg salvó su puesto por muy escaso margen.


Hace dos años el liberalismo fue el gran castigado. Los conservadores cogieron a dicho partido y lo pusieron a cogobernar para administrar todos sus recortes. Los liberales cambiaron su programa original. Tras prometer que iban a eliminar las matrículas universitarias, las subieron. David Cameron puso a Nick Clegg como su vice, pero le dio un abrazo del oso. Tras usarlo para llegar al poder, lo exprimió como limón y luego lo tiró al tacho.


No obstante, desde entonces el liberalismo se ha ido recuperando. Si el UKIP en el 2014 llegó a transformarse en la gran sensación que ganaba las elecciones europeas de UK demandando el Brexit, esta vez que el referendo fue ganado por el salirse de la UE, los grandes triunfadores se han desplomado y May le da el abrazo del oso al UKIP buscando aminorarlo. 


En cambio, el liberalismo aparece como el único partido que llama a hacer todo lo posible por volver a la Unión Europea y ello sintoniza con un 48% de los británicos que votaron por el sí.


Mientras el país se polariza entre una derecha e izquierda duras, los liberales quieren ser los campeones del centro.


En las elecciones de fines del 2016 en Richmond, los liberales sorprendieron al quitarle la banca a quien fuera el candidato tory a la alcaldía de Londres, Zac Goldsmith.


Hoy los liberales quieren capitalizar el voto pro-europeo y moderado frente a un conservadurismo que se ha influenciado tanto por el UKIP y a un laborismo que se ha apartado del centro de Blair y Brown y que ya ha renunciado a querer mantenerse en la UE.


Los liberales han de crecer, pero no tramontan el 12% de las encuestas, la mitad del laborismo, lo cual es, a su vez la mitad del conservadurismo.


Con un 12%, el liberalismo no sacará similar porcentaje de bancas en el parlamento, debido al desigual sistema de 

representación uninominal que favorece siempre a los dos grandes partidos en cada país.


Cuando en el 2010 los liberales conquistaron 57 bancas (equivalente al 9% del parlamento) era porque habían logrado un 23% de votos a nivel nacional y Clegg había llegado en algunos momentos a encabezar encuestas.


Con el actual porcentaje que mantienen en los sondeos, los liberales podrían aspirar a multiplicar entre 2 y 4 veces su número de bancas, pero eso les daría como máximo un 5% del parlamento.


Y si su ambición es ser el partido que vuelva a ser el que decida entre laboristas y conservadores para ver quién sea el nuevo primer ministro, dicha cantidad es aún poco necesaria.


Pese a sus progresos, el liberalismo difícilmente superará el número de bancas del SNP y seguirá en el cuarto puesto en el parlamento, pero habrá superado su actual empate de bancas con el pequeño unionismo democrático pro-tory de Irlanda del Norte, empezará su preparación para los comicios del 2022 buscando ser una nueva alternativa y querrá tener suficiente representatividad como para bloquear lo que ellos llaman el Brexit duro.


Por último, un objetivo clave del liberalismo es superar a los verdes que en algún momento le disputaron tener más votos y militantes en Londres.


Corbyn puede dar una gran sorpresa

La primera ministra Theresa May acaba de declarar que su rival Jeremy Corbyn podría sorprender en estas elecciones. En una conferencia de prensa en Gales, ella dijo que las encuestas en los últimos dos comicios fallaron.


May se refirió explícitamente a los resultados del referendo europeo del 2016 y antes a los de las elecciones generales del 2015. En el primero los sondeos de la víspera daban una victoria segura al Sí que proponían todos los 4 primeros ministros de UK que están con vida y en la segunda las encuestas incluso durante el día de los sufragios arrojaban que Cameron no conseguiría una mayoría absoluta y que la mayor posibilidad era un gobierno de coalición liderado por el laborista Ed Milliband.


May sostuvo hace unos momentos que cuando se inició la interna laborista, los pronósticos le daban a Corbyn una chance de 1 a 200, pero él, al final, ganó. Lo cierto es que Corbyn ha sido electo y reelecto con el mayor número de votos que haya tenido cualquier líder de un partido británico en la historia, llegando incluso a superar los 300,000 votos, un electorado mayor al de la suma de todos los miembros juntos de los partidos conservador y liberal.


Ella sugirió que Corbyn fue creciendo desde la casi nada hasta culminar dirigiendo al partido de oposición. De hecho Corbyn ha logrado evitar ser removido de la jefatura laborista incluso cuando la mayoría de su bancada y de su gabinete pidieron su cabeza.


El discurso que él plantea en contra de la austeridad y en favor de incrementar el poder adquisitivo de las mayorías es algo que puede prender.


May intenta polarizar las elecciones entre ella y Corbyn a quien acusa de promover una coalición del caos que destrozaría sus intentos de dar una estabilidad a UK en el Brexit.


Corbyn, por su parte, trata de evitar el debate en torno al Brexit y concentrarse en cómo combatir las crecientes pobreza, polarización social y recortes a los beneficios y gastos sociales.


Por el momento, tal como May lo dijo, Corbyn tiene todas las de perder, pero falta mucho pan por rebanar en los siguientes días y él puede avanzar mucho.


May: ¿Logrará una victoria tory aún mayor?

Hoy May pretende conseguir la mayor victoria conservadora desde la época de Thatcher ansiando unir y personificar a todo el espectro de la derecha británica y capitalizar al grueso del electorado del UKIP.


Durante este milenio la derecha británica estuvo duramente dividida entre un ala que apostaba a mantenerse en una Unión Europea reformada y los que querían salirse de la UE para aplicar un modelo neo-liberal globalizador. Esta última tenía una fuerte presencia en el partido conservador y logró crear el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), el cual ganó las elecciones europeas de UK en el 2014.


Hoy, según las encuestas, la inmensa mayoría de ese 27% que en el 2014 votó por UKIP ahora piensa respaldar a la primera ministra que pide plenos poderes para implementar el Brexit.


El UKIP anda en franco retroceso. Nigel Farage, por primera vez, no se atreve a postular. El único parlamentario que tenía el UKIP renunció a éste y luego a postular a ser re-electo. Todo indica que el UKIP no sacará ningún parlamentario, que en varias partes no se presentarán para favorecer a candidatos tories euro-escépticos y que su eje va a ser debilitar al laborismo.


Si bien hasta antes del referendo la mayoría de los parlamentarios conservadores eran pro-UE, ahora ellos han decidido seguir a May, quien también ha pegado un giro de ser pro-UE a ser anti-UE, pues se entusiasman con la posibilidad de que su partido consiga una mayoría de más de 100 parlamentarios con lo cual ellos podrían gobernar tranquilamente al país durante un quinquenio y luego reformar el sistema electoral a fin de minimizar las chances del laborismo para que éste vuelva alguna vez a conseguir una mayoría.


El terremoto de Gales

Cuando faltan pocos días para las elecciones del 8 de junio, May fue a Gales apenas se conocieron unas encuestas sumamente favorables a ella en dicho país.


En el primer sondeo hecho para estas elecciones por la ITV y la Universidad de Gales sobre las intenciones de voto de esta nación, los conservadores llevan la delantera con un 40%, luego siguen los laboristas con el 30%, el Partido de Gales con 13%, los demo-liberales con el 8% y el UKIP con 7%. Esto significa que el partido de la rosa ha perdido 3 puntos desde la última encuesta mientras que los conservadores han subido 12 puntos, una cifra inusual en un Reino Unido donde no se producen cambios tan radicales.


Si estos sondeos se cumplen, ello implicaría la primera vez en que en unas elecciones generales en Gales los laboristas las pierden allí en un siglo y los conservadores las ganan allí en un siglo y medio.


May habría decidido atreverse a convocar elecciones anticipadas tras un paseo en Gales. Y, ciertamente, lo que pasa en esta nación es algo que viene acrecentando la moral de los conservadores.


Encuestas

Y, mientras tanto, las encuestas le vienen dando a los tories el doble de intenciones de voto que a los laboristas.


Una ventaja de 20 o más puntos porcentuales resulta algo inusual y difícil de tramontar.


No obstante, el hecho que los conservadores inicien la lid electoral con tanta ventaja y sin querer atreverse a arriesgarse yendo a un debate entre candidatos, es algo que puede alarmar a muchos y despertar el voto de protesta.


Precisamente, el gran problema que tiene May es que se genere una vasta oposición y un movimiento que la acuse de querer gobernar como una semi-dictadora que quiere un mandato total y sin control.