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Comencemos a Hablar sobre el desarrollo socio afectivo en los niños

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Dra Nancy Liscano

Para conocer con claridad que el desarrollo socioafectivo de los niños puede mejorar con una apropiada educación sexual se debe tener en cuenta que la afectividad no puede entenderse desligada de lo social, por esta razón se ha denominado socioafectividad, la cual tiene en cuenta la adquisición de destrezas y comportamientos adecuados en la convivencia con otras personas.


En el niño, el comportamiento social se refleja a través de la interacción con su familia.

Vigotsky al igual que Freud plantean su preocupación en el futuro partiendo del presente donde el niño construye su mundo haciendo uso del instrumento de la cultura en que se desenvuelve donde los valores, como dice Piaget; “El respeto mutuo se va diferenciando gradualmente de respeto unilateral”. El concepto de sí mismo es algo aprendido con la experiencia. De ahí que el niño experimente a través de vivencias, que van desde la forma de mirar, los gestos, las reacciones, los ademanes y las palabras; la valoración que tiene de sí mismo, el niño necesita pensar “Puedo hacerlo”, si tiene ese sentimiento o creencia de sí, estará más predispuesto a aprender.


Los sentimientos de los niños se ven afectados cuando los adultos los hacen sentir culpables por un error cometido o si se comporta en forma inadecuada, al no orientarse adecuadamente cualquier actitud o situación, afectará su desarrollo socioafectivo en forma negativa.


El desarrollo se refiere a los cambios en función del organismo, es decir es el aumento en las habilidades y la complejidad de las funciones y se mide por lo que el niño sea capaz de hacer a una edad determinada, el crecimiento y el desarrollo son inseparables porque implica tanto la magnitud como la calidad de los cambios en el proceso de maduración.


El desarrollo socioafectivo está ligado a la necesidad de satisfacciones básicas, como: calor, intimidad, relación constante y mutuamente placentera entre adultos y niños; por tanto se debe mantener y desarrollar en el transcurso de la vida, ya que se relaciona con la personalidad. También tiene que ver con el establecimiento de relaciones o vínculos emotivos con otras personas, con la cooperación, la dependencia, la hostilidad y en general con las pautas de conducta desarrolladas en relación con la edad, el sexo, el status social y un sinnúmero de características importantes para el medio social dentro del cual interactúa.


En el estudio del desarrollo socioafectivo Erik Erikson, hace referencia a que “Al crecimiento de sí y la forma en que la sociedad, en lugar de la biología, moldea su desarrollo”. Planteó la teoría acerca del desarrollo psicosocial del individuo e hizo una clasificación en etapas evolutivas, caracterizada cada etapa como crisis las cuales se presentan en los diferentes períodos de la vida del hombre argumenta que “Sucede una crisis que influye en el desarrollo de la personalidad. Cada una de ellas tiene una solución buena o mala, dependiendo de la capacidad de la persona para romper el equilibrio saludable de las cualidades opuestas. La solución no satisfactoria de una crisis puede interferir con el progreso de la siguiente etapa”. Hay que hacer énfasis en que estas crisis deben ser resueltas de modo satisfactorio para enfrentar la etapa siguiente, de lo contrario el niño irá forjando conductas que posteriormente le impedirán un normal desarrollo socioafectivo. Estas etapas son:


- Confianza básica versus desconfianza: (desde el nacimiento hasta los 12 o 18 meses). El bebé desarrolla el sentido de si puede confiar en el mundo. Virtud: la esperanza.


- Autonomía versus pena y duda: (entre los 12 o los 18 meses hasta los 3 años). El niño desarrolla un equilibrio de independencia sobre la duda y la pena. Virtud: el deseo.


- Iniciativa versus culpa: (de los 3 a los 6 años). El niño desarrolla la iniciativa al intentar cosas nuevas y no se deja abatir por el fracaso. Virtud: el propósito.

- Destreza versus inferioridad: (de los 6 años a la pubertad). El niño debe aprender destrezas de la cultura o enfrentar sentimiento de inferioridad. Virtud: la habilidad.

- Identidad versus confusión de identidad: (de la pubertad a la temprana edad adulta). El adolescente debe determinar su propio sentido del yo. Virtud: la fidelidad.

- Intimidad versus aislamiento: (temprana edad adulta). La persona busca comprometerse con otras; si fracasa puede sufrir un sentimiento de aislamiento y de absorción en sí misma. Virtud: el amor.

- Productividad versus estancamiento: (en edad adulta intermedia). El adulto maduro se preocupa por consolidar y guiar a la siguiente generación o de lo contrario siente empobrecimiento persona. Virtud: el cuidado.

- Integridad versus desesperanza: (vejez). La persona de edad avanzada logra un sentido de aceptación de su propia vida, bien sea aceptando la muerte o por el contrario cayendo en la desesperanza. Virtud: la sabiduría.


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