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Por qué “la “city” es tan importante para el Reino Unido

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Por: Jaime A Reina Z


Para encontrar la respuesta al encabezado de este artículo, se debe comenzar por entender a qué se refiere el término Producto Interno Bruto o PIB. La teoría económica define el producto interno Bruto (PIB), como lo que produce un país en términos de bienes y servicios dentro de su territorio y en un periodo de tiempo, normalmente de un año para efectos de comparación.


Con esta definición, puesta en el contexto Latinoamericano, la llamada “city o Square Mile” es una área central con estatus especial de “ciudad” dentro de la metrópoli de Londres, que es importante porque genera dos veces lo que produce un país como Bolivia, tres veces lo que produce Paraguay o cuatro veces lo que produce Honduras en términos comparativos de PIB (FMI - 2016).


Esto es bastante significativo si se tiene en cuenta que “The Square Mile” representa en términos de superficie, un área de un poco más de 2.9 Kilómetros cuadrados pero que genera un ingreso anual mayor al PIB de países como Bulgaria, Iceland, Croacia, Lituania o Jamaica, comparando con el resto del mundo.


Teniendo en cuenta lo anterior, no es sorpresa saber que “The city of London” o simplemente “The city” es uno de los centros financieros más importantes del mundo. Es por esto que el gobierno de Theresa May y el sector financiero están haciendo todo lo posible en su poder para mantener el estatus de líder financiero a nivel mundial que ha logrado especialmente en los últimos años.


Pero la importancia de la City trasciende más allá de lo que genera en términos monetarios, pues para poder lograr su objetivo esta pequeña área en el centro de Londres es uno de los mayores empleadores en el Reino Unido, empleando más de 300.000 personas, principalmente en el sector financiero (Research and Statistics,The City of London. 23 February 2012).


Por lo anterior es de esperarse que las negociaciones que se iniciaran a final de Marzo con la activación del Articulo 50 del tratado de Lisboa, no vayan a ser de ninguna manera favorables para el Reino Unido, como lo han dicho abiertamente los representantes de la comunidad europea, los presidentes del consejo europeo Donal Tusk, Jean-Claude Juncker y políticos de trayectoria como Martin Schulz y Mark Rutte. Son muchas las variables y nuevos acuerdos por negociar, y a pesar de existir algunas diferencias entre algunos de los miembros europeos en lo referente al tipo de aproximación que se debe tener a la hora de negociar el Brexit, en lo que sí están de acuerdo todos los miembros europeos y de manera unánime, es que hay que hacer pagar el más alto precio al Reino Unido, comenzando por hacer cumplir los proyectos ya aprobados por la comunidad Europea que incluyeron al mismo Reino Unido antes del referéndum.


En ese orden de ideas, la City como centro financiero mundial y baluarte Británico, podría ser uno de los más damnificados, ya que Europa continental buscaría desmembrar la sólida estructura financiera Londinense para llevarse partes de ésta a ciudades como París, Frankfurt, Ámsterdam y Dublín principalmente.


Parte clave de la negociación para el Reino Unido sería poder continuar con los derechos que involucran el denominado “passporting” en el manejo de los mercados financieros. Passporting es un mecanismo, una figura legal que le permite a las empresas autorizadas y registradas en el Reino Unido que prestan servicios financieros, para que éstas operen a través de toda el Área Económica Europea –EEA- de manera eficiente, evitando procesos burocráticos que de otra forma afectarían los procesos y la velocidad con que se prestan y entregan los servicios ofrecidos. En otras palabras, a estas empresas se les permite operar de esta manera libre porque cumplen con la regulación bancaria y con las reglas específicas del mercado único.


Por lo mismo, creo que el riesgo de una total abolición de los derechos del “passporting” para el Reino Unido no es factible. Primero, las reglas de las firmas británicas están en conexión directa con la regulación de Europa, de otra forma estas no podrían operar en el continente.


Puede que haya algún tipo de restricciones e incluso algunos cambios en el marco de la regulación bancaria, pero el esqueleto sobre el cual se sostiene el sistema, dudo que le hagan grandes cambios. Con base en lo anterior, pienso que la negación, -por lo menos en lo que se refiere a la City-, en especial al uso y derechos que provee el mecanismo de “passporting” se enfocará más en el tipo de acceso otorgado al Reino Unido, a las restricciones y a las obligaciones legales que se deberán firmar, antes de que la Comunidad Europea decida abrir una puerta, aunque de manera parcial a su “ahora” socio comercial.


En el peor de los escenarios para el Reino Unido, si la industria de servicios financieros perdiera acceso parcial al mercado único Europeo, entonces las empresas de tipo financiero en cabeza de los grandes bancos, tendrían que buscar una alternativa, ya que al fin y al cabo este tipo de empresas son máquinas de hacer dinero, por lo cual, lo más factible sería que las empresas con cuarteles generales ya establecidas en Londres no se movieran a otro país, pero si les tocaría reestructurarse, lo cual implicaría que tuvieran que abrir oficinas subsidiarias o representaciones de la empresa en la Europa continental. Esto, a menos que se negara acceso total al mercado único.



El punto a favor de Europa es que la Fortaleza del sistema financiero Británico es a la vez su mayor debilidad. Esto se puede entender de la siguiente manera: siendo el Reino Unido casi un exportador neto de servicios financieros (Economists for Britain, Feb 2015), puede verse como una oportunidad para la Europa Continental el buscar desincentivar llegar a un acuerdo con las islas Británicas, puesto que al no haber acuerdo significaría que habría menos competencia para los otros centros financieros Europeos ya establecidos y con tradición como el centro financiero de Frankfurt, Ámsterdam o París, lo cual podría verse como un incentivo para su propio crecimiento.


Ahora, analizando el otro lado de la moneda, siendo Londres el centro financiero dominante de Europa, no es lógico, ni fácil de recrear toda una infraestructura financiera en otro país, pues la organización física que ha creado Londres ha sido todo un proceso de desarrollo que ha involucrado años de planeación, desarrollo de comunicaciones, adelantos tecnológicos y lo más importante, capital humano y experiencia acumulada durante décadas. Pocos países en el mundo cuentan con este tipo de organización e infraestructura si se tratan de comparar con el Reino Unido.


Otro punto a tener en cuenta es que el mecanismo del “passporting” opera en ambos sentidos. Si bien es cierto que miles de compañías Británicas tienen negocios con Europa Continental, también es cierto que otro tanto de compañías Europeas, usan el mismo mecanismo para hacer negocios en el Reino Unido. De acuerdo a estadísticas publicadas por la Autoridad de Conducta Financiera (FCA, Agosto 2016), 5.476 empresas Británicas registradas y autorizadas operan en Europa en contraste con 8.000 empresas registradas en Europa que utilizan las mismas reglas para hacer negocios en el Reino Unido.


Para concluir, la “City” como símbolo de fortaleza del sistema financiero Británico está por encontrar retos difíciles para su supervivencia, pues en la negociación del Brexit que se inicia a finales de Marzo, el sector financiero a pesar de ser uno de los estandartes a defender, será solo una de las tantas teclas del piano que conforman la economía Británica en su totalidad. Veremos que pieza musical compone la Primera Ministra May y su orquesta de funcionarios en una sinfonía de sonidos que promete llegar no solo al corazón pero también al bolsillo de los británicos.