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Música

Naná y la Esencia: Una Perla por descubrir

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Por: J. P. Nzo

Entra una mujer negra, metro ochenta, cabeza rapada al uno, labios azules y abrigo de color beige hasta los pies. Es la imagen de la rebeldía, pero con toque de elegancia y sofisticación. La planta de una top model, segura de sí misma...En fin, parecía todo eso menos lo que realmente era: una cantante de música afrocubana.


Ella mira a ambos lados, como buscando una cara amiga. Avanza majestuosa por ese pasillo y, antes de llegar a mí, le hago señas. Me ve, sonríe gentilmente y aliviada se me acerca.


Un breve abrazo y nos sentamos; sabía de su gusto por el té con limón y jengibre, se lo tenía preparado. Se da cuenta del detalle


-Mmm... ¡Mi preferido!

Nos pusimos al día sobre nuestras vidas y después le pregunto:


¿Quién es Naná y la Esencia?

Me sonríe entusiasmada y contesta:

-Naná y la Esencia soy yo -sonríe-, soy yo ahora. Antes éramos un grupo, pero creo que lo mejor que puedo hacer, para que lo entiendas, es hablarte de Naná.



Naná Clara Adobea Aldrin-Quaye -vaya nombre largo- Sí, ya sé que es largo -me sonríe con complicidad. Mis padres emigraron a España, desde Ghana, a Madrid concretamente, en los 80. Y nacimos mi hermano Augusto y yo. En Madrid, 

viví mi niñez y parte de mi adolescencia, hasta que a mis catorce, mis padres emigran al Reino Unido.


¿Fue duro ir a otro país a una edad tan temprana y complicada como es la adolescencia?

Sí y no; porque la verdad es que vivir en Madrid no había sido un camino de rosas; mis padres trabajaban de sol a sol; vivimos en distintas partes de la ciudad y eso no facilitaba conservar amigos. Recuerdo que nos mudamos a un pueblecito con un antiguo almacén convertido en escuela y con diez clases de diez alumnos cada una, recibiendo clases a la vez. Era un caos -ríe a carcajadas. Era la realidad del momento y había que aceptarla. Una tarde, volviendo a casa con mi hermano y unos amigos, sentimos que algo nos golpeaba por la espalda. Tardamos poco en descubrir que eran piedras que otros niños del pueblo nos estaban arrojando.


¿Piedras? - pregunto aterrada.

Piedras. De todos modos y, a pesar de sucesos puntuales, fui una niña feliz, introvertida, pero feliz. Bailar era lo que me hacía la niña más feliz en la faz de la tierra. Amo y amaba bailar.


¿Y cantar?

También me gustaba; lo que pasa es que entonces, aun no había descubierto mi voz. Una vez en Inglaterra acabé el instituto, graduándome en filología hispánica y, entonces, llegó Cuba. Tuve la oportunidad de hacer mi Erasmus allá. Y ahí descubrí mi voz. De vuelta en Londres, me negué a perder esa oportunidad y decidí colaborar con todos y con todo lo que tuviera que ver con cantar. Me enamoré de la salsa cubana y afrocubana. Participé en muchos grupos y también me echaron de muchos otros -exclama a carcajadas.


¿Te echaron?

- Oh, sí, por supuesto que me echaron; me echaron de Cuatro Esquinas, Mezkala, Wara y otros¡No les culpo!


¿No? ¿Por qué?

Mirándolo ahora y desde la distancia, " I wasn't ready", necesitaba más preparación. Les estoy enormemente agradecida. Son grandes bandas. En uno de los últimos grupos, llamado "Atrevida", un proyecto formado exclusivamente por chicas, una maravillosa pianista, Hannah Bates, y yo, tras unos cuantos malentendidos con las chicas, decidimos formar "Naná y la Esencia".


¿Y qué paso después?

La vida... la vida pasó -sonríe tímidamente- Decidí emprender mi carrera en solitario como "NANÁ y la ESENCIA". Si te soy sincera, no cambiaría mi vida. Soy quien soy, gracias a ella y la verdad es que no me lo paso tan mal. Sonrisas y lágrimas, diría yo, pero llena de pasión y energía.


Nos has contado las luces y sombras de tu carrera artística. Me gustaría ceñirme en la luz por un momento y darte la enhorabuena. Fuiste nominada como vocalista al Mejor acto tropical del año, ¿qué se siente al ser reconocida?, ¿qué sintió esa niña a la que tiraban piedras y esa aspirante a cantante a la que echaron de tantos grupos al enterarse de esa nominación?


La verdad es que nunca lo había pensado de esa manera pero, ahora que me lo dices, creo que, mejor dicho, sé que la aspirante a cantante ha ido a buscar a la niña a la que tiraban piedras y juntas se han ido de compras para celebrarlo.


¿Aunque no hayan ganado?

Aun así.


Y por último, aunque no por eso menos importante, ¿dónde podemos encontrarte?

- En Facebook, Twitter, Instagram y este próximo viernes, 17 de febrero, en el Forge, en Camden Town.


Antes de despedirnos, ¿hay algo que se haya quedado en el tintero?

Lo único que me gustaría decir, tanto a los que me conocen ya, como a los que lo acaban de hacer, es esto: no importa lo que te cueste conseguir o entender tu lugar en el mundo, una vez que lo consigues, te aseguro que habrá valido la pena.


Tal y como entró, con ese aura sofisticado, rebelde y enigmático, abandonó el local. ¡No!, se me olvidó preguntarle por su labial azul.


Supongo que después de todo, Naná sigue siendo una perla por descubrir...