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Miscelánea

¿Hacia dónde vamos? ¿Realmente nos deshumanizan internet y las redes sociales?

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Por César Pastor Gamarra

www.elperuchito.com


Para evitarnos demasiadas estadísticas simplemente podríamos empezar este articulo con un deseo y objetivo de año nuevo: menos tecnología y más convivencia, lo decíamos aquí en Express News al inicio de este 2017 y al hacerlo seguro recogíamos un firme propósito de muchos de nosotros. Lo vemos, lo percibimos y lo notamos cada día mientras vamos al trabajo, almorzamos o decimos que vamos a ''pasar un momento con la familia''. Pero, no lo hacemos. Entonces, ¿es tan difícil para nosotros cumplirlo? ¿Podemos realmente olvidar por un rato los teléfonos móviles o dejar de publicar y contar nuestra vida en internet? Para muchos no deberíamos ni siquiera pensarlo pues la utilidad y beneficios de esta revolución digital nos ha cambiado la vida positivamente y lejos de ''deshumanizar'' nos acerca entre nosotros y nos hace mejores personas.


Ya lo decía Marshall McLuhan desde la década del 60 cuando estableció el término ''aldea global''. Refería el estudioso canadiense que el trepidante viaje de la comunicación inmediata y los mensajes electrónicos podrían tener consecuencias socioculturales inimaginables y todos formábamos parte de una pequeña aldea global que tomaría con normalidad y cotidianidad hechos e informaciones que se producen a miles de kilómetros de nosotros y producidos por gente que no conocemos convirtiéndonos en parte de una sociedad de la información que consumía solo las noticias que otros seleccionaban. Obviamente, en ese tiempo McLuhan se refería a los cambios introducidos por el cine, la radio y la televisión, pero en la actualidad no podemos negar que fue un visionario.


¿Más o menos humanos?

Haciendo uso del mismo internet hemos visto muchas veces infinidad de imágenes que muestran el lado negativo de la tecnología y las redes sociales. La madre o la abuela visitada en casa mientras sus hijos no se despegan del teléfono móvil o quizá dos novios que pueden llegar al extremo de estar frente a frente en un medio de transporte pero prefieren comunicarse por el WhatsApp. Estos no son los conocidos ''memes'' que caricaturizan una situación, sino parte de una realidad en la que cada uno de nosotros estamos inmersos.


Está más que claro que la tecnología tiene su parte buena y también mala y para citar un rápido ejemplo de cómo se deshumaniza un adolescente que cursa estudios, podemos decir que gracias a internet el alumno ya no investiga y no asume responsabilidad frente a sus tareas escolares, pues todo lo va a encontrar en Google el famoso buscador que ha hecho del ''copiar y pegar'' uno de los recursos más facilistas que brinda la red para evitarnos el pensar o investigar. El caso de Twitter también podría ser otro ejemplo de como se deshumaniza pues la famosa plataforma, una de las más populares en el mundo después de Facebook y WhatsApp, nos obliga a expresarnos en no más de 140 caracteres.


No todo es malo

No hace falta ser un especialista ni leer una columna de tecnología para identificar muchas situaciones y acciones en las que internet y en especial las redes sociales se han convertido en la más poderosa arma de ayuda a la sociedad. Los medios de comunicación han recogido muchas veces información de cómo a través de las plataformas se han podido salvar vidas, encontrar personas o evitar accidentes. Imagínese que usted está presente justo en el momento de un sismo, atentando terrorista o cualquier tipo de catástrofe, entonces, solo con su teléfono móvil puede ayudar con información de primera mano dando parte a las autoridades, creando un grupo de ayuda o reportando en primera persona sobre las víctimas en un lugar de difícil acceso. Si a usted en una circunstancia difícil solo lo mueve un espíritu altruista y de amor al prójimo, entonces, lejos de todo morbo puede convertirse en el más efectivo y servicial de los reporteros.



El mundo empresarial tampoco ha desaprovechado las oportunidades buenas que brinda la nube, y por ejemplo, hoy en día no hay barreras para comunicarse, saber lo que piensa y seguir el día a día del más poderoso magnate de una transnacional, solo basta con seguirle por Twitter o cualquier otra red y el feedback que el receptor recibe de esa persona tan importante y ocupada lo hace más humano y genera la empatía, una situación inimaginable antes del nacimiento de las redes sociales. Esta es solo una de las muchas razones por las que el marketing de las empresas ahora impulsa y fortalece la relación empresa-cliente, eso es oro para sus marcas y ellas han encontrado una excelente aliada en las redes sociales.


Iglesia y Política en la nube

La Políticos tampoco podían estar ajenos a internet, se trata de ''estar ahí'', en la nube, comunicando, interactuando y para eso la política 2.0 está a la orden del día. Los más poderosos políticos y líderes del mundo tienen activados y actualizados sus perfiles en Facebook, Twitter o Linkedln donde se expresan y comunican todos sus actos y decisiones. Los nuevos movimientos políticos nacientes, son un tema aparte, pues ellos han hecho de internet su nido captando y empatizando con el público joven de la era digital, una revolución digital que la asume hasta la iglesia, no en vano el Papa Benedicto XVI ya estrenaba en el 2012 su propia cuenta de Twitter y en marzo del año pasado el actual jefe de la Iglesia Católica el Papa Francisco I estrenó ''Franciscus'' su cuenta de Instragram esperando tener el mismo impacto que su cuenta de Twitter en donde según un estudio de Mobile Word Congress en el año 2014, el Santo Padre superó los dos millones de seguidores convirtiéndose en el líder de mayor eco en la red social.


Una reflexión final

No vamos a profundizar más en un tema tan amplio y polarizado, los matices y puntos de vista de defensores y detractores del internet y las redes sociales están ahí, por miles, y justo en la misma red. Entonces, ante los pros y contras que unos y otros encuentran en la globalización y en el entorno digital muchos especialistas coinciden que el punto ya no es discutir si éstos humanizan o deshumanizan.


Eso ya es un tema desfasado y tan espinoso como inacabable. Tampoco se puede culpar a la tecnología de lo que nosotros no hacemos bien. Si no sabemos consumirla y ponemos nuestros ojos solo sobre la infinidad de innovaciones inservibles que día a día flotan en la red, entonces, es básicamente nuestra propia responsabilidad, estamos hablamos de adultos obviamente. No estamos obligados a volvernos autistas tecnológicos ni a encerramos horas y horas frente a una computadora sin ver la luz del día y sin socializar cara a cara con los demás. No se puede detener o desaparecer la tecnología, el retroceso tecnológico es inimaginable, las opiniones siempre serán encontradas y el mismo internet nos presenta la polémica. De todo este universo las palabras reflexión y uso racional en cada uno de nosotros tendrían que ser un denominador común en este viaje acelerado, tan bueno y tan malo para todos.