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Londres

Londinenses vivieron un comienzo de semana caótico por paralización del metro

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Arelys Goncalves

El llamado a paro convocado por los trabajadores del metro de Londres que se inició el pasado domingo a las seis de la tarde y que se prolongó por 24 horas, transformó a la capital británica en una completa pesadilla, con millones de usuarios aglomerados en las calles desde tempranas horas de este lunes para conseguir subir a un autobús y llegar a sus lugares de trabajo, en un día lluvioso y frío.


Debido a la enorme afluencia de usuarios, la estación Clapham Junction, una de las más transitadas en todo el país, fue evacuada antes de las 9 de la mañana por razones de seguridad, debido a la cantidad de personas que se apostaron a las puertas de la estación para usar una de las pocas opciones de transporte disponibles durante ese día.


Pese a que el servicio de autobuses se mantuvo activo, el exceso de pasajeros, el caudal de carros, bicicletas y transeúntes en las calles redujeron al mínimo la circulación vehicular en las más importantes vías de la capital. La misma situación se produjo al final del día, durante el retorno de los trabajadores a sus hogares.



Aunque se ofreció el servicio en 10 de las 11 líneas de metro, todas las estaciones en la zona 1, dentro de los límites de la Circle line, no estuvieron abiertas al público. Quienes tenían que desplazarse en el centro de Londres debieron buscar otras alternativas. Bakerloo line, por ejemplo, se mantuvo operativa entre Harrow & Wealdstone y Marylebone, pero las estaciones entre Queens Park y Marylebone estuvieron cerradas. Un escenario parecido se vivió en la Central Line, Piccadilly Line, Hammersmith and City Line, entre otras, mientras la Victoria Line permaneció cerrada completamente, incluso al final de la convocatoria del paro. Estaciones claves para la red de transporte como Victoria, Waterloo, Euston, Paddington, London Bridge, Bank y King's Cross estuvieron de puertas cerradas durante todo el día.



Razones de la protesta

La medida sindical que se extendió hasta las 6 de la tarde del día 9, afectó severamente el servicio del metro con unas 100 estaciones cerradas. La protesta, llevada a cabo por unos 4 mil trabajadores del servicio de transporte subterráneo -agrupados en los sindicatos de Transport Salaried Staffs Association (TSSA) y Rail, Maritime and Transport (RMT)- responde a la falta de un acuerdo en las negociaciones con la empresa, luego del cierre de varias taquillas de venta de boletos y el despido masivo de trabajadores.


Durante el mandato del ex alcalde Boris Johnson, 838 empleos fueron eliminados tras el cierre de las oficinas de metro como una medida de ahorro. Además de los despidos, los trabajadores aseguran que la decisión podría poner en riesgo a los usuarios, en vista de que las oficinas destinadas a la seguridad y a la atención de emergencias en las estaciones han quedado sin personal. Los sindicatos indicaron que London Underground solo ha ofrecido reabrir 150 puestos de trabajo, mientras Tfl promete que unos 600 trabajadores serán reincorporados este año para trabajar en las diferentes estaciones. 



Al parecer, estas promesas no cumplen con las demandas de los trabajadores y se espera que en los próximos días los representantes de los diferentes sindicatos involucrados en la protesta se reúnan para planificar las próximas acciones.

Por su parte, la compañía Tfl manifestó su disposición de reiniciar las conversaciones. Entretanto, el alcaldeSadiq Khan condenó la acción industrial que calificó como innecesaria y pidió a los sindicatos que regresen a la mesa de negociaciones.


La miseria que vivieron los habitantes de la principal ciudad del Reino Unido podría repetirse de no llegarse a un acuerdo. 


Mientras tanto, el inicio del 2017 se perfila minado de más conflictos sindicales y protestas como la prevista por los trabajadores del servicio de trenes del Southern Railway prevista para el martes, miércoles y viernes, así como la huelga de 48 horas acordada por trabajadores de la tripulación de cabina de British Airways que obligó a la cancelación de algunos vuelos entre el pasado martes y miércoles.