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Terrorismo internacional y seguridad global en el siglo XXI

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Javier Gamero Kinosita

Las tragedias de París, Bruselas y Niza, entre otras, acaecidas este año corroboran una vez más, que el terrorismo es una amenaza global y el más grande desafío del Estado de derecho moderno. En efecto, el terrorismo es la guerra del siglo XXI, aun cuando su definición es discutible y subjetiva, hoy surgen nuevos vocablos, tales como, neoterrorismo, bioterrorismo, hiperterrorismo, superterrorismo, megaterrorismo, ciberterrorismo, terrorrismo global, entre otros, lo cierto es queda claro, que sea cual fuese el ropaje con que se presente, político, económico, cultural, religioso, histórico, etc, será dentro de la óptica de la sociedad pos 11 de septiembre, liberticida y devastador. Después de esta fecha se ha producido un “boom del Islám”, siguiendo a Hamas, Hezbola y Al Qaeda otras brigadas terroristas islámicas similares, tales como Boko Haram, la milicia al-Shabab, Seika y ahora último, el Estado Islámico que ha focalizado sus execrables atentados en el corazón de Europa revelando las ambiciones ecuménicas del fanatismo islámico con argumentos arbitrarios y falaces, generando un espiral de miedo colectivo, un trauma social y un rechazo al Islám, sumiendo a Europa en una disyuntiva entre la libertad, la seguridad y la justicia.


Historicidad del terrorismo

Si bien es cierto que la historia del terrorismo moderno se remonta a la era de la dictadura jacobina de Maximiliano Robespierre, el terror ha sido una constante en la historia, se habla de la prehistoria del terrorismo con la Secta judía de los Zelotes y la Secta Ismaelita de los Asesinos que reflejaba ya una ambición política en el mundo islámico en Irán y Siria, del tiranicidio y parricidio político en la antigua cultura griega y romana, del terrorismo de Estado con las masacres y decapitaciones de los Mongoles, el terrorismo anarquista, el nihilismo, el terrorismo ruso, el terrorismo en la India, el terrorismo nazi, el terrorismo irlandés, la resistencia argelina, el terrorismo italiano, el terrorismo español, etc. La violencia terrorista ha tenido distintos actores, tanto estatales como no estatales, ­ ­­­verbigracia, tenemos rebeldes, guerrilleros, milicias, paramilitares, los señores de la guerra (Warlords), mercenarios, servidores de la seguridad privada y ex combatientes desmovilizados y dispersos.


El Islám, religión política y dictadura clerical

La palabra Islám significa “entrega a Dios” e implica sometimiento absoluto a su voluntad divina. Su profeta es Mahoma. Islám significa paz, pureza, aceptación y compromiso, es una religión política regida por el Corán y la tradición, su ideología es incompatible con la democracia, se trata de una dictadura clerical compuesta por teólogos (ayatolas, imánes y mullies)


El Islamismo, un proyecto político dictatorial

El Islamismo promueve el desarrollo en grado superlativo del Islám y su imposición en la sociedad. El Corán y la Suna son portadores de la verdad divina. El derecho islámico (Sharia) debe de proveer justicia, bienestar y felicidad. Postulan un orden político para la humanidad, pretende edificar un paraíso sobre la tierra.


El Islamismo radical

La sociedad islámica tiene un carácter dual, no admite separación entre Estado y religión. Se trata de un Estado teocrático que pretende erigir un califato mundial, sometiendo a todo el mundo bajo la ley islámica, en donde Allah reine. Pretende imponer una serie de restricciones sociales (velos, barbas, cierre de bares, clausura de salas de juego, prohibición del alcohol, consumo de carne de cerdo, etc). La libertad no está hecha para las mujeres, rige un orden moral sexual y una marcada moral patriarcalista que las obliga a la práctica social del envelamiento conculcándoseles su identidad y derecho de expresarse, el burka las aniquila. Para ello ha creado una policía religiosa, que es un cuerpo de seguridad moralista que tiene como misión la prevención del vicio y la promoción de la virtud. Ella combate la homosexualidad, la prostitución, deporta a los misioneros y vela por el cumplimiento de la Sharia.


El terrorismo islámico

Jihad es la “Guerra Santa”, es una interpretación conceptual errónea que conduce a la justificación del uso de la violencia. Ellos pueden matar en nombre de Dios. El Islám es una religión de combate, en donde Mahoma es el Profeta y Jefe del Ejército y sus militantes son combatientes del Jihad. Pretenden sacralizar la sociedad secular occidental desde la perspectiva histórico-cultural y religiosa. La Guerra Santa no es una obligación individual sino una obligación colectiva de la comunidad islámica, incluyendo a la diáspora musulmana. Todos son combatientes y deben de luchar por el Islám, también los civiles. El Islám es ideología y fe, patria y nacionalidad, religión y Estado, libro y espada.


La búsqueda desasosegada de los jóvenes musulmanes en Europa

La diáspora musulmana vive confinada en guetos y los jóvenes son presa fácil de las frustraciones por la discriminación racial, la segregación socio-laboral, los conflictos culturales y las marcadas diferencias sociales, no cuentan con acceso a una buena educación y no tienen perspectiva de desarrollo alguna, ello los lleva muchas veces a superar esa crisis personal, reactivando nuevamente la fe confesional de sus padres y alistarse en el jihadismo. Se dejan arrastrar fácilmente por la venganza, la grandiosidad, la fascinación de lo apocalíptico, la gran fantasía, el fanatismo, el afán de heroicidad, la bizarría y el arrojo para inmolarse en nombre del Islám, buscan la glorificación, usando como arma su propio cuerpo. 


Curiosamente el Petit Dictionnaire d´ethique de Paris define el terrorismo como “un conjunto de medios tecnológicos, logísticos y técnicos puestos en escena en un medio social determinado, con el fin de ejercer una retórica de muerte, en donde se conjugan lo exquisito de Platón y unas técnicas del crimen cada día más sofisticadas”. El terrorismo es el arte de hablar bien de la muerte y los jóvenes musulmanes encuentran en el suicido el sentido de su vida y su realización personal.


Reflexión final

El terrorismo posmoderno es un nuevo enemigo planetario que desconoce fronteras, territorios, credos y cultura, que está inspirado en nacionalismos periféricos, mesianismos religiosos y dogmatismos seculares, haciendo del mundo un escenario de confrontación. La fe musulmana que pregona un Islám pacífico difiere del terror islámico (Islám político), en donde el fachismo religioso promueve en un clima de histeria, una prédica de odio y destrucción. Nos encontramos ante una “guerra de ideas”, una “guerra de culturas”, una “guerra de confesiones”. Oscilamos en el péndulo entre civilización y barbarie, a pesar que la globalización nos ofrece hoy, un bricolage cultural y religioso basado en la libertad y el pluralismo religioso, que nos permite elegir una religión a la carta.


El Islamismo radical como ideología totalitaria y fundamentalmente religiosa rige en todos los ámbitos de la vida, no distinguiendo la línea entre la esfera pública y privada, oponiéndose a una sociedad abierta. Pretende la islamización del mundo. El fundamento de la politización del Islám radica, según sus líderes espirituales, en la crisis de la sociedad secular moderna, anhelando el retorno ineludible hacia la sociedad tradicional sacra.


Es necesario hacer una reforma ideológica del Islám, los valores de la libertad y la democracia no son negociables. La política tiene que actuar frente a estos hechos sin miedos ni odios, debe hacerlo con la razón y los instrumentos del Estado de derecho. No se puede disparar a una idea, una idea debe de ser combatida con una idea mejor. En la lucha contra el terrorismo islámico debe de respetarse los valores de los derechos humanos que el Occidente secularizado predica urbi et orbi, de lo contrario perdería credibilidad, sin credibilidad no hay legitimidad y sin legitimidad no habrá éxito.


* Javier Gamero esjurista y criminólogo peruano, director ejecutivo del Foro Reflexión Perú - Capítulo Suiza