14 °C
Reino Unido

Agitación en las universidades británicas Estudiantes y profesores se unen contra los cortes en educación

|


Colin Gordon

www.colindgordon.co.uk

Según Daniel J. Boorstin, el antiguo historiador renombrado de la Universidad de Chicago y ex estudiante de Harvard y Oxford, la educación significa “aprender lo que ni siquiera usted sabía que no sabía”. Así representa la principal justificación e incentivo para pasar de la Escuela Secundaria al Campus Universitario.


Gemma Parry del Huffington Post, sin embargo, al compilar su lista de las "Diez Razones para ir a la Universidad", ha sido más pragmática. Sí, señala, tendrás tres años disfrutando, conociendo nuevas personas, asistiendo a cursos que has elegido en lugar de los que te han impuesto en la escuela- pero sobre todo, estás allí porque eres consciente de que sin un título, será difícil de conseguir un buen trabajo bien pagado.


La periodista del Daily Telegraph, Elizabeth Anderson, está de acuerdo con Parry en que "los diplomas siguen siendo importantes". Esta opinión se basa en una investigación realizada por la organización de búsqueda de empleo Adzuna, que indicó que los solicitantes de empleo sin un título probablemente ganarán "hasta £12.000 al año menos que sus homólogos graduados al entrar en el mercado de trabajo" – “el equivalente a más de £500.000 durante un promedio de vida laboral”.


Los “Activistas Contra Alquileres Inasequibles" están mucho menos impresionados por estas estadísticas. En su folleto, repartido en la manifestación el sábado 19 noviembre en Londres contra recortes educativos propuestos por el Gobierno, declararon que "a los estudiantes se les dice a menudo que son privilegiados en la sociedad, pero la universidad es poco más que una fábrica, un negocio educativo que educa para los negocios”. En otras palabras, temen que ahora el papel de la universidad es preparar a los estudiantes para su futura explotación, cobrándoles altos honorarios por aprender a trabajar en empleos con sueldos que ya no alcanzan para vivir.



El corresponsal de The Times Higher Education (THS), Jack Grove, enfatizó en su reporte sobre la manifestación un notable aspecto del evento: Entre el equivalente de más de 15,000 personas que desfilaron desde Park Lane a Parliament Square estaban muchos profesores que se habían unido con los estudiantes a "protestar contra el aumento de las matrículas universitarias, la reducción en la financiación y la privatización de la educación", además de la percibida inseguridad de su propia empleo y modestos salarios. Fue organizado en conjunto por el Sindicato Nacional de Estudiantes (NUS) y la Unión de Universidades y Colegios (UCU) para oponerse a las "nuevas reformas gubernamentales que amenazan de aumentar el costo de estudiar hasta £12,000 pa, cerrar algunas universidades y permitir a empresas privadas a otorgar títulos.


Ese fue el mensaje dominante de la mayoría de las pancartas que llevaban los manifestantes, aunque varias también se refirieron a otros específicos asuntos: El "Colectivo de Estudiantes Contra Brexit", por ejemplo, está exigiendo un segundo Referéndum sobre los detalles de la salida de la Unión Europea y cree que “cualquier Brexit será un desastre para las universidades, colegios y estudiantes del Reino Unido”.



Un panfleto distribuido en nombre de la NUS abogó por un boicot de la Encuesta Nacional de Estudiantes (NSS) 2017 y el proyecto del Gobierno de introducir un "Marco de Excelencia en la Enseñanza" (TEF). El NSS, lanzado en 2005, oficialmente "está dirigido principalmente a estudiantes de último año en Instituciones Estatales de Educación Superior a través del Reino Unido para recoger sus reacciones a sus cursos”. No obstante, como el THS ha notado, "la animosidad por parte de los estudiantes hacia el NSS ha estado gestando desde hace tiempo", debido al hecho de que (para los partidarios de un boicot) simboliza la mercantilización de la educación.


La "Consulta Técnica Sobre el TEF" emitida por el Departamento de Educación y Habilidades en mayo sostiene que el plan "ayudará a impulsar la productividad del Reino Unido, asegurando una mejor correspondencia entre las aptitudes de los posgraduados y las necesidades de los empleadores y la economía, proporcionará información clara a los estudiantes acerca de dónde pueden obtener la mejor provisión educativa y alentar a los proveedores a mejorar la calidad de la enseñanza y reducir la variabilidad ". Tanto la NUS como la "Campaña Nacional Contra los Cortes y Matriculas Altas" (CNCFC) se enfurecieron ante la perspectiva de que el gobierno autorizara las universidades a cobrar "precios más altos para diferentes diplomas, dependiendo de si les otorga una ‘medalla’ de oro, plata o bronce bajo el sistema de calificación TEF. Esto, anticipan el NUS y CNCFC, no sólo causará más tensión entre instituciones competidores, sino que también será utilizado dentro de las universidades para justificar las decisiones departamentales y disciplinar al personal".



Las jerarquías universitarias británicas se enfrentan actualmente a una variedad de preocupaciones. En The Guardian el 17 de noviembre, dos de sus comentaristas, Aditya Chakrabortty y Sally Weale, retrataron la profesión universitaria en Gran Bretaña como "dominada por contratos de horario cero, agencias temporales y otras formas de trabajo precario". La cifra que dieron para el personal académico empleado sobre esta base en la Universidad de Birmingham fue del 70,3%; en Warwick: 68,1% Edimburgo: 66,6%; Oxford: 63.7% - consecuencia de lo cual (aseveraron) es que algunos de estos profesores no proveen a sus estudiantes la calidad de la enseñanza a la que tienen derecho.




El 24 de noviembre, el vice-rector de la Universidad de Bristol, el profesor Hugh Brady, en una entrevista con el corresponsal político de Sky News, Robert Nisbet, advirtió que el gobierno debe proteger las universidades británicas durante las negociaciones Brexit y no incluir los estudiantes internacionales en las estadísticas de inmigración "¿Porqué (se preguntó Brady) queremos poner en peligro un sistema que es tan importante para nuestro futuro económico?". De acuerdo con "Universidades UK" "el sector de educación superior contribuye £73 mil millones al año a la Hacienda Británica - o 2,8% del PIB". El Servicio de Admisiones de Universidades y Colegios (UCAS) ha publicado datos que sugieren que las solicitudes del resto de la Unión Europea para estudiar en el Reino Unido en 2017 ya han caído por 9%".