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Músico español Dani Zattara: “Hay que volver a levantarse y seguir luchando por tus sueños”

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Arelys Goncalves

Sus canciones son un reflejo de sus propios sentimientos, de su evolución personal, su visión poética y atrevida de la vida, de sus nostalgias y hasta de las pruebas que ha tenido que superar. A través de los años, Dani Zattara ha encontrado en su “guitarra de batalla”, como él mismo la ha bautizado, una aliada para emprender el camino que ha decido seguir contra cualquier obstáculo, la música.


Nacido en el seno de una familia de intelectuales argentinos, apasionados, además, por el mundo artístico, siempre coqueteó con la idea de hacer realidad el sueño de sus propios padres, crear una banda y vivir sumergidos en el mundo del espectáculo. Ese entusiasmo, contagiado por una atmósfera poética unida a sus propias vivencias y a su inconformidad frente a la realidad, han definido al Dani que hoy suena en los escenarios de la capital británica, un joven compositor y líder vocalista que ha alimentado su inspiración de influencias musicales muy emblemáticas pero con el sello de su estilo propio.


A los ocho años comenzó en el conservatorio elemental de música y, tras algunas desilusiones en la educación académica, pensó que ya no estaría interesado. Sin embargo, la llama estaba encendida y esos primeros pasos no fueron años perdidos, sino que, muy por el contrario, se sumaron a una parte esencial de su vida.



Tal como describió a Express News, aunque se siente español por encima de cualquier otra identidad, sentía que tenía que emprender el vuelo. Su salto de Málaga a Londres lo vio como algo necesario y no solo por los embates de la crisis económica, sino por su poco optimista apreciación sobre el futuro. Sin duda, su estadía en Londres también ha sumado desafíos y dificultades a su larga lista de experiencias. Han sido 4 años de triunfos y derrotas, de bienvenidas y despedidas, de anécdotas que han ido reforzando sus inquietudes entre las melodías de Radiohead, el sonido de Coldplay y los toques de guitarra de la icónica Pink Floyd.


Con su proyecto, Meridian Fall, junto a sus amigos, Dani apuesta con todas sus fuerzas a esta propuesta que ha surgido con muy buen pie con un equipo mejor definido y maduro. En esta entrevista, el joven intérprete nos cuenta un poco más sobre su banda, sus planes y, esencialmente, su experiencia en la competitiva pero seductora esfera musical londinense.


Luego de abandonar el conservatorio, ¿cómo te reconectas con la música?

En casa tocaba un antiguo teclado Casio y tarareaba canciones de los Beatles.
En esa época, más que mi futuro, me preocupaba pasarlo bien con mis amigos, dibujar y jugar videojuegos. Así fue como el videojuego “The Legend of Zelda” se convirtió en uno de los mayores referentes en la música que compongo hoy en día. Esas tardes en casa jugando y escuchando la banda sonora del juego invocan en mí una profunda nostalgia que con los años sigue visitándome e inspirándome una y otra vez de una manera mágica e inexplicable. De ahí que tenga tatuado el logo del juego en el brazo. Muchos se ríen y pocos lo entienden.


¿Dónde se inició tu carrera musical en España o en Londres?

Mi carrera musical empieza en España. A los 13 años, mi padre lo volvió a intentar y me compró una guitarra eléctrica. Ahí fue cuando formé mi primera banda. Sin embargo, el primer momento en que sentí que mi composición e inspiración no solo importaban, sino que eran clave, fue durante mis años universitarios en Málaga, cuando tuve una banda (Asimetric) con mis mejores amigos. Influenciado en esa época por las depresivas melodías de Radiohead, las mágicas guitarras en Coldplay o los ambientes profundos de Pink Floyd, empecé a descubrir cómo iba a encarar mi manera de hacer música durante mi siguiente etapa.


¿Por qué decidiste venirte a Londres?

Todo empezó con la crisis en España, no solo económica sino existencial en mi vida. Mis años universitarios rezuman poca disciplina, amores que no cuajaron y mucha confusión. Entré en Comunicación Audiovisual sin tener idea de lo que quería hacer con mi futuro. Era claramente el momento de hacer un cambio vital y brutal. Yo necesitaba trabajar, pues mis padres, ya en la ruina total, no me podían seguir manteniendo.



Mi banda ganó el primer premio en un concurso nacional de bandas a la música más original y con mi parte del dinero del premio me vine a Londres. Así fue como embarqué en lo que hasta ahora sería la mayor aventura de mi vida. Recuerdo mirar las montañas andaluzas desde el avión y sentir por primera vez las ganas y la energía para hacer finalmente algo que me hiciera valorarme a mí mismo. A mis 23 sentí que era el momento de transformarme en un adulto.


Ahora vendo mi música como freelance a productoras y televisiones, trabajo de administrador en una escuela de inglés e intento llevar mi banda hacia delante.


¿Cómo te sientes cuando la gente te compara con bandas como Radiohead o Coldplay?

Claramente no me podría sentir mejor. No quiero ni puedo negar o esconder su influencia. Cuando alguien compara mi música con la de estas bandas yo le digo: ¡Exacto! ¡Eso es lo que quería decir!


¿Cuál es el estilo que define tu música y qué influencias tienes?

Dentro de mi cabeza hay, a veces, una calma majestuosa, unas ganas de elevarme y sobrevolar las imágenes que evoca mi nostalgia. Esto es lo que intento transmitir ya sea con mi música en solitario o con mi banda. Enya, a quien he escuchado desde la infancia durante los largos viajes en coche, siempre ha sido una guía de cómo quiero que mi música fluya. También los compositores contemporáneos para películas y videojuegos como Joe Hisaishi (Studio Ghibli) o Jeremy Soule (The Elder Scrolls).


¿Cuál es tu proyecto más importante en este momento?

En este momento tengo dos proyectos, el sueño y la realidad. Meridian Fall, mi banda y llegar a vivir de ella es el sueño. Mientras tanto, me atengo a la realidad y mi proyecto más realista e importante es la música que compongo para medios de comunicación en mi “home studio”.


Háblanos un poco de Meridian Fall, su estilo y sus integrantes.

Meridian Fall nació de las cenizas de mi antigua banda en Londres, Third Floor, en la que tocaba con el guitarrista Denis Efimenko, ucraniano-griego, y que sigue conmigo al día de hoy. Más tarde, se unieron Tom Savage, londinense, al teclado y coros; Hector Fontaine, chileno, al bajo, coros y voz principal en algunas de nuestras canciones más recientes; y Nitzan Ravhon, israelí, en la batería. El estilo siempre ha estado definido por la influencia de Radiohead y Coldplay, por mi parte, aunque desde que conocí a Denis y su expresiva guitarra a lo Pink Floyd, la música ha tomado un giro muy interesante.



Naciste en Buenos Aires y creciste en España ¿Cuál es la mejor forma de describirte?

Nací en Buenos Aires, pero a mis dos años mis padres se mudaron conmigo a un pueblo en el sur de España, Torrox. Teniendo padres argentinos e intelectuales, me crié dentro de una dualidad que no siempre me hizo las cosas fáciles. De pequeño renegaba de la cultura y la música andaluza. Por más anti-nacionalista que siempre me haya querido considerar, soy español porque comparto una cultura, ciertas maneras de actuar y lugares en común con un número de gente que a su vez se considera española.


¿Cuáles son los temas que te inspiran?

Tengo la cabeza llena de ideas, pero la gran mayoría despierta un discurso filosófico interior, no un sentimiento que quiera expresar. Los temas sobre los que escribo han sido siempre dos: el desamor y el crecer como persona.


¿Dónde podemos escuchar tu música?

Mi música está toda online. Tengo dos perfiles: Dani Zattara y Meridian Fall. Ambos con su canal de Youtube, de SoundCloud y su página de Facebook (meridianfall). No uso mucho twitter, pero Meridian Fall tiene Instagram y la página meridianfall.com.


¿Qué ventajas tiene Londres para los que quieren hacer una carrera musical?

La mayor y casi única de las ventajas es que siempre vas a encontrar músicos dispuestos a colaborar y a hacer networking. Por lo demás, Londres es un sitio muy competitivo por la inmensa cantidad de músicos de calidad que vienen de todas partes del mundo a realizar sus sueños en la gran ciudad europea. Las promotoras se aprovechan de esto para organizar conciertos, cobrar por las entradas y no promocionar al grupo en sí.


¿Cuáles han sido los momentos más duros y los más satisfactorios de tu carrera?

Dejar mi banda Asimetric, en Málaga, fue duro pues llevaba el sello de la amistad. Dejar mi primera banda en Londres también fue difícil porque vi todo el trabajo de casi dos años echado a perder y me hizo entrar en una etapa bastante poco productiva. Un momento muy satisfactorio fue ganar el primer premio en el concurso nacional de bandas en España. También lo está siendo empezar a sacar videoclips con Meridian Fall, así como nuestro segundo EP, habiendo diseñado yo mismo la portada.



¿Cuáles son tus planes futuros?

Quiero seguir mejorando como músico, mejorando mi voz, mi técnica y alimentando mi conocimiento musical. Ahora que se puede decir que estoy asentado en Londres, voy a intentar darle otra oportunidad al estudio formal de la música, ya sea por mi cuenta o en una escuela.


¿Qué recomendaciones darías a los jóvenes músicos inmigrantes que quieren salir adelante en Londres?

Para salir adelante, tanto en Londres como en cualquier otro sitio del mundo, creo que hay que encontrar un punto medio entre humildad y soberbia. Conozco músicos cuya humildad los convierte en invisibles. Sin llegar a creer que uno ha alcanzado la perfección, es importante valorar las cualidades que creemos tener y proponerse a trabajarlas hasta hacerlas propias y únicas.


Lo más importante es no rendirse. Es normal tener momentos bajos y es totalmente aceptable que duren el tiempo que tengan que durar, pero siempre hay que volver a levantarse y seguir luchando por tus sueños. Y no lo digo como cliché, pues si no, ¿para qué vivimos?