17 °C
Especiales

Una luchadora infatigable por los derechos humanos y la dignidad

|

Cortesía: Ingrid Guyon


Por Ulysses Maldonado

“Hay cosas que se tienen que ver y contrastar, hay que confrontarse y darse al mundo, no cerrar la mente y el espíritu, hay que salir del confort para entender la humanidad y la raza humana”, dice Martha Hinestroza.


De ser la normal ama de casa con una licenciatura en Derecho, se convirtió en una valiente defensora de los derechos humanos, trabajando incesantemente para recuperar y ayudar a muchas otras personas que sufrían violaciones y atropellos en sus derechos, volviéndose el puente facilitador entre las comunidades y los gobiernos en Colombia.


Con una amplia experiencia, Martha llegó a ejercer su función en el municipio de Zaragoza, donde ya había más influencia de grupos paramilitares con las recién creadas “convivir” y las guerrillas, lugar donde le tocó ejercer en la defensa de los derechos de la comunidad y de los campesinos de la zona.


Allí encuentra que los campesinos estaban siendo afectados por el paso del oleoducto que era manejado por la BP, British Petroleum, y en donde varias fincas y predios estaban sufriendo las consecuencias medioambientales ante lo cual comienza su trabajo organizando a la comunidad y elaborando derechos de petición para que los campesinos fueran escuchados. Por su acción recibe amenazas de los grupos armados de la zona y decide salir para Medellín a litigar.

Pero estando allí es contactada por los campesinos que le pedían asumir el caso mediante un proceso de responsabilidad civil extracontractual. Y así comienza el proceso de litigio contra una poderosa multinacional.



“Pensaba en un mundo limpio, bueno, justo para todos pero la realidad era distinto”, agrega Martha.



Sin embargo, ella es de las mujeres que han conseguido derribar barreras con frecuencia, en contextos muy difíciles y conseguir los objetivos que se ha marcado. No es famosa, ni de esas que se consideran “vedettes”, pero su lucha, su pasión por su trabajo inspira a quienes la conocen y, sin dudarlo, podemos afirmar que es un ejemplo para muchas otras personas.



Cortesía: Ingrid Guyon


En su historia se cuenta un proceso contra el oleoducto de “Ocensa” con una preconstitución de pruebas antes de que el 

oleoducto pasara por los predios de los campesinos, con base en preocupaciones de la comunidad por los potenciales daños y perjuicios de gran envergadura que se avecinaban.



Durante este tiempo le llegaron intimidaciones mediante sufragios a ella misma como defensora del caso, y amenazas y persecución a los campesinos y en donde de manera sospechosa le “extraviaron” el proceso.



El asedio se incrementó y en el 2002 decide salir para Inglaterra con su hija que para entonces era muy joven, ya que allí estaba la casa matriz de la empresa con la cual había iniciado el proceso y pensaba que estando en Londres, algo se podría hacer.



Buscó el apoyo en una compañía de abogados, y con la colaboración y apoyo de la campaña de Solidaridad por Colombia logró una victoria y que se avanzara en un proceso de compensación para los campesinos afectados en el 2006 a través de un proceso de conciliación realizado en Colombia.



Tal vez se había imaginado una vida muy diferente a la que tiene ahora. La repentina salida de su país de origen para una abogada defensora de los derechos humanos, cambió el curso de su vida y la llevó por un camino que nunca pensó que tendría que recorrer.



Cree y está absolutamente convencida de que su misión consiste en promover la igualdad de derechos para las personas de todas las razas, credos, religiones, condiciones sociales, políticas y económicas. Casi que la abogada de los imposibles que se pueden volver posibles.


Cortesía: Ingrid Guyon 


Con algunos reconocimientos de Derechos Humanos, que destacan a aquellas personas que han contribuido a fomentar la democracia y la paz, ha recibido también el reconocimiento de la comunidad.



Una mujer que fue objeto de diversas amenazas de muerte por la representación que llevaba de la comunidad de campesinos, de casos legales controvertidos, es decir, la lucha por los derechos humanos de estas comunidades que en muchos casos están en el más absoluto olvido y abandono.



A pesar del turbulento panorama político que vivió un país como Colombia, ella nunca se echó atrás a la hora de defender casos de derechos humanos.



¿Cómo llego a Seven Sisters?


“Por iniciativa de un amigo se conoció de la venta de un local en este mercado en el norte de Londres, del que de verdad yo muy poco conocía y sin prever riesgos y analizar más elementos, empecé con una peluquería, asunto del cual no sabía nada, ni tenía idea, pero así decidí emprender el negocio”.



“Pero a los seis meses de estar allí me encuentro con la sorpresa de que hay una constructora llamada Grainger que tiene la intención de desplazarnos de aquí. Debido a esta situación, con Victoria Álvarez y un grupo de dos o tres personas más, empezamos a coordinar la defensa del mercado y a luchar por la estabilidad de los comerciantes”.



“Hay sesenta locales, la mayoría son negocios latinos y son gentes que dependen de estos para sobrevivir. Es la dinámica de esta comunidad, y que por supuesto no es diferente de las demás, es gente trabajadora y que está siempre en la búsqueda de una mejor situación de vida”.



Martha es miembro activo y defensora de la causa de los comerciantes de Seven Sisters, y que se le ha descrito como “una de las principales defensoras de los derechos humanos en el sector del mercado en esta zona de Londres”.



Ella es parte de la historia de una comunidad, la de Seven Sisters que fue plasmada en un conocido documental titulado “Seven Sisters”, realizado en 2016 y que ha participado en varios concursos de cine en el Reino Unido.



Considera importante el hecho de finalmente haber roto diversas barreras y obstáculos y haber allanado el camino para muchas otras mujeres. “Creo que de esta manera se contribuye a mostrar a otras mujeres que se puede llegar a donde ellas quieren”, afirma.


Cortesía: Ingrid Guyon 


Cuéntenos algo de su infancia, sus ambiciones y quién le inspiró o influenció para convertirse en quien es ahora

“Mi infancia fue como la de todos cuando somos niños, una infancia común y corriente rodeada de naturaleza, árboles y recuerdos de juegos con los vecinos. Hija de un padre muy trabajador, honesto, disciplinado y dedicado a su familia y una madre servicial muy humana y caritativa con la gente”.


Martha realizó sus estudios de secundaria en el colegio de las Hermanas de la Anunciación en Medellín, donde recuerda especialmente a la Hermana Alicia como uno de sus apoyos en sus inicios en el atletismo, disciplina en la que se formó y participó en diversas pruebas obteniendo marca nacional y siendo preseleccionada a dicho nivel. Sin embargo, deja a un lado este deporte para concentrarse en sus estudios de Derecho en la Universidad.


¿Qué mensaje transmitiría a otras mujeres que pueden ser inspiradas por su trayectoria?

“Nosotras las mujeres tenemos un papel muy importante desde la familia y la sociedad, creo que hay que revalorarnos con la formación de nosotras y de nuestros hijos. Somos el puente directo para inculcar y promover valores de lo que llamaría una inteligencia integral”.


“Hay que alejar el patriarcado de nuestras mentes y de la cultura machista que aún pesa. Debemos ser más solidarias entre las mismas mujeres para tomar un papel más activo en las acciones de la sociedad, participar, involucrarnos y aportar ideas y trabajo para crear un país y sociedad con la especial sensibilidad de la mujer”.


“Se necesita que nosotras como mujeres creamos en nosotras mismas y el poder superar de manera consciente esos episodios difíciles que hemos vivido.


Tenemos que tener voluntad propia o buscar ayuda si es necesario. En algunos casos los entornos familiares, culturales, religiosos y de educación en que vivimos más que ayudarnos nos confunden.


Cada una es una en un millón diverso. El sentido común y el derecho natural, es lo que llevará a la humanidad a convivir en medio de la diferencia, a obrar en justicia y equidad. Nosotras que parimos a mujeres y hombres tenemos una responsabilidad grande con las nuevas generaciones, dar mucho amor porque un mundo sin amor es un mundo con odio y el odio no sólo enferma a quien se le da sino también a quién lo ofrece”.


La misión de Martha consiste en promover la igualdad de derechos para las personas. Ella cree que la igualdad comienza con una comprensión de la dignidad humana y los derechos humanos, que en conjunto proporcionan un modelo para la libertad. Quizá causas imposibles…pero que con su labor y diario trabajo intenta volverlas posibles.


¡Ella, la de las causas imposibles-posibles. Ella, Marta Hinestroza, ella es la Mujer!


Imágenes Cortesía: Ingrid Guyon