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Perfiles

Juanita Euka Una artista con acento argentino, alma africana y un “tumbao” a lo Celia Cruz

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Arelys Goncalves

Juanita Euka es un enigma musical, una talentosa congolesa que, por esas cosas de la vida, le tocó nacer en Madrid y llegar hasta Suramérica para vivir sus primeros años en Buenos Aires, con acento incluido. Cuando habla de su identidad, reconoce que no es un tema fácil de explicar pero esa peculiaridad la hace más particular y auténtica. Sus raíces son tan fuertes como sus rasgos, pero sus gestos, sus expresiones y sus actuaciones en el escenario la ubican definitivamente en Latinoamérica. Su presentación en el Barbican el pasado 16 de julio fue una pequeña muestra de lo que puede hacer cuando une su talento y su energía. En esa ocasión le tocó interpretar a una de las grandes estrellas cubanas, Celia Cruz, un riesgo que asumió con toda su gracia y le trajo como retribución una gran ovación del público.


No son pocos los proyectos en los que se desenvuelve pero tal como lo destaca, “el cielo es el límite” así que trabaja con mucha dedicación para lanzar una producción musical que tendrá el sello de Juanita Euka por todos lados. Se define como una enamorada de la música y, en especial, de la afro latina, lo que tal vez sea un asunto de genes. Su tío, el guitarrista congolés Franco Luambo se encargó de llevar la rumba cubana a su país y fue el inventor de la “rumba del Congo”, reconocida internacionalmente. Para ella, esa podría ser la conexión que la identifica. Desde la década de los 90 está en Londres y luego de superar los cambios que implica adaptarse a un nuevo país y a una cultura diferente en plena adolescencia, ahora se perfila como una artista con un estilo único y un talento en expansión.



¿Cómo descubriste que lo tuyo era la música?

Lo descubrí con más fuerza a los 13 años cuando fui a una excursión con unos amigos en la escuela y cada uno tenía que mostrar su talento. Esa fue la primera vez que me subí a un escenario y canté delante de mis compañeros. Sentí: “esto es lo que quiero hacer”. Desde pequeña cantaba en la casa, grababa la música de la radio y me hacía unos pequeños casetes para cantar y bailar.


Llegaste a Londres muy joven, ¿qué recuerdas de esos primeros momentos?

Era muy jovencita, con solo 14 años. Vine con mi madre y mis tres hermanos. Para mí fue un golpe, un cambio muy grande, yo tenía mis amigos en Argentina y aquí no conocía a nadie. Fue también una experiencia porque a esa edad también decidí hacer música. Lo que tenía en la mente era cantar.


¿Cuáles fueron tus primeros pasos?

Fui a Pineapple Studios, allí hacía baile y canto y descubrí además el musical theatre. Me enamoré de Chicago, es uno de los musicales que más admiro. En Pineapple fueron realmente mis inicios, comencé a estudiar ballet, después danza contemporánea, hice un poco de tap dance y de jazz que se convirtió en mi preferido.


¿Has incursionado en el tango?

Canté tango en las milongas acá en Londres por varios años y me fascinó porque estás cantando y la gente bailando y se lo toman muy en serio, es otro mundo pero siempre me ha impactado. Es algo que he querido volver a hacer.



De origen congolés, nacida en Madrid y criada en el barrio de Belgrano, en Buenos Aires, ¿cómo defines tu identidad?

Es algo muy extraño. No sé cómo identificarme, no sé lo que soy –dice entre risas-. No es típico que alguien de origen africano se crie en Latinoamérica y mi identidad sigue cambiando un poco por la influencia de Londres. Hay gente que me dice que soy inglesa y que no tengo nada de África. Pero yo, al mismo tiempo, no me siento inglesa. Físicamente soy africana pero luego uno comienza a hablar y bailar y viene la confusión.


¿Cómo surgió la idea de solista?

Mientras estaba con Eliane Correa en Eli & La Evolución, al mismo tiempo, trabajaba con el guitarrista de la banda Wara, Greg Sanders, y fue así como comenzó mi etapa de solista interpretando mis canciones. Yo tenía una colección de temas y los cantaba en los conciertos con él. Desde chiquitica he escrito canciones y poemas que se transformaron en canciones y con Greg fue mi oportunidad de presentarlos en salas. Ahora estoy en proceso de lanzar el disco dentro de pocos meses. Con él y la percusionista venezolana Lya Drummer, hemos tocado con mi proyecto "Juanita Euka". Otro músico que también me está cambiando la vida es Jon Desbruslais. Juntos estamos montando un proyecto grande.


Todavía te falta camino, pero ¿cómo te sientes con lo que llevas recorrido?

El camino ha sido increíble, hasta me hace llorar pensar en ello. No me lo esperaba que iba a ser así. Pero sé que tengo mucho más que hacer. Lo más bonito es que cuando estoy cantando la gente se pone feliz, me dicen que les doy felicidad y eso para mí es muy especial.


¿Qué significó estar en el Barbican, junto a Roberto Pla, e interpretando “Quimbara”, de Celia Cruz?

Todo surgió como una idea de mi amiga Elena del Pino, quien me conectó con Rubén Cordero y así surgió la posibilidad. Cuando Rubén me pidió que cantara Quimbara me puse a llorar. Yo dije: "¡esta canción es mía!". Celia la cantó en el Zaire cuando yo no había nacido (en 1974 con The Fania All Stars) y para mí fue como un sueño hecho realidad. Cantar una canción tan grande y demostrar lo que puedo hacer fue muy fuerte para mí. Me conocía el tema tan bien que me transformé. Al final, vi que todo el mundo se paró, no me lo podía creer. La gente me decía: “¿quién eres tú?, eres otra Celia”. Fue una locura.



¿Cuáles son los principales proyectos a los que te dedicas?

Estoy con el London Afrobeat Collective, con quienes canto y con los que estaré en Sevilla y Madrid a finales de este mes. Al mismo tiempo, estoy escribiendo canciones con Jon Desbruslais y Greg Sanders para sacar un disco el año que viene. Será un estilo diferente, mucha influencia latina pero con pop. Animanz es otro grupo en el que estoy desde hace dos años y tenemos un disco que está por lanzarse. También estoy con Eli & La Evolución, el London Lucumi Choir y mi proyecto personal, Juanita Euka.


¿En qué te inspiras para escribir tus canciones?

En lo que siento, lo que me llega. Hay temas sociales y siempre sobre el amor. Tengo canciones como “Mboka Moko” (un país) que habla de cómo me sentía fuera del Congo. En esta canción canto en inglés, un poquito en español y en lingala que es la lengua del Congo. Allí hablo de un país al que nunca he olvidado.


¿Cuál es tu estilo?

La música en español y el soul siempre son mi base, la música latina y, obviamente, la música de mi país porque de allí vienen los ritmos. Ahora estoy entrando en otro mundo cantando en inglés. He recibido también mucha influencia de otros músicos como Oreste Noda que tiene Sambroso Sambroso, una comunidad de músicos muy valiosos. Ellos son parte de mi influencia artística y musical, igual que Gerardo de Armas con su Rumbaché.



¿Qué tan difícil ha sido realizar tus proyectos?

Creo que todo está dentro de ti, no importa lo que hagas, cuando hay una oportunidad, no la dejo ir. Como dice mi canción "la lucha sigue", mi actitud es seguir aprendiendo y siempre con una sonrisa. Tengo la pasión y el talento y sé que si el mundo me ve cantar puede cambiar mi vida para siempre.


¿Qué les dirías a otros músicos latinos que quieren salir adelante en Londres?

Londres es un espacio buenísimo para empezar, especialmente si eres latino, aunque sé que es difícil, pero aquí el cielo es el límite. Creo que la comunidad latina es la más increíble en la que he estado, todos nos ayudamos. La conexión con la música te puede salvar la vida y creo que la música latina salvó la mía.


¿Con qué sueñas?

Llevar mi música a Argentina y al Congo, eso sería el sueño más hermoso de mi vida, es como tener un bebé. De solo pensarlo, me emociono.