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Londres: un semillero de poesía hispanoamericana

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¿Hay una poesía latinoamericana que se crea y se expande en Londres? Sin duda que sí, aunque a veces – como suele ocurrir con la mayor parte del campo cultural hispanoamericano radicado en la capital británica – estos autores y grupos no tienen entre sí el suficiente conocimiento y contacto para intercambiar sus experiencias y potenciar su crecimiento.


Hace algunas semanas destacábamos en esta sección la presencia de un grupo consolidado, compuesto por autores de España y varios países latinoamericanos, muchos de ellos incluso catedráticos universitarios, llamado SLAP. Nos hemos lanzado ahora a intentar retratar algunos de los numerosos grupos poéticos y literarios que tienen actividad en Londres. Muchos de ellos tienen su página en facebook, o tienen presencia en otras redes sociales, y cada tanto – además de sus reuniones grupales – organizan eventos tales como lecturas y conferencias.


Mujeres Hispanoamericanas de la Memoria

Uno de estos grupos es el Taller Literario de Mujeres Hispanoamericanas de la Memoria, creado en el año 2010, y actualmente compuesto por ocho mujeres de diferentes nacionalidades que comparten no sólo la pasión por la escritura, sino también una actitud de compromiso con la realidad social y política de los que luchan contra la injusticia en el mundo. 



Su actividad abarca todas las formas de la literatura, pero también amparan actividades como el dibujo y la pintura, la música y la danza; creando a través de soportes multimedia, y desarrollando su actividad con una fuerte impronta bilingüe.

 

Su trabajo parte de su experiencia personal de exilio y migración como mujeres, lo que reúne en su intencionalidad la celebración de los derechos humanos y la problemática específica de la mujer en la sociedad actual. Algunos de ellos comparten su actividad en el taller con la participación en otros grupos como SLAP.


Es el caso, por ejemplo, de la española Isabel Ros López, que además de poeta es cantautora y activa trabajadora por la comunidad migrante. O como Sofìa Buchuk, quien actualmente ha regresado a Perú, su país de origen, y es una artista multidisciplinar, musicóloga e investigadora de las manifestaciones tradicionales de la cultura andina.


Consuelo Rivera Fuentes, docente y escritora chilena, doctora en Estudios de la Mujer por la Universidad de Lancaster, es una de las fundadoras del grupo. Ha publicado varios libros, el último de ellos Arena en la garganta (Chile, 2011) e integró varias antologías. Vive en un pueblito entre Manchester y Birmingham, aunque viene a Londres con mucha frecuencia. Está radicada desde 1992 en Londres, aunque había viajado ya varias veces como docente, y admite que “al final no pude irme


, porque me enamoré aquí y me quedé definitivamente”. En Chile había vivido y estudiado en Concepción, y trabajó en el Instituto Chileno-Británico; y ya en Reino Unido obtuvo un Master y un Doctorado en temas relacionados con la Mujer. Entretanto, trabajó en las más diversas ocupaciones, hasta conseguir un espacio económico propio como profesora de español en Lancaster; y ahora lo hace como Assocciated Lecture en la Open University.


“Somos un grupo de escritoras que se han unido para crear, mejorar y hacer pública nuestra poesía, narrativa y esfuerzos musicales – dice Consuelo - Nuestra creatividad se deriva de una memoria histórica, literaria y de género de lo que éramos, lo que somos y que seremos. Somos parte de ese gran número de hombres y mujeres llamada ‘gente de la diáspora’. Tratamos de expresar a través de la literatura, la poesía y el canto, así como las artes visuales, la forma y la artesanía nuestras memorias de exilio, la migración y todos los que somos, para celebrar la diversidad latinoamericana y española” . Como grupo, han publicado dos libros, editados en Chile, bajo el nombre de Maravilladoras, Navegantes del Támesis. El primero reúne poesías y narraciones el segundo, en ambos casos en versiones bilingües.



A Letra Viva

Carmen es cordobesa de España, y llegó a Londres en el año 2012. Karla es mexicana y llegó a esta ciudad también en 2012, aunque hizo sus estudios (diez años) en la Argentina. Luis es gallego, periodista que se gana la vida como profesor de español ( y también al mundo de la cocina, otra de sus pasiones). Alejandra también es española, de Sevilla. Sabera es de familia bangladesa, aunque nació en Inglaterra y –curiosamente- habla inglés y español pero apenas el idioma original de sus padres. Todos se conocieron en el Club de Conversación del Instituto Cervantes, pero lo que los une es su pasión por la escritura. Unos escriben poesía, otros teatro, guiones, literatura infantil, cuentos. Pero la letra escrita los ha unido desde hace más de dos años (a ellos y alguno que otro ausente en la entrevista) en una iniciativa común que se llama “A Letra Viva”.


“Descubrimos que habíamos llegado a un lugar muy diferente al nuestro, y compartíamos no sólo el gusto por escribir, sino la necesidad de relacionarnos con gente con nuestra mismas inquietudes para apoyarnos unos a otros en esa vocación, que va más allá de lo que cada uno hacemos para vivir”, cuenta Alejandra. Sus edades y profesiones son dispares, aunque varios de ellos son docentes de español; pero aunque no son profesionales de las letras todos tienen claro que su principal objetivo es escribir. “Esa misma noche que nos conocimos, tomando unas cervezas, surgió la idea de reunirnos para leer y compartir nuestros trabajos”, agrega Karla.


Siguió la propuesta de ayudarse colectivamente, no sólo a mejorar sus propios escritos, corrigiéndose y aportándose comentarios mutuamente, sino también a darse a conocer, a salir hacia afuera, porque “se escribe en soledad pero todos los que escribimos tenemos la necesidad de que alguien nos lea. Aunque en los últimos meses su actividad se ha reducido considerablemente, solían reunirse los domingos cada quince días. Actualmente trabajan en la elaboración de una antología que reúna los mejores textos de cada uno para darlos a conocer públicamente. “Estamos en el momento de recopilar y corregir –dice Luis-, luego veremos la manera más adecuada de publicar, seguramente lo haremos en edición digital, pero queremos también tener una edición en papel. Además, hemos hecho encuentros con escritores y otras actividades grupales; aunque nunca hemos todavía organizado o participado como grupo en lecturas públicas”.


Todos aspiran a que sus textos, que escriben en todos los casos en la lengua materna (que para todos ellos es el castellano), sean también una forma de acercarse a la cultura del país en el que residen. Aunque son conscientes de la dificultad que tiene enfrentarse a la creación literaria en un lenguaje que no es el propio, eso no frena su convicción de que es posible. Incluso alguno ya ha hecho sus primeros intentos de hacer poesía en inglés, aunque admiten que para ello hay que dominar muy bien el idioma. Londres, aseguran, es una ciudad generosa con los artistas: hay apoyo a la cultura, hay facilidades para reunirse, para hacerse conocer. Y además la gran diversidad cultural de la ciudad abre muchas puertas. 


Por ejemplo, para que ellos mismos, originarios de países diferentes, se hayan conocido y emprendido juntos esta aventura literaria.



De lujurias y musas

Se reúnen todos los sábados en Brixton, en la sede de una charity dedicada a apoyar a la inmigración latinoamericana, a la que a su vez apoyan mediante actividades solidarias. Algunos de los integrantes del grupo “De lujurias y musas” se conocen de otros encuentros poéticos anteriores, que naufragaron con el tiempo. Otros se han ido incorporando recientemente. Todos comparten, además de la literatura, su experiencia de migrantes de diferentes países latinoamericanos: hay colombianos, chilenos, bolivianos, alguna peruana. Su experiencia en la literatura – o al menos su opuesta en público – es más reciente que la de otros grupos, pero saben que se trata de un proceso de aprendizaje donde lo más importante es el estímulo y la perseverancia por no dejar de practicar una necesidad de expresión que – tantas veces – queda postergada en la vida por las urgencias cotidianas, especialmente cuando como en este caso, se trata de personas que han emigrado a un país con una cultura y un idioma diferentes.



Patricia Cardona, colombiana que administra una pequeña empresa familiar, es el alma del grupo y entusiasta partícipe no sólo de sus actividades, sino también organizadora de foros de cine, eventos culturales y todo aquello que reúna cultura con la expresión libre. “Nuestro objetivo es compartir y aprender – explica respecto a la metodología de funcionamiento del grupo -. En cada sesión, uno de los integrantes tiene que proponer algún tipo de ejercicio de estimulación para que todos escribamos a partir de esas propuestas. Es una manera lúdica y creativa de motivarnos para escribir, porque a veces lo que más cuesta al escribir es arrancar. Una vez al mes, además, contratamos a alguien que tiene más experiencia literaria que nosotros para que nos corrija y sugiera probables caminos sobre nuestros textos. Además, tratamos de compartir eventos y lecturas con otros grupos, para intercambiar experiencias y escritos. No aspiramos a más que a entretenernos, expresarnos y tratar de escribir mejor. Y pasarlo bien nosotros”. La diversidad del grupo, donde hay artistas que trabajan como limpiadores y también limpiadores que quieren expresarse artísticamente, hace más que meritoria sin duda su persistencia y su esfuerzo.


Poesía para todos en Stratford

Stratford Poetry Group, en cambio, tiene una singularidad: en su seno se reúnen indistintamente poetas de todo tipo de origen, aunque la mayoría de ellos están también unidos por ser parte de comunidades no originarias de la ciudad. Como su nombre lo delata, el grupo nació y se reúne en el barrio de Stratford, en el noreste londinense. “El grupo de poesía es una respuesta a una necesidad de expresión en una de las áreas más multiculturales y diversas de Londres – asegura su fundadora, la poeta colombiana Sonia Quintero - Ese vacío de espacios seguros y acogedores para nuestras expresiones no solo artísticas sino también humanas, genera el grupo de poesía en esta área. Podemos decir que el grupo de poesía es una respuesta a un llamado de esta sociedad que clama por espacios donde la gente se sienta aceptada y valorada”

Sonia cuenta que cuando llegó al área de Stratford visitó diferentes lugares – centros comunitarios, biblioteca- y se dio cuenta que no había grupos de poesía. La iniciativa fue recibida con agrado por diferentes integrantes de la comunidad y poco a poco el grupo que se reunía una vez a la semana (los domingos en un centro comunitario) ahora se reúne dos veces a la semana, y organiza eventos culturales –poesía, música, open mic, danza- don una periodicidad que ronda los dos meses. “Hemos participados en los llamados Street Party, colaborado con diversas charities, hemos participado activamente de Newham Carnival y poco a poco nos hemos hecho indispensables en cada actividad que se realiza en nuestra área – dice la autora colombiana con satisfacción - El grupo es reconocido y se ha forjado una reputación donde la gente disfruta escuchando poesía, leyendo o participando de juegos creativos. Nuestro lema es ’There is not right or wrong. If you can write with your heart it is enough’, Nuestro objetivo no es ensenar poesía, pues no somos profesores, el objetico del grupo es facilitar un espacio para que la gente se exprese a través de la poesía/escritura”.


Sonia Quintero es la fundadora y organizadora, y actualmente dirige las reuniones de los sábados. Recientemente Daniel Headley ha comenzado a liderar las reuniones de los días miércoles, y de esa forma pueden abarcar mejor las necesidades de más gente de la comunidad. El grupo es multidisciplinario y multicultural, integrado por gente de diversos paises. Ahora están tratando de formar voluntarios y la idea es tener un grupo-núcleo que en el futuro este comprometido con el sostenimiento del grupo a largo plazo. “Es fascinante ver en cada evento el enorme talento de nuestra comunidad, esto me convence cada día de que lo único que necesitamos es un lugar donde sentirnos apoyados para expresarnos y mostrarnos”, insiste Sonia.


Estos grupos que hemos relevado, son apenas la punta de un iceberg mucho más consistente de lo que la mayoría puede imaginar. Y demuestra que la expresión artística, literaria en este caso, no es privilegio de sólo un sector de la comunidad, sino que es posible extenderla a todos aquellos que encuentren en ella nuevas formas para su expresión personal. El Ojo de la Cultura Hispanoamericana nació precisamente con el objetivo de alentar y dar voz a todo este tipo de iniciativas. 


Quienes compartan estas inquietudes, no duden en acceder a este proyecto desde la página www.elojodelacultura.com.