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Johanna Nodier y su colección 505 inspirada en la obra de Botero

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Foto Cortesia Johanna Nordier


Lorena Benéitez.

El encanto del volumen según unos, la gordura en una América flaca para otros. Es el mundo visual de Fernando Botero (Colombia, 1932) quien se iniciara en el arte pintando toros y toreros. Una trayectoria plástica que ha sabido recoger el dolor de su tierra a través de distorsionar las figuras humanas.


En los pueblos antiguos del mundo católico, la delgadez producía espanto por asociarse con la enfermedad y el hambre. El no olvida otro tema, el de la violencia como denuncia social: Colombia (2000-2004) y Abu Ghraib (2005).


Todo un realismo mágico en su imaginario estético que ha culminado con la donación de obras de arte a los museos de Bogotá y Medellín hace dieciséis años.


Son guía a la diseñadora de moda, Johanna Nodier Caro Alvarado (Colombia, 1993) al inspirarle su nueva colección 505.

Pineapples don’t have sleeves (PDHS) es su marca bicolor de neón. Un logotipo de tendencia kitsch. Proviene de la fábula con el mismo nombre. Usado de prueba estandarizada educativa -desde 2007 en Nueva York y otros estados americanos-. Causando mucho ruido y descontento. El popular autor de libros de niños que le modificaron el pasaje “The hare and the pineapple”, es Daniel Pinkwater (Estados Unidos, 1941).


Johanna Nodier colaboraría hace dos años con la diseñadora del corazón fucsia, moda cómoda y lúdica, Agatha Ruiz de la Prada (España, 1960) desde Madrid, al tiempo que iba conformando un estilo propio en el Instituto Marangoni de París u otros centros de especialización europeos. La misma Francia donde Yves Saint Laurent le inspiraba Van Gogh, Henri Matisse, Piet Mondrian, Kazimir Malevich, George Braque o Sege Poliakpff. Guarda conocimiento por los estilismos de Rick Owens, Gosia Baczynska, Sophia Webster o Junko Shimada.


La España de la túnica Delfos (1907) de Mariano Fortuny y Madrazo; el inconfundible corte de sisa en forma cuadrada de Cristóbal Balenciaga; los colores inventados de Jesús del Pozo - actual firma Josep Font-; Y quien llegó a la firma de moda también propia entre fotografía, video, arquitectura junto a otros socios y a través de la pintura en 1999, David Delfín (España, 1970) moviéndose entre las emociones que le inspiran Josep Beuys, Salvador Dalí, René Magritte o Diane Arbus.


Foto Cortesia Johanna Nordier


Siempre existirán vínculos entre la indumentaria y el arte, como decir “estoy lista en cinco minutos”. Un juego hoy, entre la comunicación, la imagen, la experimentación, la estética y la singularidad del diseño de autor. En ese contexto y ese algo intangible que está en la imaginación hasta hacerlo realidad. Es la escena de la joven Johanna Nodier con creatividad, nervios y un sexto sentido se va desenvolviendo desde Medellín, su ciudad natal al diseño de moda.


Desde América Latina destacar los trabajos de la arquitecta iraquí afincada en Londres, Zaha Habid (1950-2016) con la marca de calzado brasileña Melissa; Raquel y Roberto Davidowicz (Brasil, 1995) en la colección de verano 2013-2014, inspirándose con la plástica de Lygia Clark; Jesús Ibarra & Bertholdo Espinoza desarrollando su inventiva con el arquitecto mexicano Luis Barragán.


Otras colecciones anteriores fueron “Angst” -influencia Fauvista y Cubista-, “The pleasures of the enchanted island”, “Human Nests” o “Mr & Mrs Hybrid”.


La presente colección “505” y “Whatever people say I am, that’s what I’ m not” es cuidar el detalle y rellenarlo de su frescura juvenil con vocabulario Pop Art, Arctic Monkeys, Comics y estampados en silueta de los años 60 junto a obra de Fernando Botero, hace de Johanna Nodier querer descubrir sus procesos creativos.