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Jugando con la boca, Hamadtou es la inspiración en el tenis de mesa

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Después de perder los dos brazos en un accidente de tren cuando era tan solo un niño, el egipcio desarrolló una técnica impresionante que despertó admiración por su lección de amor al deporte


La fama del increíble jugador de tenis de mesa de Egipto, Ibrahim Hamadtou, tomó popularidad después de que el Canal 4 de la televisión de Inglaterra lanzó un comercial sobre los Juegos Paralímpicos Rio 2016 con el título: “Sí, Yo Puedo” y que tuvo casi seis millones de visualizaciones en Youtube. Las fantásticas imágenes derrumban los mitos de que las personas con deficiencia están limitadas para poder cumplir sus sueños.


Uno de esos ejemplos es Hamadtou, nacido en la ciudad egipcia de Dumyat el 1 de julio de 1973, quien cuando tenía apenas 10 años sufrió un terrible accidente de tren donde perdió sus dos brazos.


Tres años más tarde comenzó a darle vida a un sueño que, para la mayoría, parecía imposible: convertirse en un jugador de tenis de mesa. El primer paso fue tratar de jugar con una raqueta apoyada en una axila. Después de varios intentos fallidos ante un obstáculo que parecía ser la única posibilidad de conseguir su objetivo, Ibrahim Hamadtou desarrolló una técnica que impresiona e inspira hasta a sus propios atletas paralímpicos: aprendió a jugar con la boca con tanta eficiencia que consiguió llegar a los Juegos Paralímpicos de Brasil. El egipcio sacando con el pie durante un partido en los Juegos paralímpicos (Rio2016/Gabriel Nascimento) “Al comienzo traté de utilizar la raqueta debajo del brazo y también otras cosas que no dieron resultados”, recordó recientemente el egipcio en una entrevista con la Federación Internacional de Tenis de Mesa. “Finalmente, traté de utilizar la boca”, resumió el atleta, que para realizar el servicio debió buscar otra técnica: tomar la pelota con los dedos de los pies y lanzarla para arriba.


Su colega nigeriano, Ahmed Kaleosho, de 30 años, recordó lo que sintió hace tres años cuando vio a Ibrahim Hamadtou jugando por primera vez. “Es realmente increíble. La primera vez que lo vi fue en el 2013, en un torneo en Egipto. Por 30 minutos no pude ni siquiera pestañar. Verlo jugar nos hace amar aún más al deporte”, dijo.


El sentimiento de Kaleosho es parecido al del británico Jack Hunter Spivey, quien también está en Rio 2016. “Es impresionante ver que su amor por el juego no tiene límites. Verlo jugar con la boca es sorprendente. Nos vemos muy deficientes en el deporte pero verlo jugar con la boca es una inspiración para todos nosotros y demuestra que no hay imposibles para los sueños en el camino de las personas con deficiencias”, agregó Jack Hunter. La también tenista de mesa la brasileña Bruna Alexandre, de 21 años, que debutó en los Juegos Paralímpicos Rio 2016, se convirtió en otra admiradora de Ibrahim Hamadtou.


“Ya lo ví jugar en dos campeonatos en Europa hace unos cinco meses y quedé pasmada. No lo podía creer. Hasta lo filmé jugando para mostrarle a mi familia. Yo comprobé algo muy interesante para mí y más para el tenis de mesa, él demuestra que todo es posible en esta vida”, elogió Bruna, quien dijo que quería llamarlo “para jugar y ver como es que ve la bola, que debe verla de una manera un poco diferente”.


La clase 6 del tenis de mesa está reservada para aquellos atletas con deficiencias severas en los brazos y las piernas por lesiones incompletas de médula, condiciones neurológicas que afectan ambos o solo uno delos lados del cuerpo, amputaciones o condiciones congénitas similares.


“Nunca desistas de la vida”, dijo siempre el egipcio, una frase que podría interpretarse como un “cliché” pero basta con verlo jugar para tener la certeza de que en este caso, no lo es.


*Fuente Río 2016