13 °C
Reino Unido

Brexit, un Divorcio Aparente

|

Imagen tomada de businessoffashion.com


Jaime Reina Zambrano

Administrador Académico - University of the West of Scotland (UWS)



El comienzo del fin de una relación que se inició en 1973 entre el Reino Unido y Europa continental se dio con el reconocimiento de la voz del pueblo Británico a través del resultado de un agitado y mano a mano referendo, que en la mañana del 24 de Junio de 2016 arrojó un resultado, que para muchos de los 33 millones de votantes fue inexplicable, quizás inaceptable, podría definir mejor el sentimiento de la población, donde el 52% del electorado logró su objetivo de tener la mayoría necesaria - (aunque por escaso margen) - de remover al Reino Unido - aunque no oficialmente - de un proyecto de Unión Europea conformado por 28 países. Este proyecto que soñó con una Europa unida sin fronteras, donde sus integrantes, basados en acuerdos mutuos de colaboración, permitían a sus ciudadanos tener una "libertad integral" en términos de libertad de movimiento de bienes, de servicios, de capital y de su gente.



Ahora bien, es importante entender que el tipo de referendo por el que se votó fue de carácter "consultivo"; el gobierno le consultó al pueblo su posición acerca del tema de permanecer o dejar de ser parte de la Comunidad Europea. Lo interesante es que independientemente del resultado, no es obligatorio obedecer o hacer efectivo el resultado. Esto en otras palabras significa que es el Parlamento Británico y no los votantes los que deberían tomar la decisión final de terminar o continuar con la afiliación europea. Finalmente, todo el alboroto generado alrededor del referendo, ejerció la suficiente presión política para que el gobierno que lideró el ejercicio democrático se cayera, quedando David Cameron fuera del escenario político, dando de paso vía libre a la formación de un nuevo gobierno en manos de la señora Theresa May, gobierno conformado tan solo 4 semanas después del resultado del referendo, y que desde un comienzo fue claro en comunicar, en las propias palabras de la nueva Primer Ministro, "Brexit significa Brexit". Pero para que Brexit sea legal, se tiene que invocar el Artículo 50 del tratado de Lisboa, que es la forma jurídica de iniciar el proceso de separación. Por obvias razones de planeación para futuras negociaciones, la Primera Ministra ha sido clara en que no se invocará el artículo 50 en el 2016, pero se espera que lo haga durante el primer trimestre del 2017.



Lo que es claro hasta ahora es que una vez se haga efectivo el artículo 50, se inicia un proceso de dos años para que el Reino Unido sea retirado oficialmente de los tratados comunes del bloque Europeo. Dos años en los cuales todos los 28 miembros de la comunidad permanecen con los mismos derechos y deberes en términos de legislación, aportes económicos y los cuatro pilares de libre movilidad antes mencionados.



Lo otro que es claro en mi opinión, es que el sentido común prevalecerá. Independientemente del tipo de negociaciones y acuerdos que se alcancen con la Europa continental, con restricciones de movilidad o sin ellas, es obvio que los intereses mutuos de seguridad, de cooperación en términos de políticas de educación ,ambientales y de comercio bilateral se mantendrán de una forma uh otra. Para citar un ejemplo, basado en información de la Oficina Nacional de Estadísticas - ONS-, no tiene sentido para el Reino Unido afectar drásticamente el comercio con Alemania, país que es su segundo socio comercial, que importa más del 10% de las exportaciones totales del Reino Unido, o viceversa, para Alemania el Reino Unido representa su tercer socio comercial a nivel mundial en términos de exportaciones. De igual forma, existen fuertes vínculos bilaterales en términos de comercio con el resto de los miembros de la comunidad, eso sin mencionar los arraigados vínculos históricos que existen entre estos países.



Que las negociaciones serán difíciles y sobre todo prolongadas, no cabe la menor duda, pero al mismo tiempo, que nuevas oportunidades y retos emergerán, no se debe dudar ni por un momento. Del optimismo, de trabajar de manera inteligente, de la habilidad de los negociadores del gobierno para mantener la imagen positiva de lo que el Reino Unido ha creado, ha desarrollado en términos de infraestructura, de conexiones, de estabilidad, de un lugar con reconocidas ventajas para el desarrollo de nuevos negocios, de nuevas tecnologías, depende el futuro del país.



Yo realmente creo que Brexit se debe ver como una oportunidad para limpiar la casa al interior, para reorganizar las prioridades del país, de su sociedad, y para buscar conexiones, nuevos socios, nuevos vínculos adicionales a los de la Europa continental.



Claro, se debe entender esta nueva etapa del Reino Unido como un proceso de cambio, y como todo cambio al comienzo produce incertidumbre, pues no se sabe con certeza que va a pasar. Esta incertidumbre ya se refleja hoy en día en el sentimiento de las empresas hacia su futuro, hacia su producción, también se manifiesta en el valor de las acciones, en la caída de la Libra Esterlina y otros efectos económicos que ya se empiezan a ver, a sentir.



Hay que entrar en pánico? no, absolutamente no. Por el contrario, hay es que entender las razones por las cuales esta pasado esta desaceleración económica. Entendiendo que el reestructurar, renegociar más de 40 años de legislación y de acuerdos en todo tipo de ámbitos, por ejemplo ámbitos políticos, económicos y sociales, va a generar instabilidad e incertidumbre en los mercados, en la sociedad como tal, en la forma como se ha venido manejando el proyecto europeo en términos de libertades. Si se entiende el por qué, se entiende lo que está pasando, si se entiende lo que está pasando se puede planear y organizar nuevas alianzas, nuevos acuerdos con Europa y con otros países a nivel global.



Por otro lado, hay que tener en cuenta que la historia Británica provee un atractivo portafolio de oportunidades conformado por 53 países, este pasado histórico llamado "las naciones del Commonwealth", vuelve al presente para convertirse en el futuro. Algunos países de esta asociación como Australia, Canadá, India, Nueva Zelanda y Sur África, seguramente serán clave de la expansión comercial del Reino Unido. A esto hay que añadir que el Reino Unido ya está adelantando conversaciones de tipo comercial con las dos mayores potencias comerciales del mundo, Estados Unidos y China.



Todo lo anterior indica que aunque habrá un periodo de adaptación y aprendizaje con su respectivo costo para los británicos, también es cierto que se visualiza un gran potencial de nuevas oportunidades. Las expectativas y proyectos para crear un mejor país están ahí, pero llevarlos a cabo del papel a la realidad dependerá del optimismo y de la manera inteligente en que el gobierno sepa negociar y mucho más importante, de la forma en que sepa engranar adecuadamente todos los componentes de un plan donde las partes que lo conforman son las directrices y nuevas políticas nacionales, nuevos acuerdos comerciales con Europa continental y con nuevos países a nivel global.



Probablemente suena contradictorio, pero pienso que la separación del Reino Unido de la Comunidad Europea no le aislará, por el contrario pienso que le permitirá tener mayor libertad de negociación que a la vez le permitirá convertirse en un país miembro de un club mucho más globalizado con 195 miembros. El mundo es el límite.