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Tras destitución de Dilma Rousseff: ¿Qué le espera ahora a la expresidenta de Brasil?

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Arelys Goncalves

Luego de tres meses de incertidumbre, el pasado 31 de agosto la Cámara Alta brasilera puso fin al proceso de impeachment que mantenía en vilo el futuro de la presidenta del país. Con una votación a favor de 61 senadores y 20 votos en contra, Dilma Rousseff fue retirada de su cargo de manera definitiva, decisión que le quita los beneficios asociados a la investidura presidencial y abre la puerta a la posibilidad del enjuiciamiento de la exmandataria en los tribunales ordinarios.


Dilma Rousseff llegó al poder en el 2011 y había sido reelecta en 2014 por un período de cuatro años, sin poder llegar a la mitad de su segundo mandato, debido al proceso de investigación llevado en su contra por presunta manipulación presupuestaria. En su lugar, continuará el actual presidente, Michel Temer, quien desde mayo ha tomado posesión del cargo y seguirá haciéndolo hasta las próximas elecciones, previstas para el 2018. El mandato de Temer no ha contado con el apoyo popular y carga sobre sus hombros una baja aceptación entre los brasileros. Adicionalmente, el nuevo jefe de 

Estado tampoco escapa a los escándalos de corrupción que se han destapado en el país.


Entretanto, pese al duro golpe que ha sufrido la líder política y primera mujer en llegar a la presidencia, todavía le quedan opciones para dar la batalla. Una de las cartas que le quedan a Rousseff ya ha sido anunciada, ella apelará el fallo del Senado ante el Tribunal Supremo de Brasil. Durante el juicio, Rousseff negó rotundamente los delitos que se le atribuyen y calificó el impeachment como un golpe contra la democracia. Por su parte, su defensa declaró además que las acusaciones no tienen suficiente peso para apartar a un mandatario de su cargo.


Rodeada por sus seguidores y visiblemente afectada por la decisión, la expresidenta envió un saludo a quienes la apoyan y la acompañan en sus "sueños de justicia". Ante su destitución recalcó: "En este momento no voy a decirles adiós. Estoy segura de que puedo decir 'hasta pronto'".


Aunque el Senado también intentó sancionarla con su anulación en los cargos públicos por ocho años, no se logró la aprobación de la propuesta lo que le permitirá a Rousseff mantener el derecho a ejercer funciones públicas.


¿Qué viene tras su destitución?

Con la destitución, vienen duros cambios en la vida de la líder política. Una de las primeras acciones que deberá realizar Dilma Rousseff es dejar el Palacio de la Alvorada, residencia presidencial en Brasilia desde donde envió su mensaje final luego de la decisión del Senado. Se espera que regrese a su residencia privada en Porto Alegre.


Entre los beneficios que pierde la expresidenta está el uso de los privilegios de los primeros mandatarios como el salario, plan de salud y de alimentos. Sin embargo, su tratamiento será como el de cualquier expresidente y podrá acceder a los beneficios establecidos por la ley y pagados por el Estado como servicios de guardaespaldas, dos vehículos oficiales y dos asistentes personales.


Entretanto, la apelación es la última opción que maneja la expresidenta para limpiar su nombre y, tal como lo declaró su abogado y ex fiscal general, José Eduardo Cardozo, la decisión será llevada al Tribunal Supremo.


A juicio de Cardozo, la votación del Senado fue un "golpe parlamentario" y ha marcado un día triste para la democracia. Pese al optimismo entre los seguidores de Rousseff sobre esta acción legal, analistas indican que difícilmente la Corte contradiga la decisión por respeto a lo establecido en la Constitución, en donde se estipula que el Senado es quien tiene la responsabilidad de emitir los fallos de juicios políticos.


En todo caso, todavía faltan otras acciones por desarrollarse y en vista de que Rousseff fue acusada de cometer el delito de "responsabilidad fiscal" por supuestos retrasos de transferencias a bancos públicos para mejorar las cuentas estatales, se sigue desarrollando una investigación por presunta obstrucción a la justicia. De ser encontrada culpable de los delitos que se le imputan, podría ser condenada.