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"La guerra se acabó, ahora viene la construcción de la paz"

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Arelys Goncalves

El pasado 29 de agosto Colombia amaneció en paz, una palabra que por más de 50 años había estado en las súplicas de los ciudadanos y que ahora parece convertirse en un hecho tangible. Los cuatro años de negociaciones desde La Habana finalmente dieron sus frutos y en un hecho histórico a nivel mundial, los delegados del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia aprobaron el acuerdo final, integral y definitivo que formalmente pone fin a la guerra y marca el inicio de la construcción de la paz en el país.


Bajo el título "Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera", este documento de 297 páginas suscrito el pasado 24 de agosto, contiene seis puntos claves surgidos de las conversaciones y describe en detalle todos los aspectos necesarios para poner en marcha la agenda de compromisos que tanto las FARC como el Gobierno deberán respetar y poner en práctica, entre ellas, el desarme del grupo rebelde y la realización del plebiscito para conocer la opinión de la población sobre los acuerdos logrados.


Tras esta nueva etapa que apenas comienza en el país latinoamericano y a las puertas de la convocatoria electoral, el embajador de Colombia en el Reino Unido, Néstor Osorio Londoño, conversó con Express News para explicar los resultados de los acuerdos y la necesidad de que los ciudadanos que viven dentro y fuera del país participen y sean promotores del proceso de paz que protagoniza Colombia. Se mostró satisfecho y orgulloso por los logros que se han alcanzado hasta ahora y optimista por el futuro floreciente que le espera a su país.


Destacó, como parte fundamental, la cooperación responsable tanto del Gobierno como de las FARC para concretar un documento definitivo que ha sido el acuerdo final. Tal como describió, se trató de un largo proceso de cuatro años de permanentes negociaciones, con altibajos y complicaciones, que por fortuna dieron pie a una confianza mutua: "la forma como evolucionó este proceso nos indica que las FARC están comprometidas y van a cumplir, no solamente con el cese al fuego sino con la entrega de las armas, el reingreso a la vida civil y su participación en política en Colombia", puntualizó.



Recordó que mandatarios anteriores realizaron intentos de paz con este movimiento rebelde pero no llegaron a tener éxito "y, precisamente, el presidente Santos, teniendo en cuenta toda esta trayectoria, las lecciones aprendidas, los problemas surgidos, organizó una agenda con un equipo negociador escogido muy cuidadosamente, y fue conformando lo que hoy se llama el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera", expresó.


Las víctimas, el centro de los acuerdos

El embajador Osorio Londoño explicó que los seis puntos que conforman el acuerdo final tuvieron como hilo conductor y como centro las víctimas del conflicto. "La reparación de las víctimas y restitución de tierras en general, el compromiso de la no repetición, todo esto formó parte de una concepción de lo que un acuerdo de paz debe ser", dijo. Destacó que la 

posición de quienes participaron en las conversaciones era con miras a lograr un balance entre reparación de las víctimas "y lograr una reconciliación con un movimiento que ha sido rebelde por razones políticas, que ha cometido crímenes y que manifiesta su voluntad de reintegrarse a la lucha política, sin las armas y bajo las reglas de la democracia", agregó.


El objetivo principal de estas negociaciones ha sido erradicar la violencia que causó en más de cinco décadas unas 260 mil muertes, decenas de miles de desaparecidos, casi siete millones de desplazados, además de numerosos secuestros, violaciones, entre otros delitos. Sobre esta materia, el diplomático detalló: "este es el único proceso en el que las víctimas del conflicto han sido cotejadas y enfrentadas. Viajaron más de cinco comisiones de 60 personas a La Habana a entrevistarse con los guerrilleros". A juicio del embajador Osorio Londoño, los discursos finales al cierre de las negociaciones son una muestra de la disposición de la organización en apegarse a las reglas del juego y dejar las armas, "por eso, en más de cincuenta años, uno puede decir que ya la guerra se acabó, ahora viene la construcción de la paz", destacó.


Entre otros de los avances presentados en el documento, comentó que parte de la reparación de las víctimas está relacionado con la reforma rural integral acordada. Explicó que esta parte ha sido considerada como uno de los grandes logros del Gobierno, en vista de que ese era uno de los problemas que seguía siendo motivo de discordia. "Si se quiere, esto es lo que está al principio del conflicto, la desigualdad, las diferencias en la tenencia de la tierra y ese es uno de los capítulos más importantes", dijo. El documento final describe procedimientos tales como la restitución y asignación de tierras, el otorgamiento de fuentes crediticias y la asistencia técnica "para encontrar la forma de que no solamente los guerrilleros sino las personas que han sido desplazadas de sus tierras por razones del conflicto puedan volver a tener una vida pacífica en el campo", destacó.


No habrá impunidad

Otro de los puntos álgidos en las negociaciones ha sido la justicia. Para el embajador colombiano, uno de los pasos fundamentales fue lograr que las FARC aceptaran la creación de un tribunal que se va a encargar de los juicios de toda la historia criminal aportada por las Fiscalías y Cortes y, además, han aceptado responder por los crímenes que han cometido.


"Habrá penas de por lo menos 5 a 8 años de restricción de libertad para los que confiesen sus crímenes, no necesariamente entre los barrotes de las cárceles que conocemos, sino en un confinamiento en ciertas áreas donde estará limitada su capacidad de circulación, pero donde podrán desarrollar actividades de reparación a las víctimas", dijo y agregó: "esto es, ni más ni menos, que el reconocimiento de las FARC y su sometimiento a la Constitución y a las leyes de Colombia". Destacó que el Gobierno colombiano calificará la guerra como un "conflicto". "Esa palabra tiene una importancia muy grande desde el punto de vista institucional porque al aceptar la calificación de conflicto, se aplican las convenciones de Ginebra y el derecho humanitario", estableció.


Calificó como una falacia decir que dentro de los acuerdos habrá impunidad y asegura que eso está reflejado en "todo el andamiaje del sistema de Justicia Transicional" y especificó que hay unos delitos de lesa humanidad que no se permiten amnistiar y que están sujetos a investigación, judicialización y sanción. "Hay, además, una Corte Penal Internacional y esta es la primera negociación de paz que tiene lugar desde que ella fue creada por el Estatuto de Roma", comentó. A pesar de que podrán imponerse penas de hasta 20 años de cárcel, reconoció que muchos habrían querido ver castigos más severos, sin embargo, explicó que en un proceso de paz como el que se vive en el país, una parte fundamental también involucra la reconciliación y exige una dosis de perdón "y no solo el perdón legal sino también el emocional" explicó y añadió: "llega un límite en que hay que ver cuál es la justicia que permite la paz".


180 días para el desarme

El proceso de dejación de armas es un asunto prioritario para la construcción de la paz y contará con la participación de la las Naciones Unidas para realizar la operación de verificación y monitoreo de la entrega del armamento. Tal como ha sido estipulado dentro del cronograma de acciones, se están dando los primeros pasos para el desarme, "en estos 180 días las FARC comienzan a trasladarse a los sitios donde van a estar, a programar la entrega de las armas y los grupos de verificación y monitoreo van a estar allí", aseguró.


Explicó que el proceso durará cerca de seis meses debido a los pasos que deben cumplirse. "Es imposible que en un espacio muy corto de tiempo se pueda producir la entrega y hacer el inventario, recolección y destrucción de las armas, esta es una razón eminentemente práctica", aclaró Osorio Londoño.



Participación en la política

Otra de las concesiones hechas por el Gobierno de Santos dentro de los acuerdos es la participación política. Tal como lo refleja el acuerdo final, se les permitirán tres puestos en el Senado y tres en la Cámara hasta el 2018 pero sin capacidad de voto y solo podrán participar en los debates de implementación del acuerdo. En vista de algunos cuestionamientos hechos sobre esta parte de las negociaciones, el embajador Osorio Londoño especificó que estarán allí con la vocería pero en el 2018 deberán ir a alecciones y ganarse los escaños, "cuando entren a participar en la política se deben someter a las reglas del proceso democrático", puntualizó.


El 2 de octubre el pueblo decide

Para finales del mes de septiembre se tiene prevista la firma por parte del presidente Juan Manuel Santos y del líder guerrillero, alias Timochenko, del documento, un evento que todavía no tiene fecha ni escenario definido. Se espera que el encuentro se realice en la última semana de septiembre en Colombia o en la sede las Naciones Unidas, en Nueva York. Sin embargo, en opinión del diplomático colombiano, este sería más un evento simbólico debido a que ya los acuerdos fueron firmados y las negociaciones concluyeron de manera satisfactoria tras el respaldo de las dos partes.


El plato fuerte estará más bien reservado para el 2 de octubre cuando se haga la consulta popular. Tal como recordó el embajador, este paso fue un ofrecimiento del mandatario nacional de someter a la consideración del pueblo los acuerdos. "Los procedimientos constitucionales y legales necesarios para la convocatoria de este plebiscito ya han sido superados y el 29 de agosto el Congreso Nacional lo aprobó en tiempo record y por abrumadora mayoría, tanto en la Cámara como en el Senado", señaló. Un día después, Santos presentó la pregunta a la que el pueblo colombiano debe responder sí o no ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Falta ahora conocer cuál será la decisión de los 36 millones de votantes del país.


¿Quién puede votar?

El embajador remarcó que para este proceso de consulta se aplican las normas electorales que rigen para los diferentes eventos de representación popular como presidente, miembros del Congreso o a nivel local y provincial y que son muy claras: "el artículo 49 de la Ley 1475 del 2011 indica que para votar las personas deben estar inscritas el año anterior al proceso. Es decir, que quienes están inscritos en la elección pasada tienen el derecho a votar en Colombia y en el exterior". Explicó que muchos han manifestado su interés de participar en la consulta pero no pueden hacerlo porque, desafortunadamente, no están inscritos y no hay tiempo para ello, según la ley.



Apeló a quienes tienen la posibilidad decidir para que no pierdan la oportunidad de votar: "nosotros estamos convencidos de que la voluntad popular y lo que se está viviendo en estos momentos de fin de un conflicto van a producir un movimiento masivo del país y el ejemplo lo vimos en el Congreso con la mayoría que votó a favor del plebiscito", comentó. A su juicio, es indispensable asistir a las urnas para apoyar los esfuerzos de paz entre el Gobierno y las FARC, para que el país pueda reconciliarse y tener todas las posibilidades de desarrollo económico y social. "Es fundamental que esta oportunidad que no habíamos tenido en 60 años la aprovechemos para designar cuál va a ser nuestro futuro", dijo.


A quienes todavía piensan que la paz en Colombia es una utopía, les pidió creer en la voluntad política del Gobierno y de un movimiento que estaba en contra de las instituciones que se han puesto de acuerdo para la construcción de un nuevo país. "Me siento muy orgulloso de ser colombiano y de pertenecer a un gobierno que con seriedad, dedicación y paciencia empeñó todos sus esfuerzos para lograr la paz en Colombia. A todos los invito a votar por el sí a los acuerdos de paz", concluyó.