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Reino Unido

Debate sobre uniformes escolares ¿La imposición de conformidad en nombre de igualdad?

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Imagen ilustrativa tomada de internet


Colin Gordon

www.colindgordon.co.uk

En julio – el momento preciso cuando la mayoría de las familias y sus hijos comenzaban sus vacaciones de verano - las cadenas alemanas de descuentos Aldi y Lidl desataron una guerra de precios en el sector del uniforme escolar. Como informó Rebecca Smithers, corresponsal de Asuntos del Consumidor de The Guardian, Lidl anunció que ofrecería "un paquete de cuatro esenciales de la escuela primaria - dos polos, un suéter, pantalones y una falda plisada" para un suma de £3,75.


Aldi respondió rápidamente al rebajar su precio para los mismos cuatro elementos a £3,69. Esto significó, como señaló Smithers, que los padres podrían "equipar sus hijos por menos de lo que tendrían que pagar por una ensalada de Pret-a-Manger". Su colega, Zoe Wood, luego cuestionó en un artículo el 18 de julio cómo fue posible esto - y citó Emma Harbour de la “Campaña Para Ropa Limpia” quien puntualizó que "Si Aldi está vendiendo un paquete de uniforme escolar por £4, entonces es razonable suponer que los trabajadores del sector textil en Bangladesh que les están produciendo están ganando un máximo de alrededor 8p por todo el paquete".


Los anuncios Aldi / Lidl probablemente no han disipado por completo las preocupaciones de las organizaciones de padres tales como Mumset que "uniformes baratos de mala calidad fabricados en masa son una economía falsa, ya que no durarán mucho tiempo después de que hayan sido utilizados y lavados con regularidad". También hay quizás una cierta ironía en dos conglomerados de supermercados alemanes ofreciendo descuentos para uniformes escolares en el Reino Unido cuando no existe tradición de este tipo de traje en su propio país. De hecho, en Alemania (como en Italia, donde son también poco frecuentes), los uniformes están asociados con el militarismo del siglo 20 y son por lo tanto extremadamente controvertidos.


A pesar de las iniciativas Aldi / Lidl, el consenso en los medios británicos durante agosto ha sido que el costo de enviar un hijo a la escuela sigue aumentando. Varios periodistas - entre ellos Graham Brown, del Birmingham Mail y Mark Thompson, de press.co.uk - han destacado la investigación realizada por Nationwide Tarjetas de Crédito, calculó que los padres tendrán que gastar al menos £186 para asegurarse que su hijo está lo suficientemente equipado para el nuevo año académico. Prendas de vestir y calzado, al parecer, constituirán la mayor parte del desembolso:


Nationwide ha estimado que la cantidad promedio de un uniforme escolar será £31.29; zapatos de la escuela : £25.90 ; chaqueta o abrigo: £22.17; una mochila: £12.35; una lonchera: £6,60. Artículos deportivos y de papelería, libros y tecnología tales como tabletas se añadirán a los costos". Como resultado, el 46% de los padres entrevistados dijeron que comprarán una camisa de escuela para su hijo en un supermercado y un otro 25% buscará los zapatos en un lugar similar; 11% de ellos admitió que pediría a los abuelos del niño que ayuden financiar estas compras".


Todo esto plantea la cuestión de si el costo de los uniformes escolares está ejerciendo una presión excesiva sobre las familias con recursos financieros limitados. Una encuesta dirigida por la Sociedad de los Niños, reportada en The Independent, ha indicado que muchas de estas familias "acaban en la deuda o se ven obligados a reducir su compra de productos de primera necesidad con el fin de pagar por estos elementos escolares". Asimismo, que "casi 800.000 alumnos van a la escuela con uniformes mal ajustados debido a que sus padres no pueden permitirse el lujo de adquirir otros nuevos y 400.000 han sido enviados de vuelta a casa por vestir con "ropa incorrecta".


La “Fundación Read” UK, en respuesta, ha subrayado que los uniformes “no- escolares” pueden llegar a ser aún más una carga para los padres ", especialmente porque, en poco meses, la moda puede cambiar y se requiere ropa nueva. Tener un uniforme estándar evita este continuo gasto.


La opinión de la Fundación Read es que una sensación de confort puede estar asociada con la uniformidad, así que los niños no se sienten presionados a "vestirse con gran estilo”. Este punto de vista es compartido por el consultor norteamericano para seguridad escolar, Ken Trump, quien ha observado que "de esa manera se elimina el desfile diario de moda y nivela el campo de juego entre los que tienen y los que no tienen".


La Fundación también sostiene que los uniformes permiten a las autoridades identificar fácilmente los intrusos o extraños, los niños pueden mostrar su personalidad a través de su comportamiento en lugar de lo que llevan y que "preparan los niños para la vida corporativa, donde, en muchas profesiones, traje formal es la norma".


La función básica de un uniforme escolar –según la columnista del Daily Telegraph ,Sally Peck- “es ser asequible, cómodo, practico y debe ganar tiempo en la mañana para los padres y sus hijos". Ella insiste que los uniformes "no matan la individualidad". Por otra parte, Matthew Easter, Presidente de la Asociación de Vestidos Escolares, ha declarado: "Los uniformes escolares están ahora claramente relacionados con el rendimiento académico y buen comportamiento y como consecuencia vemos más escuelas y academias cambiando a un uniforme más elegante y de mejor calidad"


La Fundación Read concede que hay algunos argumentos válidos contra el uniforme escolar: por ejemplo, que puede "reprimir drásticamente la libertad de expresión de un niño" y que identifica a qué escuela pertenece el niño, que puede conducir a un conflicto con alumnos de otras escuelas. Especialmente de actualidad es el riesgo que el uniforme prescrito "podría no ser en conformidad con las creencias religiosas del niño o de su familia": En enero, el Inspector Jefe de 

Educación, Sir Michael Wilshaw, emitió un comunicado instruyendo a sus inspectores para juzgar a una la escuela como "inadecuada" si los responsables estaban "consintiendo al uso del velo en la cara por miembros del personal o de los alumnos" y si esto era "claramente obstaculizando la comunicación y la enseñanza eficaz". Leora Cruddas, Directora de Política de la Asociación de Lideres de Escuelas y Facultades, replicó que no era el papel de los inspectores valorar las escuelas por sus códigos de vestimenta: "Los inspectores deben centrarse en lo que las escuelas logran, en lugar del tipo de ropa que la gente lleva".


De acuerdo con la BBC, "en Europa, Gran Bretaña siempre ha sido visto como el país del uniforme escolar". La mayor parte de sus antiguas colonias en África, el Caribe y Asia (dice histclo.com) adoptó esta tradición (con estilos adaptados al clima local), al igual que Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica (con la excepción de Canadá). Los uniformes son "casi universal" en las escuelas en China y Japón. Tanto en Colombia y Venezuela (pero no en Brasil) llevar uniforme es un requisito legal para los alumnos de las escuelas públicas y privadas.


En los EE.UU., aunque se ha producido "un aumento significativo en los uniformes escolares en los últimos años" (school.uniforms.com), en la mayoría de las escuelas públicas no son obligatorios. Sin embargo, muchos de ellas estipulan códigos de vestimenta que "por lo general incluye reglas sobre la longitud de la falda y la exposición de la piel -, además de la prohibición de ropa con roturas o huecos, la muestra de ropa interior, y todo lo que sea obsceno, inseguro o relacionados con pandillas".