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Un venezolano que lleva el ritmo de su país por el mundo

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Por Yohanna Rozo

Pedro Barboza es una guitarrista y compositor venezolano que ha logrado construir, a través de su música, un lenguaje rítmico, tímbrico y armónico. Sus producciones evidencian una amplia gama de influencias que van desde lo tradicional, el jazz, la improvisación libre y la música contemporánea. Para él, la riqueza de la música venezolana está en el ritmo.


Su espectáculo en el Bolivar Hall de la capital británica fue todo un éxito y ahora, después de vivir en ciudades como Boston, Roterdam, Barcelona, Caracas y Londres, toma un nuevo rumbo hacia Madrid para seguir conquistando Europa y contagiar al mundo con la música de su país, aquella que sale del alma.


Hablemos de los inicios ¿Cuándo empezó tu pasión por la música?

La música siempre fue parte de mi vida, no estudié música desde niño, pero siempre soñé desde muy temprano con hacer música, estudiar música, cantar, tocar algún instrumento.



En qué momento de tu vida decidiste que precisamente este talento no sería un pasatiempo sino algo que querías hacer profesionalmente

Cuando terminé el colegio, comencé a estudiar ingeniería en la Universidad del Zulia, en ese primer semestre me di cuenta que definitivamente tenía que estudiar música. Pocos meses antes un primo me había regalado una guitarra y no paraba de tocarla. Conocí en la universidad a Agustin Espina, gran amigo y excelente músico, nos dimos cuenta que no teniamos nada que hacer ahí. Juntos averiguamos e hicimos los trámites para cambiarnos de carrera.


Qué decisiones tomaste para hacerlo en serio

Tomé la desición de dedicarme a la música y desde entonces nuca he pensado en otra cosa. No he parado de estudiar, investigar, buscar, itinerar. He pasado años buscando la música, mi música.


Qué grandes satisfacciones te ha traído la música

La mejor satifacción es encontrar la música, uno encuentra la música en una composición, en medio de una improvisación, estudiando en casa. Es ese momento en el que agradezco haber tomado este camino.


Cuáles es tu tipo de música favorita y por qué

En todos estos años de mi carrera musical he pasado por muchos periodos e influencias. Primero, antes de formarme académicamente, cantaba gaitas y soñaba con ser cantante de salsa. Luego seguí apasionadamente el jazz, cuando uno conoce ese género es difícil separase del lenguaje del jazz. Sin embargo, pasé muchos años inmerso en el mundo de la música contemporánea, música electroacústica, improvisación libre. Ahora tengo dos proyectos en marcha, Pedro Barboza Cuarteto, que es un formato de jazz con los ritmos con los que crecí. Y recientemente estoy montando el Patchwork Esnamble, que es un grupo multidisciplinario en donde queremos tejer diferentes influencias, culturas y disciplinas.


Qué tan difícil es destacarse en esta profesión

Se necesita trabajar mucho, como en cualquier profesión. Para mi la clave es conseguir la voz propia, un estilo propio. Y para conseguir ese estilo se tiene que mirar hacia adentro, como dice Gilles Deleuze, “ el estilo es como hablar tu propia lengua en una especie de lengua extranjera” es como descubrir el encanto de cada uno y convertirlo en arte, sonido, imágenes, ideas.




Qué te hace único y especial dentro de este campo

Si partimos de la idea que la música es el resultado de todas mis influencias, seguramente ese es el diferenciador. El jazz, música contemporánea, improvisación libre, tejidos con la música tradicional venezolana,


En qué está en este momento el cuarteto Pedro Barboza

Recientemente presentamos el disco La Gran Brisa, son 6 tracks con mis composiciones, una producción grabada totalmente en vivo junto a Gilles Grivolla en el Saxofón, Heriberto Rojas en el contrabajo y Abelardo Bolaño en la batería. Hace muchos años que venimos trabajando juntos, ahora Gilles y Heriberto están viviendo en Francia y Protugal respectivamente y espero reencontrarlos y seguir el trabajo.


Planeas irte a Madrid, qué sueñas para tu futuro, cómo te ves en unos años

Sueño con llevar mi música al circuito de festivales de jazz y música contemporánea por todo el mundo. He pasado años buscando la música que estoy haciendo en este momento y estoy seguro que regresar a Europa me llevará a seguir buscando nuevos sonidos. Madrid es una ciudad nueva para mí, me encanta conocer una nueva ciudad. En unos años quiero estar tocando la guitarra, componiendo y otra de mis grandes pasiones, seguir enseñando.


Qué te motiva a dejar tu ciudad

A los 19 años dejé a Maracaibo, mi ciudad natal. Desde entonces he viajado y vivido en muchos países y ciudades. He tenido la oportunidad de vivir en ciudades fascinantes a nivel cultural y artístico como Bostón, Roterdam, Londres, Barcelona y Caracas. Desde hace 10 años vivo en Caracas, me atrevería a decir que los años de mayores cambios en mi vida, años intensos de mucho trabajo y aprendizaje. En el 2011 fundé la Escuela Itinerante de Música, ha sido una gran experiencia. Pero sobre todo en estos últimos años he aprendido a mirar hacia adentro. Dejar a Venezuela es una manera de seguir el camino, me gusta sentir los vientos de cambio. Ahora quiero tener la experiencia junto a mi esposa y mis 4 hijos.




¿Es difícil para un venezolano abrirse campo en la música?

Las dificultades son un reto para inventar nuevas tácticas y estrategias. Somos muchos los venezolanos que estamos llevando nuestra música por el mundo.


Qué esfuerzos has tenido que hacer personal y familiarmente para destacarte

Creer en lo que hago y hacerlo desde el corazón es la clave para conseguir realizar los propósitos de la vida. Mi familia siempre me ha apoyado en cada una de mis desiciones y son, definitivamente, una gran inspiración para seguir trabajando. 


Hace un tiempo estuviste en Reino Unido y Europa, cómo fue la experiencia

Fue una excelente esperiencia! Gilles, el saxofonista del cuarteto tenía ya casi 8 meses de haber regresado a Marsella, nos juntamos con Cedric Bec en la batería y Lilian Bencini en el contrabajo. El encuentro fue único desde el primer ensayo, yo traía los ritmos afro venezolanos y ellos lo interpretaban como si fueran de aquí pero agregando toda la influencia del mediterráneo. La audiencia respondió siempre muy entusiasta y con los mejores comentarios. En el concierto del Bolivar Hall, en Londres , conocí a Ana Sors y actualmente estamos trabajando con Salto Music que es una agencia de representación artística. Espero estar muy pronto tocando nuevamente en el Reino Unido.


Qué haces además de la música

Enseñar, me apasiona dar clases, investigar, inventar nuevos métodos, aprender con mis estudiantes. También me gusta cocinar.


Quiénes te respaldan en este sueño

El mejor respaldo es mi esposa, Beatriz Salvatierra siempre me ha apoyado e impulsado a conseguir mis metas. Mis hijos son una gran inspiración y el motor del trabajo. Desde hace muchos años mi madre y mi hermana también han sido un gran respaldo. A lo largo de la vida me he encontrado grandes amigos que siempre han creído en mí y me han dado todo el apoyo. Y por supuesto, no puedo dejar de mencionar a mis ancestros que me han llevado en sus hombros para alcanzar los sueños.


¿Cuál es la riqueza de la música venezolana?

El ritmo, definitivamente.




¿Cuáles son las principales influencias en tu interpretación?

Como guitarrista sin duda mi gran influencia es Jim Hall. Luego otros músicos de jazz como John Coltrane, Bill Evans, Miles Davis. Por otro lado, en el mundo de la música contemporánea pasé muchos años inspirado por John Cage, segurmante su trabajo me motivo a investigar sobre el pensamiento transdiscilinario. Pero sin duda, mi mayor influencia es la música africana, todas esas influencia que africa ha llevado por el mundo.


¿Qué es lo más bonito de llevar tus raíces por el mundo?

Llevar lo que soy. Mostrar de donde vengo.


Ahora que dejas tu país, qué crees que es lo que más extrañarás

He dejado muchas veces mi país. Uno siempre extraña algo del país que deja, aunque no sea el país en donde neciste. Pero segurmante extrañaré, como dice Benedetti: “mirar atrás y no reconocer la infancia”.