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Narcotraficante brasilero construye una “suite” de lujo en una prisión de Paraguay

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Por Mauri König

Traducción Arelys Goncalves

El narcotraficante Jarvis Chimenes Pavao, de 48 años, vive en una celda “vip” dentro de la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, en Asunción, en donde cumple una pena de ocho años por tráfico y lavado de dinero. Desde ese centro, él administraba los negocios en la frontera entre Brasil y Paraguay, según dio a conocer la Secretaria Nacional Antidrogas (Senad).


El búnker de Pavao es de aproximadamente 70 metros cuadrados, revestido con mármol y con piso italiano. La habitación tiene una cocina, dos cuartos y baño privado para él y otro para los visitantes. El lugar tiene además televisores pantalla plana, aire acondicionado, equipos de sonido, nevera, gimnasio y computador con servicio de internet.



La abogada Laura Casuso confirmó a la prensa que Pavao no solo financió los cambios en el pabellón para 120 internos, sino también construyó en el presidio baños, restaurante, escuela, sala de visitas y biblioteca, entre otras comodidades. Adicionalmente, remodeló incluso la oficina del director de la cárcel y paga la comida de por lo menos 100 presos.


En el mismo centro carcelario, otros 3.500 internos viven en condiciones infrahumanas. Pavao contaba con una guardia de seguridad personal constituida por 20 policías que lo cuidaban las 24 horas del día, según denunciaron los presos. 


Personas ajenas a la penitenciaría se habían incorporado al grupo de seguridad del custodio luego de la muerte de su rival, Jorge Rafaat Roumani, el pasado 15 de junio.


Pavao estaba recluido en la Penitenciaria de Tacumbú desde 2009 y por orden del presidente Horacio Cartes, fue transferido al Agrupamiento Especializado de la Policía Nacional que se encuentra en Asunción. Por su parte, el servicio de inteligencia atribuyó al narcotraficante un plan de rebelión en varias cárceles del país que evitaría su extradición a Brasil, prevista para el 2017.



Prisión y extradición

Pavao fue detenido el 26 de diciembre de 2009 por la Secretaria Nacional Antidrogas en una hacienda en la localidad de Yby Yaú, en Concepción, estado fronterizo con Brasil. En el operativo policial también fue capturado Carlos Antonio Caballero, alias Capilo, líder de una de las células del Primer Comando Capital de la región.


En mayo de 2014, el narcotraficante brasilero fue condenado a ocho años de prisión en Paraguay por los delitos de lavado de dinero, violación a la ley de armas y asociación criminal. En Brasil lo esperan otras tres condenas por los mismos delitos que podrían ser de 15 a 20 años de prisión. Estados Unidos también realizó un pedido de extradición por delitos de narcotráfico. Pavao era uno de los dueños de 22 aeronaves que fueron encontradas por los cuerpos de seguridad en un hangar en el aeropuerto de Amambay, en la frontera con Brasil. Los aviones eran utilizados para transportar cargamentos de cocaína de Bolívia y Colombia.


Inspirado en Pablo Escobar

En la lujosa “suite” en Tacumbú, el traficante brasilero tenía objetos costosos de decoración, equipos móviles modernos y libros y videos sobre la vida Pablo Escobar, el narcotraficante colombiano asesinado en 1993. Para Pavao, Escobar ha sido una inspiración y le gustaba llevar una vida opulenta así como lo hizo el narcotraficante colombiano cuando estuvo preso. La decoración de la celda de Pavao incluye, entre otras cosas, la reproducción de la pintura Última Cena, cinco pelotas de fútbol en la pared y una guitarra autografiada por un artista brasilero. En su habitación también tenía un closet lleno de zapatos y ropa de marcas famosas y perfumes costosos.