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Gran reto para Boris Johnson, Ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido

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Imagen itv.com 


“La magia se ha ido. Ya no es uno de los altos cargos del estado”. Para el columnista Jonathan Friedland en The Guardian el 16 de julio, el nuevo oficio asignado al ex alcalde de Londres es “meramente simbólica” - sobre todo porque “en cualquier tema que cuenta, los primeros ministros dirigen su propia política exterior”. También expresó su preocupación en cuanto a si - con Boris ahora jefe de la diplomacia del país - “el mundo seguirá tomando en serio el Reino Unido”. 


Según Jonathan Powell (ex asesor del antiguo primer ministro Tony Blair) en una entrevista con la BBC, “debido a las comunicaciones modernas, la proliferación de consejeros políticas para los líderes del gobierno y el disminuido papel global de Gran Bretaña”, la posición de Secretario de Asuntos Exteriores no es tan prestigiosa como lo era antes.


A pesar de esto, este cargo está todavía clasificado como número cuatro en el gabinete del Reino Unido, sólo precedido por la primer ministro, Theresa May, el Secretario de Hacienda y el Ministro del Interior. La página web del Departamento Para Asuntos Extranjeros y La Commonwealth (FCO) manifiesta sus prioridades como “proteger a nuestro pueblo, proyectar nuestra influencia global, la promoción de nuestra prosperidad, salvaguardar la seguridad tanto mundial y del Reino Unido y apoyar a los ciudadanos británicos a través del mundo con modernos y eficientes servicios consulares”.


El FCO subraya que – no obstante los reducidos ingresos recibidos del Tesoro - todavía emplea encima de 14.000 personas en cerca de 270 embajadas, consulados y oficinas diplomáticas alrededor el mundo. El 19 de julio, El Comité Parlamentario Sobre Asuntos Exteriores publicó un informe que detalla el impacto que “Brexit” tendrá sobre el presupuesto y los recursos de la FCO. Fue firme en que el nuevo Gobierno debería comprometerse a “un aumento sustancial de los fondos disponibles para el FCO proporcional a la magnitud de la tarea que se enfrenta ahora”. 


El Comité calificó como “negligencia grave” la decisión del Gobierno de Cameron de no instruir a Departamentos claves como la FCO de planificar la posibilidad de que el electorado votaría a salir de la UE - un fallo que “ha exacerbado la incertidumbre post-Referéndum tanto dentro de la Reino Unido y entre sus principales socios internacionales”.


El informe también reiteró la alarma expresada por el mismo Comité hace cuatro años con respecto a los continuos cortes en el presupuesto operativo del FCO - que han resultado en las embajadas británicas siendo “muy finamente escaseadas” y por consiguiente debilitadas en su capacidad operativa. En 2012, el Comité había enfatizada que un requisito central para el FCO es que debe “dominar un profundo conocimiento geográfico de los países y regiones, inclusive el conocimiento de las lenguas extranjeras”. 


Este último criterio es uno con el cual Boris Johnson - a pesar de todas las críticas recientemente dirigidas a él - ciertamente cumple. Habla con fluidez francés, alemán y ruso y es un feroz defensor del estudio del antiguo griego y latín, que se ha descrito en el “Daily Telegraph”, como “grandes disciplinas intelectuales” y “una gigante llave universal para otros idiomas”. 


Boris nació en la ciudad de Nueva York el 19 de junio 1964.Su nombre completo es “Alexander Boris de Pfeffel Johnson” y su bisabuelo, Ali Kemal era un periodista turco y brevemente Ministro del Interior en el gobierno de Ahmed Tevfik Pasha, Gran Visir del Imperio Otomano”.


Sin embargo, es Boris la persona adecuada para el puesto de Secretario de Asuntos Exteriores? Las opiniones están divididas. La revista norteamericana, “El Atlántico” reconoce que Boris es “una de las personalidades más cosmopolitas en el escenario mundial - aunque también una de las menos diplomáticas”. Un editorial de The Guardian el 15 de julio con un suspiro remarco que la designación de Boris “no es para nada divertida” y que “su comparación de Hillary Clinton con una enfermera psiquiátrica es poco probable que se olvide, sea aquí o en los EE.UU., si es elegida Presidente”. 


La periodista de “The Economist”, Anne McIlvoy, insistió, en el Evening Standard de Londres el 14 de julio que “ Boris como Secretario de Asuntos Exteriores no es tan loco o impensable como suena” y sugirió que el podría resultar muy hábil para tratar los informes de los embajadores y estrechar la mano con sus homólogos de otras naciones”. 


Thomas Ryan del diario “Estudiante Nacional” cree que - debido a que Boris no tendrá responsabilidad directa en las negociaciones Brexit – podrá centrarse en la “enorme meta de reparar la reputación de Gran Bretaña como una abierta y ambiciosa potencia mundial “. Dmitry Peskov, portavoz del presidente ruso, Putin, ha expresado su confianza en que la “carga” de la posición actual de Boris “le inducirá a utilizar una retórica bastante diferente y de carácter más diplomática”.


Jonathan Powell ha retratado la tarea de Secretario de Asuntos Exteriores como “única en el gabinete británico”: El ocupante tiene que “mirar al mundo en su conjunto, pasar mucho tiempo en las capitales extranjeras y en las salas de espera de aeropuertos y de algún modo permanecer conectado a la política del Reino Unido. Si Boris Johnson puede lograr un equilibrio entre estas dos exigencias conflictivas podría determinar su posibilidad de eventualmente suceder a Theresa May, como Primer Ministro del Reino Unido.