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Odontólogo Jesús Orozco Cañas "Es un trabajo duro y de mucha responsabilidad pero es lo que me apasiona"

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Arelys Goncalves

Hace 15 años cuando este "caleño de pura cepa" llegó a Londres seguramente no se le ocurrió que podía llegar a instalarse en un país tan diferente a su tierra natal. Sin embargo, Londres logró seducirlo con todos sus encantos y aunque no fue un amor a primera vista, ya que en dos oportunidades regresó a Colombia convencido de que allí era donde quería vivir, su experiencia en Europa le permitió entender que estaba equivocado y que era en este lado del mundo en donde quería salir adelante.


Sin embargo, sus estudios universitarios traídos desde Latinoamérica, no fueron suficientes para arrancar con su profesión y, tras comenzar desde cero como un enfermero dental y estudiar en España para validar su título en Odontología, logró dar los primeros pasos en este medio en varias clínicas de la ciudad. Un diploma en Implantología en la Cambridge Academy of Dental Implantology y uno de Ortodoncia en España sirvieron para ampliar sus conocimientos y sus oportunidades.


Aunque por algunos años, la odontología no fue la que marcó el ritmo de sus pasos sino el tango, Jesús Orozco Cañas logró definir sus planes y fortalecer su pasión profesional con dedicación y mucho esfuerzo. Su espíritu de bailarín y su identidad cultural se fusionan en una personalidad única que le da un toque refrescante y sereno a su rol como dentista.

Después de varios años de experiencia en el Reino Unido, en el 2008 abrió su propio consultorio odontológico junto a Carlos Orlando Campuzano, su mayor apoyo y esposo y, desde ese momento, han logrado construir juntos una clínica muy sólida, conformada además por un equipo de profesionales colombianos que han convertido el entorno laboral en una gran familia. Express News conversó con Jesús Orozco para conocer un poco más su historia y de sus vivencias como odontólogo y bailarín en Londres.


¿Cuándo te diste cuenta que te gustaba la odontología?

Desde pequeño siempre me gustó el olor de los consultorios y me encantaba ir al dentista. Tenía un tío que era odontólogo y recuerdo que me parecía maravilloso verlo con sus instrumentos de trabajo. Ahora es mi profesión, lo que disfruto hacer. Todo lo que me rodea tiene que ver con dientes. Es un trabajo duro y de mucha responsabilidad pero es lo que me apasiona.


¿Cómo te convertiste en un odontólogo bailarín?

En Colombia siempre estuve con mi corazón divido entre la odontología y el baile. Cuando estaba en la universidad Autónoma de Manizales me descubrió la compañía de baile Ballet Miluzka y trabajé con ellos 5 años. Así me formé como bailarín folclórico y contemporáneo. Al terminar mis estudios de Odontología me tocaba desprenderme de la faceta de bailarín y enfrentarme al mundo de dentista. Empecé a trabajar en hospitales en Cali y al año sentía que algo me faltaba. Por coincidencia, otra vez, una bailarina me llamó y empecé a bailar con su grupo en un sitio llamado "El Viejo Rincón". Alternaba las dos facetas, trabajaba muchísimo en el día con las consultas y bailaba en las noches.



¿Cómo lograste combinar las dos?

Era súper, pero duro. Me gustaba muchísimo pero el agotamiento y las exigencias de las dos eran muy grandes.


¿Qué te trajo a Londres, el baile o la odontología?

El tango. En el 2001 me salió una invitación de tres meses para venir a bailar a Inglaterra. Era un proyecto de grado llamado "Tiempo de tango" de una bailarina colombiana. Ella había conseguido un financiamiento para el proyecto y necesitaba 8 bailarines. Con el tango también conocí a Xiomara Granados, del grupo colombiano Yurupari, y me volví el bailarín de repuesto de todos los que faltaban en el grupo. Así empecé a vivir mi vida de artista y dejé la de dentista. Pero no duró mucho. A los ocho meses, el trasnocho de vivir como bailarín ya me estaba afectando y empezaba a hacerme falta mi profesión.


¿Cómo te sentiste al regresar a Colombia?

Cuando estaba aquí quería regresar porque allá tenía mi consulta, mi familia, mis clientes. Aquí la había pasado muy bien, fue una experiencia bonita, pero pensaba que era el momento de volver a mi vida de dentista. Regresé a Colombia al año de estar aquí y a los dos días ya lo tenía claro, me quería regresar otra vez a Londres y a los dos meses ya estaba de vuelta. Esta vez pensaba explorar la odontología, algo que antes ni me lo había pensado. Conseguí trabajo como enfermero dental a través de una agencia. La experiencia fue deliciosa porque me mandaban a diferentes clínicas y podía ver cómo trabaja cada dentista. En esos dos años (2002 y 2003) aprendí cómo funcionaba la odontología aquí.


¿Qué significó para ti trabajar de enfermero luego de ser un odontólogo con experiencia en tu país?

Puedes aprender mucho de los dentistas pero sientes el empuje, las ganas de seguir adelante. La autoestima se me estaba empezando a caer y me regresé a Colombia a seguir mi vida normal. Sin embargo, al estar allá todo lo que pensaba que extrañaba no era lo que realmente me hacía falta y me sentía estancado, lo único que había cambiado era que se me habían olvidado los nombres de los instrumentos dentales en español. Al regresar a Colombia ya sabía que me quería devolver a Londres nuevamente. La historia se repetía.


¿Por qué no te pudiste adaptar a Colombia?

Habían cambiado muchísimas cosas en mí, el mundo se me abrió. Creo que la experiencia de venir a Londres con las ganas de explorar y descubrir otros mundos te hace cambiar y es muy difícil revertir eso porque hay algo en ti que no te deja dar marcha atrás. No significa que Colombia esté mal, soy colombiano pero descubrí que quiero estar aquí. Siempre voy a Colombia y la paso genial porque vuelves a tu tribu, pero luego cuando siento ganas de ir a casa, quiero estar en Londres.


¿Cómo lograste establecer tu consultorio?

Yo trabajaba en una clínica en el norte de Londres y se empezaron a dar cuenta que había un odontólogo colombiano, entonces era el voz a voz lo que me dio a conocer y cuando montamos el consultorio Blue Pearl Dental Care en el 2008 ya teníamos más de 60 pacientes en lista. Abrimos Carlos y yo al comienzo con una sola oficina. Luego, fuimos creciendo y ahora tenemos un equipo de 11 personas. Todos somos muy amigos, son mi familia.


¿Qué tan difícil ha sido lograrlo?

Creo que cualquier dentista que quiera poner una clínica aquí se va a enfrentar con todos los retos de las regulaciones y los estándares para odontología en Inglaterra que son unos de los más altos en el mundo. Ellos esperan que cumplas con todos los requerimientos y no tiene que ver con que seas latino. Hay que estudiar y validar el título para poder trabajar, yo decidí hacerlo en España porque era más fácil por el idioma.


¿Qué pasó con el bailarín de tango?

No he vuelto a bailar tango pero el baile sigue allí, es mi hobby. Todavía bailo y siempre estoy tomando clases. Ahora mismo estoy en una de Ballroom (baile de salón) y he estado en competencias pero para principiantes. Ahora estamos preparando unas clases aquí con todo el grupo de trabajo para hacerlas una vez por semana.


¿Además de las clases de baile, qué otras cosas te gustaría hacer?

Muchas. Quiero enseñar. Me encantaría también escribir, aunque creo que soy mejor contando historias que 

escribiéndolas.


¿Qué te gustaría contar?

En este trabajo conoces tantas historias y tan bonitas que te tocan el corazón. Si me pusiera a pensar, seguro tendré en mi cabeza unas 20 o 30 historias, sobre todo de mujeres que tienen una fuerza y un valor increíble. Sería una maravilla contar todo lo que hay detrás de ser inmigrante, una realidad que encierra una cantidad impresionante de valores, esfuerzos y coraje.


¿Qué has aprendido de esas historias?

Que el miedo es algo que se puede convertir en una herramienta de superación, que no debes dejar que te paralice. Nosotros vinimos a este país en unas condiciones muy cómodas y nos quejamos. La verdad, me siento vacio y superfluo cuando comparo mi historia con otras y aprendo de verdad lo que es caer y volverse a levantar. Todos los días aprendo el valor de muchas cosas de las que antes no estaba consciente.


¿Qué extrañas de Colombia?

Mi mamá y mi hermana -responde sin vacilar- También el olor de la naturaleza, es que Suramérica huele diferente. Extraño la amabilidad de la gente que no tiene prevenciones, aquí todos vamos más por lo políticamente correcto. En Colombia no existe nada de eso, la gente te puede mirar y no pasa nada, puede entablar una conversación en cualquier parte, se percata de ti. Aquí, por el contrario, la gente no nota que existes.


Los mejores tips para tus dientes

Tal como explica Jesús Orozco, cuidar los dientes es fácil, lo importante es crear una rutina saludable de comida, hábitos y tener cuidado con el uso que le damos a los dientes. "Algo muy común es el problema de sensibilidad de los dientes y a veces tiene que ver con el trauma del cepillado que se produce al hacerlo de manera muy fuerte". Destacó que las meriendas entre comidas aumentan el nivel de los ácidos que producen sensibilidad por lo que hay que limpiar los dientes para reducir los daños.


"Otro error común es cepillarnos inmediatamente después de comer. Hay que esperar una media hora para que bajen los ácidos porque de lo contrario la limpieza puede desgastar los dientes e incrementar más la sensibilidad". Además de sugerir el control del consumo de azúcar, comentó como última recomendación "usar el hilo dental o el cepillo interproximal todos los días. Cualquiera que uses está bien porque lo importante es la limpieza entre los dientes", concluyó. Más información en www.bluepearldental.com