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Diez curiosidades sobre Júpiter

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Fotografía de NASA.


Redacción


Luego de cinco años de viaje y 2.700 millones de kilómetros, la sonda Juno ya se encuentra en la órbita de Júpiter. La llegada se dio a conocer el martes 12 de junio, convirtiéndose en uno de los acontecimientos más importantes de la ciencia.



Todos esperan que dentro de unos meses Juno pueda resolver algunas dudas y empiece a recopilar información.


Mientras eso sucede, National Geographic revela diez datos que tal vez no conocíamos de este poderoso planeta:



1. Un nombre divino


Este planeta, conocido desde hace cientos de años, debe su nombre a la deidad romana Júpiter. Este dios romano quizá sea más conocido en su equivalente griego: Zeus, el padre y rey de todos los dioses. Es más, debido a su nombre, las diversas lunas jovianas que se han ido descubriendo a lo largo del tiempo han sido nombradas a partir de sus amantes, conquistas e hijas.



2. El gigante del Sistema Solar


Este planeta exterior es el más grande y el que registra una mayor masa en nuestro Sistema Solar. Ni siquiera sus hermanos pequeños podrían superar la envergadura de este gigante, ya que Júpiter dobla la suma de las masas del resto de planetas que giran en torno al Sol. Y no solo eso: su diámetro es once veces mayor que el de nuestro Planeta Azul y un total de 1.300 Tierras podrían caber dentro de Júpiter.



3. Un planeta muy “atractivo”


La magnetosfera de Júpiter es como se denomina a la región del espacio que se encuentra bajo la influencia del campo magnético del planeta. Su extensión en dirección al Sol se encuentra en torno a los 3 millones de kilómetros, pero es mucho más llamativa su envergadura en la dirección opuesta. Este campo de atracción se expande hasta más de mil millones de kilómetros, llegando prácticamente a rozar la órbita de Saturno.



4. Un océano de hidrógeno


La composición de Júpiter se asemeja en muchos aspectos a la del Sol: principalmente hidrógeno y helio. Debido a la presión y a las altas temperaturas, el hidrógeno en estado gaseoso se convierte en líquido, formando el mayor océano que existe en el Sistema Solar: un gran océano de hidrógeno.



Y aunque los científicos todavía no están seguros, este líquido podría conducir electricidad cuando se encuentra a profundidades cercanas del núcleo del planeta, debido a las gigantescas presiones.



5. Un sistema solar en miniatura


Se han registrado nada más y nada menos que 67 lunas en la órbita del planeta. 53 de ellas han sido confirmadas, pero los investigadores de la NASA siguen estudiando las restantes. Con tal cantidad de satélites, se considera que Júpiter cuenta con su propio pequeño sistema solar.



Todas ellas son interesantes, pero las 4 descubiertas por Galileo Galilei en 1610 –hecho por el que reciben el nombre de satélites galileanos– son las que más interesan a la comunidad científica, con sus propios datos destacables. Son Ío, Europa, Ganimedes y Calisto.



6. Ío, el satélite en constante erupción


Esta luna galileana tiene el honor de ser el cuerpo que registra una mayor actividad volcánica en todo el Sistema Solar. Cuenta con más de 400 volcanes activos y un flujo constante de mareas que provocan olas de más de 100 metros de altura. Una actividad geológica tan intensa ha actuado como un “lifting” en la superficie del satélite, borrando cualquier marca de cráteres.



7. Europa, el satélite helado


La menor de las 4 lunas galileanas contiene el doble de agua que la Tierra y, aunque está recubierta por una capa de hielo, los científicos han encontrado pruebas de que bajo este manto helado se podría esconder un océano. Es por ello que los investigadores sienten tanta curiosidad por Europa: ¡su corazón helado podría albergar vida!



8. Ganimedes, la luna más grande


Ganimedes es la hermana mayor de todas las lunas del Sistema Solar, superando en envergadura a Mercurio y al planeta enano Plutón. Y no solo eso: es el único satélite conocido que posee su propio campo magnético.



9. Días cortos, años eternos


Los movimientos de rotación y translación de Júpiter son muy diferentes a los de la Tierra. Mientras que un día en Júpiter consta de solo 10 horas, este planeta tarda lo equivalente a 12 años terrestres en dar una vuelta al Sol. ¡Un año en Júpiter es nada más y nada menos que 1.433 días terrestres!



10. La Gran Mancha Roja


Observada por primera vez en el siglo XVII, esta gigantesca marca de la superficie joviana es la característica más conocida y destacada sobre colorido “cutis” del planeta. Se trata de una especie de tormenta eterna, un remolino que lleva activo cientos de años, girando a 400 kilómetros por hora y en cuyo interior podría caber todo el planeta Tierra.