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Perfiles

Adaptación al cine de ¡Que Viva la Música! Entrevista con el director Carlos Moreno

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Silvia Rothlisberger

@silviarothlis

“Verde que te quiero Verde” o “me gusta cuando callas porque estás como ausente”, son frases literarias que están grabadas en la conciencia colectiva de los que amamos la literatura.


“Soy Rubia. Rubísima. Soy tan rubia que me dicen: Mona…” una frase que por varias generaciones ha marcado la adolescencia de muchos colombianos y me atrevería incluso a decir que de muchos latinoamericanos. Son las palabras de apertura de una de las obras más importantes de la literatura colombiana moderna, ¡Que Viva la Música! de Andrés Caicedo.


Esta rubia, Rubísima, lleva 39 años enamorando a lectores y lectoras con su energética historia, de rebeldía, de música, de baile, de experimentar, de sentir la vida. Y sobre todo de ella. Porque ¿quién que haya leído ¡Que viva la música! no se ha enamorado de la Siempreviva?


Una novela situada en la ciudad de Cali, donde una joven de clase media alta decide rebelarse contra su estatus y experimentar con todo. Cambia el rock por la salsa y sus estudios por la rumba. Una novela urbana que critica la sociedad caleña de los años 70; y en la que hay drogas, violencia, literatura y música. Como su nombre lo advierte ¡Que Viva la Música! es una novela que se puede escuchar pues en ella se citan más de 90 canciones desde los Rolling Stones hasta canciones de salsa brava de los años 70.


Hace tres años en Colombia el libro pasó de ser el clandestino de jóvenes literatos, a ser noticia de portada después que el director Carlos Moreno aceptara el reto de adaptar esta obra de culto a la pantalla grande.


Se dice que de libros malos salen películas buenas, como es el caso de El Padrino, pero cuando el libro es bueno, muy bueno, los espectadores suelen llegar a la conclusión que el libro es mejor.


La película se estrenó en el 2015 en Sundance Film Festival y después en salas de cine en toda Colombia, despertando una ola de críticas de quienes la odiaron y de quienes la amaron. Tal vez por el sentimentalismo que los lectores e incluso seguidores de la Siempreviva le tenemos a la obra.


Como no he visto Que viva la música, la película, no puedo dar mi opinión pero entrevisté al director Carlos Moreno, para que desde Londres, donde aún no podemos ver la película, empecemos a entender qué hay detrás de esta adaptación a la pantalla grande.


Después de leer la entrevista, invito a los lectores a buscar ¡Que viva la música!, el libro, para que se enamoren de María del Carmen Huerta, la rubia, rubísima que protagoniza la obra.


¿Qué significa para usted el libro de Andrés Caicedo ¡Que Viva la Música!?


En el contexto de Colombia y del valle de Cauca es una obra revolucionaria, un manifiesto generacional. Es la novela más importante de la región y de Colombia.

Es el ingreso de la literatura colombiana a la novela urbana en un momento en que se atendía más a la literatura del boom latinoamericano o a la literatura de denuncia social.

Esta era la primera vez que se habla de las ciudades, de las esquinas, de los marihuaneros de los parques, de la prostitución; de las entrañas de la ciudad.



¿Es la película un homenaje a Caicedo o a la obra?

No, más que un homenaje la película está inspirada en la novela pero como un homenaje directo no. Realmente nosotros, y cuando digo nosotros productor, guionista, director y todos los que hicimos la película, pues realmente no se pretendía hacer un elogio o una oda. Si no hacer directamente el ejercicio de construir una historia basándose directamente en la novela. Era un ejercicio realmente mucho más simple.


¿Qué lo animo a aceptar el reto de adaptarla al cine?


Yo creo que es fácil animarse con esto. Primero por todo lo que te he dicho de la novela y yo creo que después de tanto tiempo que fue escrita la novela y que se produjo la película pues era importante tener una invitación o hacer una invitación a leer la novela sobre todo las generaciones actuales que sistemáticamente nos hemos venido distanciando de la literatura, de la lectura. Era importante decir: esta historia pertenece a una novela muy importante y muy revolucionaria y que vale la pena leerla.


Esa era el ejercicio y ese era el reto y es un reto que es muy seductor.


¿En qué partes de la personalidad de María del Carmen Huerta se enfocó para esta interpretación?

Yo creo que esto es una pregunta en conjunto en la que podrían participar mucho otros que participaron en la película. Pero yo creo que en la actitud revolucionaria, la actitud rebelde del personaje es lo más interesante. Ese asunto no de liberación feminista, sino esa actitud arrogante. Ese autoengaño que el mismo personaje permanentemente está desnudando. Ese arrojo es lo más importante, esa arrogancia, esa liberación, ese no creer, ese nihilismo, es lo más bello del personaje. Lo más admirable porque es casi una fantasía. Y es una fantasía que persiguen hombres y mujeres.


¿Cómo es el Cali de ahora comparado con el Cali de Andrés Caicedo?

El Cali de hoy es como si le hubieran tirado una bomba atómica, Cali sufrió un cambio social muy profundo a partir del narcotráfico. Es una ciudad que se transformó. Antes no es que fuera un paraíso tampoco. Yo creo que en la obra de Caicedo se escuchan los truenos de una tormenta que viene. Yo no sé si Cali en estos momentos está en medio de la tormenta o si la tormenta ya pasó. Pero definitivamente el cambio social del narcotráfico, que cambió el país, en Cali yo creo que fue un cambio más profundo. Entonces son dos ciudades diferentes, dos ciudades que en la Cali de hoy solo quedan las ruinas de esa Cali de Andrés Caicedo.


En el libro como es obvio, la música es muy importante, ¿fue un reto para ustedes reflejar toda la música que hay en el libro?

¡Claro! Es que era imposible por la capacidad del volumen, por la capacidad de la cita que tenía el autor; pero digamos que era un desafío armar un tracklist o un playlist que fuera coherente sobre todo con la historia y con la obra. Es un desafío y prácticamente un caleidoscopio. Es decir, se puede combinar de diferentes maneras. Pero es imposible citar completamente todo lo que la obra propone porque la obra permanentemente está jugando con eso. Hay citas escondidas que son comillas de letras de canciones que vas adivinando, que el autor te las va presentando. Hay canciones muy bellas que aparecen citadas allí.


Entonces qué música hay, ¿cómo es la música de la película?


La historia propone algo que es bien interesante y es el cambio de una chica que se desclasa y que va del mundo rock al mundo de la salsa. Es un camino que permanentemente la música va dándole todo el sentido del arte y todo el sentido de liberación que puede haber. Creo que en la obra en el fondo esta eso. Y fue el intento que hicimos, ¿no?

Nosotros no pudimos tener a los Rolling Stones por un asunto de derechos que nunca se cuadró. Nosotros no íbamos a poder pagar esa música. Pero tenemos música de la época y queríamos, pretendíamos, tener todo el sentido musical de esa rebeldía. De ese camino rebelde, de ese desclasamiento que sufre esta chica.


Siendo la historia tan existencial y tan densa. ¿Cómo fue el rodaje de la película, había ese sentimiento energético con el que habla María del Carmen Huerta en el libro?


La verdad no. Paradójicamente es el rodaje más fluido y más armónico que he tenido. Cualquiera pensaría eso que me estás diciendo y es el ejercicio más fácil, es el pensamiento común que uno podría tener alrededor del proyecto pero no. Es decir, la verdad te mentirita porque no. Por el contrario fue muy armónico.


¿Cómo compara ¡Que Viva la Música!, la película con sus trabajos anteriores?


La verdad es que yo nunca he tenido un propósito autoral en lo que he hecho. Nunca he querido ser un autor, ser una marca autoral. Yo siempre he preferido estar en el camino de que sean más importantes los trabajos que yo haga individualmente como trabajos, que yo mismo. Yo me siento más como un realizador, un narrador pero creo que son trabajos diferentes y eso me parece que está bien. Es lo que yo persigo… que las cosas que yo haga no se parezcan.


Siendo Que viva la música un libro que significa tanto para muchos lectores que lo han leído, y releído al punto de ser un libro de culto… ¿sintió usted en algún momento temor por el recibimiento que recibiría la película?


¡Si claro! Pero es el mismo temor de cualquier cosa que uno haga. Es el temor a ser expuesto o a ser criticado que es lo normal. Pero que haya algo adicional alrededor de esto honestamente, no. Si no, no lo hubiera hecho; porque digamos que alrededor de una obra de culto se te viene guardia pretoriana encima.


Qué piensa de la crítica que ha recibido la película?

Yo no he leído mucho la verdad. No me he aproximado a eso porque yo creo que mi lugar no es ese. No voy a decir que las cosas que yo haga sean perfectas o que ese sea el único camino. No tengo manera de defender eso porque yo a la crítica también le doy sentido y yo no creo que mi lugar en el mundo es defenderme de eso. Tiene que haber y eso está bien.


¿Cuando podremos ver la película en Londres?

Eso es royo de los agentes de venta. En última esta película es un encargo, es una obra por encargo. Así que yo poco tengo que ver, ese es tema de la gente de ventas.