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Perfiles

Todo lo que está a mi lado: instalación teatral que cruza la línea entre lo íntimo y lo público

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Silvia Rothlisberger

En un acto entre poético y surreal siete mujeres acostadas en siete camas dobles estuvieron contando cuentos de la memoria y de la infancia junto a London Eye y Southbank Centre como parte de la instalación de arte Todo lo que está a mi lado del artista de Buenos Aires, Fernando Rubio.


Instalación o teatro inmersivo en la que el espectador reconoce que está dentro de la historia desde que se quita los zapatos para entrar en la cama con una actriz que durante 15 minutos lo transportará por la inocencia, el crecimiento, la perdida y el alivio después de la perdida.



“El texto busca transformar al espectador en un espejo y la actriz involucra directamente al espectador,” explica Fernando Rubio. Quien se inspiró para esta obra en una experiencia de su propia infancia que una mañana a los 35 años de edad rescato a través de un sueño.


“Cualquier situación de nuestra vida puede transformarse en algo superador, estéticamente y humanamente.”


A los cinco años de edad acompañó a su padre un sábado en la mañana a un lugar a las afueras de Buenos Aires llamado Don Torcuato para realizar un trámite. Estando en el asiento de atrás del auto se quedó dormido. El estallido de un trueno lo despertó para encontrarse solo dentro del auto en medio de una enorme tormenta.


Recuerda Fernando Rubio haber reconocido a través de la ventana empapada, entre los árboles que se movían ferozmente con la tormenta, un hombre corriendo con algo rojo encima. “Y es impresionante recordar esa sensación de yo haber decidido no llorar, no gritar, de no hacer lo acostumbrado cuando necesitaba algo en la infancia. Cuando por primera vez me di cuenta de que nadie me iba a escuchar.”


Para Rubio la memoria es la construcción de sus emociones, es la salvación de sus perdidas, es el lugar donde siempre se siente bien y no importa si esa memoria es feliz o dolorosa. “Siempre va a ser el punto de partida de toda mi creación porque no puedo separarme de ella.”


Todo lo que está a mi lado ha sido fundamental en el trabajo de Fernando Rubio ya que esta obra ha viajado desde el 2012 por países en Latinoamérica, Estados Unidos, Europa e incluso Asia y le ha concedido la posibilidad de relacionarse profundamente con personas que nunca había conocido y de irradiar con ese texto y con la obra instantes muy preciosos para otros. “Entonces pensar que algo tan pequeño que le puede suceder a una persona construye todo eso tantos años después, me genera una sospecha muy alegre.”


Fernando Rubio cuenta que tuvo la suerte de crecer con la influencia de su tío Juan José Cartasso, artista visual muy 

reconocido en Argentina y quien le abre el mundo a Rubio con conversaciones en su taller sobre la luz, el color, el movimiento y el espacio. cuando Rubio empieza su camino en el teatro como actor, dramaturgo y director; utiliza procedimientos diferentes a lo que enseñan en el teatro tradicional.


“Crecí observando otra dimensión de las cosas, porque me invitaron desde chico a mirar desde otro lugar. Entonces cuando empiezo a entender cuál era mi vos, sabía lo que quería contar y cómo.”


Todo el trabajo artístico de Rubio está pensado desde cuál es el lugar que ocupa el actor en relación al espectador y viceversa. Cómo ese cuerpo del espectador pasa a ser parte fundamental de la obra y no una persona pasiva sentada en una butaca.



Otra obra muy cerca al corazón de Fernando Rubio fue Palabra Girondo, en la cual fue comisionado por la biblioteca Nacional, dirigida en aquel entonces por Fernando González, para realizar un homenaje al gran poeta Argentino Oliverio Girondo a propósito de los 40 años de su muerte.


Después de concluir que el mayor homenaje para un poeta es ser leído de las formas más diversas posibles, pintó la Biblioteca Nacional por los pisos, los baños, los ascensores; “por todas partes” con la poesía de él.


“Realmente no había persona que no leyera. Mis intervenciones visuales están pensadas situacionalmente. De qué manera va a ser la relación visual, física, de qué manera el cuerpo va a atravesar por la obra.”


Participaron artistas como Leónidas Lamborghini y Arturo Carrera, grandes poetas argentinos. Y el músico Fito Páez con música para video instalaciones.


“Fue un proyecto muy hermoso y extraordinario.”


Fernando Rubio se refiere a la literatura como su mayor ejercicio ya que leer y escribir son dos de sus actividades permanentes. “La dramaturgia es literatura aunque muchos en algunos casos la piensan como un primo lejano. Pero mis textos son más literarios que teatrales.”


En cuanto a la música la define como un lugar extraordinario de placer, de convivencia permanente. “Siempre veo y el algún punto la envidio como forma, hay una relación con el instrumento, hay un camino muy potente.”


Además de que ha trabajado con músicos de diferentes maneras, como colaboraciones más formales para una obra como con Guillermo Klein para una obra de experimentación en el teatro colon, trabajó con Miguel Galperin haciendo puestas en escena en sus obras contemporáneas, trabajo con Ataque 77 haciendo DVDs. Con Fito Páez para el homenaje a Girondo. 


Luis Eduardo Aute, quien también es dibujante, ilustró una de las primeras obras de Rubio Cuentos para un invierno largo.


“Tengo un gran vínculo con la música y con los músicos.”


Todo lo que está a mi lado le ha merecido a Fernando Rubio un éxito internacional, pasó por Londres durante el LIFT Festival y continuarán estás camas interviniendo grandes ciudades en sus lugares más icónicos para recordar a los transeúntes y espectadores de lo cotidiano. Y todo comenzó con una memoria de la infancia.


“La memoria es ese núcleo invisible que nos dispara hacia delante. Cuando me pasan cosas como las que me pasa con esta obra, no puedo dejar de agradecer a la memoria.”