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Perfiles

“Nuestra música es honesta y eso le toca el corazón a todo el mundo”

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Arelys Goncalves

La historia de la música latina en el Reino Unido tiene nombre y apellido: Roberto Pla. Considerado como el padrino de nuestros estilos musicales por estos lares, ha dedicado su vida a la percusión, a la composición y a la dirección de agrupaciones que han marcado el ritmo y el compás de los latinoamericanos fuera de sus fronteras. Nacido en Barranquilla y criado entre la salsa y los compases folclóricos de una región caracterizada por una riqueza cultural que florece por todos lados, Roberto no pudo ni quiso escaparse a la tentación de la seductora vida musical.


Sus inicios en una de las orquestas más significativas de su país natal, liderada por el gran maestro Lucho Bermúdez, le dio lo que tal vez en la universidad nunca hubiese obtenido, la experiencia de crecer profesionalmente de la mano de uno de los genios más exitosos y talentosos de su tiempo. A los 17 años ya comenzaba su época dorada en el famoso club “Candilejas”, junto a artistas nacionales y destacadas estrellas internacionales de la talla de Celia Cruz.

En 1979, Roberto Pla decidió irse a Nueva York desde donde continuó con su pasión como percusionista y salsero en agrupaciones como La Tradición. Poco tiempo después cambió su rumbo hacia la capital británica en donde, luego de mucho esfuerzo y dedicación, ha logrado materializar sus más importantes proyectos y convertirse en un pionero de la música latina. Su talento lo ha llevado a tocar entre grandes como Joe Strummer, The Cure, Kate Bush, Boney M, y consolidar su trabajo como líder de su muy auténtico Latin Ensemble que por cierto este año cumple tres décadas de vida.


Su música lo ha llevado a participar en Festivales como el Brecon Jazz Festival, el Expo Festival de Lisboa,el Edinburgh Fringe Festival, el Canada Square Festival y el Under the Stars Festival, así como en el popular 'Glasto Latino Stage' en Glastonbury Festival. Su contribución a la cultura y a la música latina en el Reino Unido ha sido reconocida incluso por los premios Lukas (Latin-UK Awards) que en dos ocasiones le han rendido homenaje.


A sus casi 70 años, Roberto Pla es un ejemplo que trasciende, que contagia y conmueve. Apasionado por su país y por la música que nutre las venas de su cultura, está cargado de un talento especial que él llama bendición. Su vida es la música y viceversa. Express News tuvo el honor de escuchar su historia que, en pocas palabras, es la de un corazón sonriente que late al compás del caribe.


¿De dónde le salió ese espíritu musical tan poderoso?

Barranquilla es el trópico, eso es Caribe y allí cualquiera es compositor, un chofer de taxi, por ejemplo, allí todo el mundo toca un tambor. Yo lo descubrí a muy temprana edad. Recuerdo que cuando tenía unos ocho años estaba enfermo en la casa y pasó una banda militar. Cuando escuché la marcha salí de mi cama y me fui detrás de la banda con fiebre y todo. Los tambores hicieron un impacto tremendo en mí. Fue la primera vez que los escuché y eso me tocó el corazón. Era un sonido organizado, un ensamble de percusión maravilloso.



¿Cuando se volvió una profesión?

Mi padre quería que yo terminara otra carrera. Él estaba preocupado por mi futuro, pero mi abuelo, que tenía ideas diferentes, le decía que me diera una educación musical porque era lo que me gustaba y él tenía razón. Comencé a estudiar con un percusionista extraordinario, uno de los mejores de Barranquilla, el maestro Pompilio Rodríguez, de la orquesta de Pacho Galán. Después toqué con grupos y en mi primera visita a Bogotá, rumbo a un concierto en Girardot, decidí quedarme, la vida musical me sedujo. Tenía unos 17 años y quería vivir en Bogotá y estudiar música en Universidad Nacional.


¿Qué significó para usted iniciarse por la puerta grande con el maestro Lucho Bermúdez, considerado uno de los músicos más representativos de Colombia?

Lucho Bermudez es patrimonio nacional para nosotros. Tocar con él me cambió la vida completamente. Para mí llegar allí era una fantasía, era una orquesta que solo podía ver en televisión y gracias a mi gran amigo, Juan Carlos Cuao, pude lograrlo. Él era el baterista pero como tenía que dejar la orquesta me pidió que lo reemplazara. Al principio yo pensé que estaba bromeando. No lo podía creer.


Cuando fui a la audición y escuché a esos gigantes de la música a mí alrededor me quedé fascinado. Ese día, después del ensayo, el maestro Lucho solo me preguntó mi nombre y me pidió que fuera a la oficina para que la secretaria me diera la dirección del sastre que me haría el uniforme. Me temblaban las piernas -recuerda emocionado-. Cuando comencé a salir todas las semanas en el show de televisión de Lucho Bermúdez mi padre se dio cuenta que esto era lo que me gustaba y después se sentía el hombre más orgulloso del mundo.


¿Qué lo hizo dejar Colombia?

Por amor –respondió entre risas- Después de 10 años en la orquesta decidí irme. Cuando me despedí, el maestro Lucho me dijo: “mi música te perseguirá por donde quiera que vayas”, y así ha sido. No fue fácil para mí tratar de establecerme en otro lado. Primero llegué a Nueva York, ese era el sueño de los años 70. Allí tenía amigos colombianos, venezolanos y boricuas y juntos alternábamos en los conciertos para la comunidad. Luego tuve que venir a Inglaterra. Era un viaje de solo 15 días y aquí estoy.


¿Cómo ha logrado tener éxito con la música latina tan lejos de Latinoamérica?

No sabes la cantidad de veces que he estado sin un peso en el bolsillo pero feliz de la vida porque yo pienso que esto es como una bendición. Nosotros somos felices tocando, si hay billete bien y si no hay, también. Yo no tengo una ambición superior a mi capacidad. Cuando quise tocar los tambores no era para tener un Rolls Royce, yo soñaba con comprarme el mejor platillo o las campanas más nuevas, eso era mi sueño, no un avión privado. Sin embargo, la música me ha permitido disfrutar de muchas cosas sin ser millonario. En los casi cuarenta años que llevo aquí en Londres he tocado con bandas como Boney M y he podido viajar por el mundo varias veces.


¿Fue difícil adentrarse en el ambiente musical en Inglaterra?

Al principio fue muy difícil. Trabajaba en una factoría y me sentía deprimido y desanimado hasta que descubrí el grupo Cayenne que se convirtió en mi inspiración y me trajo de vuelta a la música que era lo que me gustaba. Luego de mucho tiempo de seguirlos, un buen día tuve la oportunidad de tocar con ellos y al poco tiempo ya estaba oficialmente en la banda. Los músicos me recomendaban para hacer trabajos con cantantes famosos y mi primera gran gira fue en el 82 con Boney M (grupo de música disco de los años 70) que me llevó a la India y Medio Oriente. Después de esta gira no me volvieron a ver en la factoría.




¿Qué lo hizo convertirse en un pionero de su música?

Llegué a este país a finales de los años setenta y aquí no había música latina. Recuerdo que lo que único que veía en la televisión era la canciónI Don't Like Mondays de Bob Geldof. Había un vacío y fui el primero que se atrevió a tocar una campana de mano. La respuesta de la gente fue positiva, todo el mundo se quedó fascinado con ese instrumento. Así comenzó aquí la historia de la música latina como se toca en nuestros países.


¿Cómo logró despertar ese furor por la latin music?

Durante un concierto con Cayenne, en el The Bracknell Jazz Festival, conocí al flautista inglés Stan Rivera que tocaba en una banda de salsa en Ámsterdam y que estaba muy interesado en mi música. Con su interés y mis ganas de tocar pensé que podíamos formar una banda para disfrutar de los ritmos como se viven en nuestros países o en Nueva York, no como la fusión latina y de estilos afro caribeños con el rock como se tocaba aquí. Con Stan como líder de banda, al inicio de los años ochenta creamos la agrupación “Valdez” que luego pasó a ser El “Sonido de Londres”. Estas agrupaciones tuvieron mucho éxito y estaban conformadas por músicos latinos e ingleses.


Roberto Pla Latin Ensemble está celebrando 30 años de vida, ¿Qué lo motivó a crear este ensamble tan particular?

Después el Sonido de Londres, Stan no pudo seguir con el proyecto que teníamos y había un poquito de pánico entre los seguidores de nuestra música. Decidí entonces crear el ensamble para continuar disfrutando del latin jazz, de la salsa, del mambo y de todos esos géneros que son parte de nuestra cultura. Desde que nos conformamos siempre hemos tenido trabajo y hemos asistido a festivales y eventos en varias partes de Europa. El ensamble está conformado por músicos que tienen un background diferente pero con un amor y una pasión común por este estilo de música. Son unos músicos extraordinarios que yo no cambiaría por nadie.


¿Cuál es su género favorito?

Me gusta todo lo que tenga tambor, pero, por supuesto, la salsa que por ser parte de mi juventud la tengo muy cerquita y la música colombiana que tiene mucho folclor.


¿Qué ofrecerá “Our Latin Thing” en el Barbican?

Para mí es un acontecimiento histórico el hecho de reunir a tantos talentos para celebrar la música latina en el Reino Unido. Es una fantasía para nosotros, nunca pensamos que podía darse un concierto como este porque nuestra música siempre ha sido para una minoría pero es honesta y eso le toca el corazón a todo el mundo. El productor ejecutivo Rubén Cordero se ha inspirado en la película “Our Latin Thing” de la Fania All-Stars para realizar este evento que será una gran celebración con invitados que tocaron con nuestra banda y que hoy en día están en otros proyectos pero siguen siendo miembros de la familia.



Una fiesta con son latino

Roberto Pla y su Latin Ensemble se presentará el próximo 16 de julio en Barbican Centre a las 7:30 de la noche con la participación del percusionista colombiano, junto a su orquesta y músicos invitados. En la lista de este espectáculo inspirado en la película de la Fania se cuentan Orlando Watussi, Snowboy, Omar Puente, Alex Wilson Ska Cubano, Robin Jones, José Cascaret, Noelia Golding, el London Lucumi Choir, Elena Caicedo, Juanita Euka, José Hernando Arias, Carlos Peña y Lino Rocha.