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La ecuatoriana Maria Linforth-Hall: «Mi política es la verdad y darle apoyo a la gente, eso es lo único que importa»

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Arelys Goncalves

Nacida en Quito, Ecuador, Maria Linforth-Hall ha pasado más años de su vida en Londres que en su país natal, pero su decisión de emigrar no ha opacado ni por un instante el amor y el respeto por sus raíces y su gente. Cuando llegó al Reino Unido, en 1968, con tan solo 23 años, traía las manos casi vacías y 10 chelines en el bolsillo. Con su fuerza de voluntad y su motivación por aprender y forjarse un futuro por sus propios medios, comenzó a trabajar incansablemente para sobrevivir y establecerse en el que se convertiría en su nuevo hogar.

Aunque su padre fue un diplomático inglés y su madre una española, que huía de la guerra civil, María relata emocionada como su vida estaba hecha de peculiares influencias y mezclas, todas ellas entrelazadas con el origen chileno y colombiano de su abuela materna y paterna.


Cuando llegó a Londres, no era su primera vez en Europa, ya había estado cuatro años en Francia para estudiar Administración de Negocios y Marketing en la Universidad de la Sorbona. Aprendió francés y, pese a que se confiesa un completo desastre para los postres, en su paso por París también se graduó de chef en la Escuela de Artes Culinarias, Le Cordon Bleu.



De sus primeros años en la capital británica conserva una larga lista de experiencias, no todas exitosas, pero sí aleccionadoras y cargadas de optimismo. Su primera casa, una pequeña habitación de hotel en la que pudo dormir gracias a un reloj que traía de Ecuador, le sirvió de impulso para dar sus primeros pasos en una empresa de hotelería que, luego de varios años y mucho esfuerzo, la llevaría a ser supervisora general. Fueron años difíciles. Recuerda que tenía muy poco tiempo para descansar y ya no sabe cómo pudo hacer todas esas cosas durmiendo tan poco.


El turismo, la organización de eventos, la publicidad, la enfermería, su experiencia como pequeña empresaria y dirigente política han sido algunos de los roles y ambientes en los que se ha desempeñado a lo largo de su trayecto. A sus 70 años, sigue activa y dedicada a su lucha más constante y significativa, el bienestar de la comunidad.


Además de las empresas que ha creado como fuente de ingreso, sus esfuerzos se han destinado a apoyar iniciativas dedicadas a los latinoamericanos, trabajo que ha sido recompensado al convertirse en la primera mujer ecuatoriana en alcanzar un cargo político en el Reino Unido.


Como concejala de Southwark desde 2014, Maria Linforth-Hall, no tiene mucho tiempo libre pero se siente contenta de poder ayudar, asesorar y acompañar a los más afectados de su área. Entre llamadas telefónicas y una jornada agitada de trabajo, la concejala de los latinos, como muchos la llaman, compartió con Express News sus vivencias como emigrante, como líder comunitaria y como promotora y defensora de sus orígenes y su comunidad.


Con una vida tan activa movida, ¿cómo ha logrado trabajar en política?

Siempre he sido política, creo que lo tengo en la sangre. Mi bisabuelo, Carlos Rodolfo Tovar, casi llegó a ser presidente de Ecuador y mi padre fue un diplomático británico.


¿Cómo se hizo miembro de un partido político?

Cuando el Gang of four, que era un grupo de cuatro parlamentarios laboristas (Roy Jenkins, David Owen, Bill Rodgers y Shirley Williams) decidieron formar el SDP (Partido Social Demócrata) en 1981, mi esposo y yo nos quisimos hacer miembros. Luego ellos me pidieron que trabajara en el partido y así fue como me convertí en una de sus primeras integrantes. Estaba encantada de trabajar con ellos y lo hice por 7 años. Terminé siendo la directora de Comunicaciones.


¿Y cómo llega a ser candidata?

En el 87, cuando se termina el partido y se unen con los liberales, yo decidí separarme. Pero como me quedaron las ganas de seguir, volví con ellos y en el 2006 me lancé como candidata y perdí, pero me quedó aquel gusanito. Por un problema en la rodilla estuve fuera por unos años y cuando me incorporé había la oportunidad de participar en una elección. En el 2013 me eligieron como candidata oficial y fue así como en el 2014, con la ayuda de los latinoamericanos, especialmente los ecuatorianos, logré ganar como concejala de Southwark.


¿Qué significó ese triunfo para usted?

La razón por la que me metí a candidata fue porque veía que los problemas de los latinoamericanos iban de mal en peor y la situación era cada vez más difícil. Pensaba que desde adentro les podía ayudar más y por eso puse todo mi empeño para ser elegida, ese era mi último intento, por mi edad. Para mí lo importante es poder ayudar, resolver los problemas de las personas.


¿Cuál es su papel como concejala?

Mis responsabilidades son cubrir a todas las 2 700 personas a las que represento en el área, además de otras 12 labores que tengo. También me dedico a los latinoamericanos, porque yo misma me elegí concejala de ellos, para ayudarles, para buscarles el bienestar.



¿Cuáles son los casos más duros que ha visto?

La violencia de género. Hay un porcentaje muy grande, principalmente en los latinoamericanos, entre la comunidad africana y minorías étnicas. Son casos que ocurren a diario, en la semana conocemos por lo menos tres historias. Fue por eso que, además de la información que distribuimos en Southwark, yo fundé un grupo, a título personal que se llama Stop, y a través del grupo hago talleres para dar orientación sobre este tema. La idea es informar a dónde pueden recurrir para recibir atención médica y también psicológica, orientadores que ayuden a la víctima restablecerse moral y espiritualmente, a ser sí mismo nuevamente.


¿Cuáles son las barreras más grandes que encuentran los emigrantes?

Una de las más importantes es el idioma. No saber expresarse, no poder pelear por sus derechos ni defenderse. El otro problema es la vivienda. No puedes conseguir trabajo si no tienes un lugar para dormir. La otra situación es la salud emocional, los problemas que tienes al convertirte en emigrante. Tu vida se trastorna, ya no hay una vida familiar, es diferente a todo lo que dejaste atrás.


¿De qué manera puede alentar a los emigrantes que viven aquí?

Es muy importante que en toda situación de la vida hagamos un plan de negocios y mucho más cuando comenzamos una nueva vida en un país diferente. No vengan a tontas y locas, vengan pensando, calculando, haciendo un plan para el futuro, no arriesgándose porque con eso ponen en riesgo todo, incluyendo a la familia. Cuando estén aquí deben mirar las cosas con optimismo porque siempre hay un mañana y, para mí que soy católica, un Dios.




¿Qué piensa de la participación de la comunidad en las elecciones?

Siempre he predicado que deben ser más responsables porque si ellos quieren ser aceptados por la comunidad británica y formar parte de ella, tienen que estar envueltos en la política. ¿Cómo pueden quejarse de que el sistema no les ayuda, si ellos no han aprovechado la oportunidad de expresar lo que desean por medio de un voto? La participación está aumentando pero todavía es muy poca para cambiar el sistema a nuestro favor.


¿Cuál debe ser la actitud de la comunidad ante el referendo de la UE?

Para los latinoamericanos con pasaporte británico o de la Comunidad Británica de Naciones es muy importante que voten porque esta puede ser la elección más importante para ellos. Al momento, nadie sabe exactamente qué va a pasar pero es seguro que si nos quedamos van a haber ciertos cambios, y, si salimos, será un caos. En dos años veremos exactamente qué tan mal parados estaremos si salimos y yo creo que estaremos muy mal. Lo más importante ahora es que la gente vote y lo haga para quedarse.


¿Qué representa para usted ser la primera ecuatoriana en un cargo político en el Reino Unido?

Yo no soy feminista y la verdad es que la satisfacción más grande no es que yo haya ganado sino que los latinoamericanos lo hicieron y estoy orgullosa de que se haya elegido a una latinoamericana, pero no lo digo por mí, sino por ustedes.


¿Ha conseguido alguna dificultad al realizar su trabajo por ser mujer y latinoamericana?

No, porque cuando tú te propones algo, siempre lo consigues. Si andas con la verdad y la cabeza bien alta, saldrás adelante. La gente te entiende, te respeta y tú tienes que respetar también a los demás. Si vives de esa forma, lograrás lo que te propongas.


¿Cuál es su tendencia política?

Estoy en un partido pero la política para mí no es algo tan prioritario como ayudar a la gente. Mi política es la verdad y darle apoyo a la gente, eso es lo único que importa.


El 16 de abril ocurrió el terremoto en Ecuador ¿de qué forma ha podido ayudar a sus compatriotas?

Con la creación de la asociación Su Mano Amiga he buscado la forma de ayudar y levantar fondos que se enviarán al país a finales de junio. Lo que quiero es que el dinero se use para construir viviendas y, si sigo recolectando, será para la misma causa porque todavía hay 70 mil personas sin viviendas.


¿Cuáles son sus planes para los próximos años?

Yo creo que a los 70 años no existe un gran futuro pero quiero postularme nuevamente en el 2018 y ganar para seguir con la labor que estoy haciendo y, si un día me enfermo, dejaré esto a los mismos latinoamericanos que quieran seguir adelante.


¿Qué mensaje tiene a las personas que han confiado en usted?

Mientras Dios me de vida, nunca estaré distante o indispuesta, siempre estaré aquí para ustedes.